El tripartito jarrero aprueba unas cuentas que denuesta la oposición

El tripartito jarrero aprueba unas cuentas que denuesta la oposición

La alcaldesa defiende que el Presupuesto aumenta la inversión y reduce impuestos; el PP entiende que «no generan ilusión»

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Crónica de un desencuentro anunciado. El debate de Presupuestos no hace sino confirmar que oposición y gobierno se sitúan en las antípodas y trasladan tan profunda divergencia a la valoración sobre las cuentas del Ayuntamiento de Haro para el próximo ejercicio.

Desde la cúpula municipal se insiste en que «aumenta la inversión y se disminuye la deuda y los impuestos», remarcaba Laura Rivado desde la presidencia de la sala, cuestionando las críticas formuladas por los ‘populares’ y justificando todas y cada una de las partidas que estos pusieron en solfa, como el aumento advertido en la gestión privada del mantenimiento de parques y jardines «porque la Brigada no da más de sí», o el ajuste a la baja de los gastos de la Policía «a la plantilla que realmente existe y tenemos».

Pero sobre todo reafirmándose en la inclusión de la ampliación del Museo del Torreón con una partida de 450.000 euros que la alcaldesa prevé financiar con una aportación del Gobierno riojano que la oposición no tiene «tan claro» que vaya a ser otorgada mediante convenio.

«El Ayuntamiento ya cumplió con lo acordado en 2015 al gastarse más de 200.000 euros en la compra y demolición de la casa contigua; ahora es la Comunidad la que debe cumplir con su parte», planteó enérgica Rivado que aludió a las críticas recibidas por el estado del Casco Antiguo, «que dicen continuamente que se está cayendo», para defender al mismo tiempo la polémica reforma del viejo Mercado de Abastos.

Sostiene, por lo demás, que la filosofía planteada por el PP «sigue siendo la de criticar y ofrecre un presupuesto alternativo que no tiene, como el año pasado», y cuestionó abiertamente que se considerasen «tan malos como los del 2017 cuando aún no se ha cerrado el ejercicio».

No todos los presenten compartían, por lógica, ni su visión ni sus objetivos.

Desde los escaños que ocupan PP y Patricia Mateos, en calidad de edil no adscrita, se comparte de suyo la tesis de que los nuevos Presupuestos «condenan a la ciudad al inmovilismo, no generan ilusión y no tienen ambición alguna», introduciendo, de paso, un nuevo epíteto a los ya utilizados en los últimos días para su catalogación. Son, en su opinión, «calamitosos», lamentó Mateos, y «falsos», amplió José Ignacio Asenjo desde la bancada conservadora.

La concejala vinculada a Podemos trató de plasmar con interrogantes sus críticas al documento económico, preguntando a Redondo «qué va a hacer con las once viviendas municipales de El Coso y San Millán», y las de Siervas de Jesús para las que reservan 700 euros y 600 euros, recordándole que «su responsabilidad es ternerlas en buen estado»; y a Rivado por los motivos que le llevan a cubrir con 250.000 euros «un parque infantil cercano a su casa (El Mazo) por ser el mán concurrido» pero sin valorar que, «al ser el único con cubierta, puede que todos los padres de Haro quieran acudir a él».

Pero la presidenta no aceptó esa fórmula con la que su ex socia de gobierno pretendía obtener más información para decidir su voto, y acabó teniéndolo más claro de lo que ya parecía tenerlo.

Concluyó, en fin, con un ataque frontal a unas cuentas que, en su opinión, presentan «varias partidas sin concretar pero con un alto valor en cifras, impiden el crecimiento de la ciudad, han sido elaborados con la ley del mínimo esfuerzo» y responden, remarcó en su exposición, «a intereses personales y electorales. Sinceramente. Mediten, recapaciten y reflexionen sobre estos Presupuestos que condenan a Haro al mayor inmovilismo político jamás visto con serias dudas y consecuencia para el futuro».

Especialmente contundente se mostró, desde las filas del PP, José Ignacio Asenjo que aseguró haberse encontrado con un presupuesto «totalmente decepcionante» al considerar que «no aportan estabilidad económica a la ciudad ni generan confianza ni seguridad a los ciudadanos». Es, venía a resumir en su intervención inicial, una previsión que, «como en años anteriores, se quedará sin ejecutar en gran parte para que ustedes», dijo señalando a los socios del tripartito, «puedan vender superávit y donde bailan los números sin sentido de un año para otro, sin criterio y a la espera de que lo que no vale para un roto, sirva para un descosido».

Aunque, en términos globales, la base de toda su exposición acabó basándose en un solo planteamiento. «Uno de sus mayores errores será que aprueben este presupuesto para el 2018 con datos falsos», señaló.

Echaba en falta el desarrollo del Parque Empresarial de La Zaballa, la gestión del Plan General que dijo estar «paralizado» y un proyecto integral para la Plaza de Toros . Y hasta sugirió dejar el documento sobre la mesa para redactar uno nuevo. Pero el equipo de gobierno se reafirmó en la defensa de sus cuentas.

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