Una semana de fervor, estrenos y ausencias

El paso que representa la primera caída de Cristo en el camino hacia el Calvario recorre las calles de Haro, con la luna llena en segundo plano./ R. SOLANO
El paso que representa la primera caída de Cristo en el camino hacia el Calvario recorre las calles de Haro, con la luna llena en segundo plano. / R. SOLANO

La Semana Santa de Haro arranca esta tarde con la presentación del paso ‘Ecce Mater Tua’, pero echará en falta a la Banda de Música y una Plaza de la Paz finalizada

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

Este próximo jueves la luna nos ofrecerá todo su esplendor por primera vez tras el equinoccio de primavera. Dicho así, uno tiende a quedarse un poco frío. Mejora la cosa si especificamos que ese jueves es uno de esos tres días en los que tradicionalmente se ha asegurado que brillan más que el sol. Estos datos nos llevan ineludiblemente a identificar ese día como Jueves Santo y a la semana que se inicia mañana como la Semana Santa.

Para muchos, el calendario augura vacaciones y una probable escapada a la nieve o lugares más cálidos; pero para la mayoría, la semana que abre este Domingo de Ramos es sinónimo de procesiones, fervor y pasión.

Faltan dedos en la mano para enumerar a los jarreros que han aguardado este momento con paciencia divina, pero hay una persona para la que el tiempo corre particularmente despacio hasta la llegada de este domingo y excesivamente rápido desde entonces hasta el Domingo de Resurrección. Esa persona es Antonio Viela, el prior de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Haro, quien se confiesa «satisfecho» por el trabajo realizado de forma continuada desde el pasado año e ilusionado por lo que está por venir.

Abran sus sentidos en los próximos diez días, porque la Semana Santa jarrera de 2018 podrá ser similar a otras que están por venir, pero no podrá ser idéntica. Las jornadas que desde hoy rinden el más intenso tributo a la pasión, muerte y resurrección de Cristo están llamadas a figurar como puntos de referencia en un futuro no demasiado lejano.

Y esto es así porque la Semana Santa de Haro llega marcada este año por las novedades y las ausencias. La más destacada de las primeras es, sin duda, la presentación del nuevo paso de la Cofradía de la Vera Cruz, que esta tarde (19.30 horas) se viste de largo en la parroquia de Santo Tomás. Su nombre es ‘Ecce Mater Tua’ (‘ahí tienes a tu madre’) y su presencia en el calendario procesional jarrero salda una deuda de más de medio siglo.

«Es un paso que representa la tercera palabra de Cristo y en el que aparecen Jesús, la Virgen y San Juan», indica Viela, explicando que «dejó de procesionarse en torno a los años 60 por el mal estado en el que se encontraba la talla del crucificado». Ahora, con todo el grupo nuevo a excepción del apóstol y la Virgen, la Semana Santa de Haro renueva una herencia desconocida por, al menos, dos generaciones de cofrades.

No es la única cita señalada en esta semana de procesiones, que lleva varias docenas de meses marcada en rojo en el calendario de la Agrupación de Cornetas y Tambores de Haro y los devotos del Cristo Yacente. Este Viernes Santo, ambos conmemorarán el cuadragésimo aniversario del estreno del paso del crucificado y de la fundación de la formación musical.

Pero, por desgracia, esta Semana Santa también será recordada por la de las ausencias. Siempre lo es, ya que las fechas señaladas invitan a evocar a quienes se marcharon de entre nosotros. En este caso, el lamento no lo produce la pérdida personal de un ser querido, sino la ausencia de la Banda de Música de Haro en las procesiones jarreras.

Es algo que ya avanzó este medio semanas atrás y que nace de la ausencia de un convenio entre la asociación que conforman los músicos y el Consistorio jarrero. En cualquier caso, este vacío no cuenta con precedentes en la historia contemporánea de la capital riojalteña. «Estamos todos tristes», señala el prior de la Santa Vera Cruz, subrayando que «el hecho de que la banda deje de tocar detrás de todas las procesiones nos genera una gran tristeza, pero no hay otra».

Antonio Viela explica que «tendremos que hacernos a ello y tomaremos las medidas oportunas para cubrir su hueco en las procesiones, pero lo cierto es que ese espacio no se puede ocupar de cualquier forma». «Ojalá todo se solucione mucho antes del próximo año, porque por el camino todavía tenemos las fiestas de San Felices y las de La Vega, en las que nos gustaría que la Banda nos acompañase», expresa, incidiendo en que «si por entonces no está todo arreglado me quedaría tremendamente triste, pero confío en que en poco tiempo podamos disfrutar de nuevo de nuestra banda de música».

Luego está la segunda gran ausencia de esta Semana Santa, la de la Plaza de la Paz, si bien en este caso se trata de un percance ‘parcial’. Las obras de remodelación del entorno en el centro neurálgico de la capital riojalteña han acumulado retrasos y La Paz no podrá lucir en perfecto estado en uno de los momentos más señalados de la vida social jarrera. Como medida provisional, el Concejo ha indicado que habilitará un paso provisional para que las procesiones transcurran por él.

«Respeto y dignidad»

Como máximo responsable de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, le pedimos a Viela un imposible: que sintetice la Semana Santa de Haro en tres palabras. «Fervor, respeto y dignidad», responde sin pestañear.

Y recomienda a todos aquellos que visiten la ciudad estos días «que sean jornadas de reflexión, de convivencia entre todos y que juntos disfrutemos de nuestras procesiones, que son muy dignas y merece la pena verlas». Puestos a pedir, le pedimos al prior que señale en el programa de actos dos momentos que considere ineludibles para cualquiera que desee comprender la Semana Santa de Haro.

«El posicionamiento de Cristo en su paso procesional de este sábado y el descendimiento de la cruz el Viernes Santo, tras el Calvario», indica, explicando que «son representaciones breves pero muy sentidas, en los que se ponen los pelos de punta por su silencio y rigor».

Finalmente, le pedimos que sea él quien pida al cielo un deseo de cara a esta Semana Santa y, curiosamente, no tiene que ver con los partes meteorológicos «porque es mejor no mirarlos». «Más allá de la ausencia de lluvias, me gustaría que no hiciera ni frío ni viento, pues hacen que la gente no se e encuentre a gusto en la calle». Así sea.

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