La reforma del viejo Mercado de Haro empantana la legislatura

Interior del antiguo mercado municipal./R. Solano
Interior del antiguo mercado municipal. / R. Solano

La presencia de agua condicionó en su día la cimentación del inmueble levantado sobre la Plaza de Abastos; ahora parael centro multiusos

ROBERTO RIVERA

La reforma del antiguo Mercado Municipal y su futura reconversión en un centro multiusos constituye uno de los grandes enigmas de una legislatura que, curiosamente, ha acabado por empantanar al ‘descubrirse’ la presencia de una corriente de agua de quince centímetros de profundidad que discurre por debajo de los cimientos del edificio que lo albergó desde principios de los setenta hasta el año 2005.

Que el proyecto fuese defendido al unísono por los líderes de las tres formaciones políticas que integran el equipo de gobierno cuando presentaron sus primeros presupuestos dejó perplejos a propios y extraños porque el repaso a sus promesas confirma que ninguna de ellas, ni PSOE, ni Ganemos Haro ni Partido Riojano, llevaban esa propuesta en su programa electoral. Y, sin embargo, acabaría convirtiéndose en la gran apuesta del nuevo Consistorio.

Cuál de los tres movimientos puso la actuación sobre la mesa durante las negociaciones previas a la rúbrica de su pacto no queda demasiado claro. Sí que al preguntársele sobre este extremo a la alcaldesa, decidida como ningún otro a lograr apoyos para la financiación autonómica del proyecto, Laura Rivado aseguró que se trataba de un proyecto «del tripartito», tal cual, sin plantearlo como un objetivo explícito de los socialistas.

Aunque no es éste, en todo caso, el único interrogante que se ha ido planteando desde que la cúpula del Concejo definiese la intervención, y con ella la inversión de un millón de euros por parte de un Ayuntamiento que prometía rehuir de «actuaciones faraónicas», como un esfuerzo por dinamizar el Casco Antiguo de la capital riojalteña.

Chirriaba entonces porque, para sentar las bases de la recuperación de un entorno catalogado como ‘conjunto artístico y monumental’, y dominado por construcciones de los siglos XVI a XVIII, se elegía un inmueble de siete alturas más entreplanta y de ladrillo caravista levantado en la década de los setenta y con barreras arquitectónicas de acceso a las dos plantas por las que se reparten sus 500 metros cuadrados de superficie.

Y chirrió mucho más aún que la junta de gobierno desestimase la solicitud tramitada por un vecino del edificio para obtener ayudas a la rehabilitación que le permitiesen acometer la renovación de sus ventanales porque, según recordaba el informe de los técnicos de la Unidad de Obras, el inmueble se encontraba «fuera de ordenación», sin que ello impidiese que la Administración local pudiese gastar en él una cuantía que, consecuentemente, se irá devaluando día tras día.

Ha sido esta semana, no obstante, cuando los enigmas que rodean a este ambicioso proyecto han dejado de plantearse en términos de pasado para formularse en tiempos verbales de futuro. Y en algunos casos, además, de futuro inmediato.

Aunque el gabinete de comunicación del Ayuntamiento parece decidido a eludir una vez más otra cuestión espinosa, en este caso nada baladí, ajustándose a la máxima de que ‘no existe lo que no cuento’, lo cierto es que la aparición de esta corriente de aguas subterráneas no sólo ha obligado a paralizar unas obras presupuestas en 785.000 euros, sino que suscita numerosas dudas sobre el alcance de los daños que parecen advertirse en los cimientos del inmueble, las medidas necesarias para la resolución del problema, el plazo final de ejecución, la repercusión sobre el coste del proyecto, el procedimiento seguido para su definición y la hipotética incidencia que, de ser necesaria la realización de obras para la consolidación de la base, podría llegar a tener sobre los bolsillos de los 42 vecinos que comparten la finca en cuestión con el Consistorio jarrero, entendiendo que se intervendría sobre un elemento tan comunitario como el cimiento mismo del edificio.

Pendientes de que el equipo de gobierno informe al respecto (los vecinos del inmueble confirmaban a este medio que nadie se había puesto en contacto con ellos para ponerles al corriente, aunque reconocen tener conocimiento aproximado por parte de la empresa contratista), hay hechos que parecen contrastados.

Algunos de presente y otros de pasado.

Problemas de desagüe

De acuerdo con la información facilitada por fuentes de la propia Administración jarrera, y ya avanzada por este periódico días atrás, el proyecto estrella de la legislatura está, a todos los efectos, parado. Y, atendiendo a los criterios técnicos marcados por el personal de la obra, ya se ha encargado la realización de un estudio geotécnico que ayude a definir el informe de situación en que se encuentra la actuación y las medidas que habrá que adoptar, al advertirse daños en la cimentación del bloque levantado entre Sánchez del Río y Siervas de Jesús, y hasta focos de oxidación en su ferralla.

Habrá que esperar, en consecuencia, a que los geólogos pongan sus conclusiones sobre la mesa para confirmar si es necesario intervenir y de qué manera se hace, porque hasta la fecha sólo se plantean opciones que barajan, a simple vista, la posibilidad de pilotar toda la cimentación o de recubrir las zapatas, entre otras alternativas, sin que se descarten otras opciones que serán analizadas por los arquitectos en función de los apuntes que se recojan finalmente en el estudio geotécnico encargado.

A falta de tener información oficial sobre este tema, desde la comunidad de vecinos sí se confirmaba haber mantenido un encuentro con miembros de la Administración jarrera en la que se les planteó la necesidad de que se procediese a la elevación de la cota de recogida de sus aguas fecales, al encontrarse demasiado baja y por debajo de la red de alcantarillado, situación que provocaría la aparición de filtraciones.

Para resolver esa situación, confirmaron a este medio, ya se les ha advertido desde el Ayuntamiento de que será necesario realizar obra civil en la vía pública para habilitar una nueva línea de desagüe a las tuberías de saneamiento.

Pero éste se sabe, a todos los efectos, otro problema.

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