El temporal de nieve llega a las calles de Haro pero no altera el ritmo de la ciudad

El temporal de nieve llega a las calles de Haro pero no altera el ritmo de la ciudad

La carretera LR-124 quedó cortada entre Ábalos y Samaniego, en un tramo de ocho kilómetros, durante cerca de tres horas

ROBERTO RIVERA

Los Montes Obarenes y la Sierra del Toloño cumplen con la función de pantalla protectora que se les supone desde siempre y aplacan los efectos del temporal de nieve sobre la localidad jarrera que asiste a la caída copiosa, pero inconstante, de una salva de copos que llegaron a tomar las calles de la localidad jarrera tan sólo por unas horas. Poco antes de las dos y hasta más allá de las cuatro de la tarde.

Después, la alternancia de nubes y claros, la perseverancia de los tres grados de temparatura que se venían registrando sin alteración alguna desde media mañana en el casco urbano y la consistencia de Sierra Cantabria, acabaron por contener el frente del Ártico que arañó las crestas de su cornisa para asomarse, sin más, sobre el Valle del Ebro.

Haro se mantuvo, en fin, a resguardo de las peores previsiones y se vio favorecida, muy al contrario, por el benéfico efecto de la nieve que tiñó de blanco las cubiertas de la ciudad y sus parques, y acompañó a los más pequeños en la salida del cole, sin plantear mayores complicaciones en ninguno de los centros públicos de su geografía urbana ni hacer necesaria la puesta en marcha del dispostivo de emergencia diseñado por la Administración local y la concesionaria del servicio de limpieza viaria, Valoriza.

Sólo con carácter preventivo se arrojó alrededor de una tonelada de sal por las principales arterias del municipio, fundamentalmente alrededor de La Magdalena y Santa Lucía, a media mañana de ayer, al advertirse riesgo de que pudiese cuajar la nevada, confirmaron fuentes de la empresa consultadas por este periódico.

El manto que pareció empezar a tomar cuerpo en las aceras y calzadas del municipio, en un momento dado, replegó posiciones, sin embargo, con la misma rapidez con la que se formó y acabó tranformándose en una capa de agua que absorbieron los sumideros y la calma de la tarde, que se hizo notar mostrando un cielo con muy pocas nubes.

Se cerraba, de esa manera, la primera de las dos jornadas de temporal que se vaticinaban para la comarca jarrera con la llegada de la nieve meses después pero sin que ésta llegase a alterar, ni mucho menos, el ritmo del vecindario y su actividad.

En realidad, a lo largo de la mañana sólo se produjo una incidencia de importancia y afectó a la población de Ábalos, una de las tres localidades riojanas que se sitúan en la margen izquierda del Ebro.

Una ventisca azotó con especial virulencia el tramo de la carretera LR-124 que recorre la Sonsierra riojana y la Rioja Alavesa, y que comunica esta población con la de Samaniego, en un ancho que la Jefatura Superior de Tráfico de La Rioja calculaba de ocho kilómetros, los localizados entre los puntos 26 y 34 de la arteria autonómica. Y a la vista del estado en que se encontraba, quedó cerrada al tráfico a primeras horas de la mañana, dejando bloqueados a los vehículos que circulaban en ese momento por la zona.

El tráfico quedó restablecido a las doce y media de la mañana, al elevarse tímidamente las temperaturas y remitir la tormenta, recuperándose así la normalidad en el corredor que discurre paralelo a las cimas de Sierra Cantabria.

Al cierre de esta edición, en la Rioja Alta no permanecía cerrado ni un solo puerto de montaña de la red viaria de la región. Y sólo en el caso del Alto de la Pradilla, localizado en el término municipal de Valgañón y muy cerca de Ezcaray, se hacía necesario el uso de cadenas en un tramo de cinco kilómetros, confirmaba a primeras horas de la tarde la Delegación del Gobierno en La Rioja.

A esas horas, el principal azote del temporal sobre la Comunidad Autónoma se centraba en las cimas más altas de los Cameros donde se encontraban, precisamente, los cuatro únicos puertos riojanos por donde estaba prohibido el tránsito de vehículos, a causa de la acumulación de nieve registrada y el riesgo que ello suponía para la seguridad de conductores y viajeros.

Se trataba de Peña Hincada, el primero que se ve sometido a estas restricciones por su altitud y sinuoso trazado, en Ortigosa de Cameros; La Rasa en Muro de Cameros; Sancho Leza en Laguna de Cameros; y Montenegro en Viniegra de Arriba.

Eso sí. Pasadas las siete, las nubes volvían a descargar con fuerza y la nieve se adueñaba de las calles.

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