La Policía de Haro afronta el periodo más intenso de todo el año bajo mínimos

Costaleros portan a hombros, tras el pregón de la Semana Santa ofrecido por la Coral Polifónica, el Cristo Crucificado que se procesionará por Viernes Santo./ DONÉZAR
Costaleros portan a hombros, tras el pregón de la Semana Santa ofrecido por la Coral Polifónica, el Cristo Crucificado que se procesionará por Viernes Santo. / DONÉZAR

El equipo de gobierno aprueba el refuerzo de los turnos de tarde en días de procesión con cuatro agentes más; por la noche, también en fin de semana, habrá dos

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

La Jefatura Local de Policía afronta la Semana Santa en cuadro, aún siendo consciente de que la ciudad jarrera afronta desde hoy, y hasta el lunes de Pascua, un periodo de máxima exigencia para el que se ruega la normalidad y colaboración ciudadana que han caracterizado los últimos periodos vacacionales y aligerado, al mismo tiempo, su listado de intervenciones.

Sin incorporación de nuevos agentes a su plantilla en veinticinco años, a pesar de las reiteradas promesas que han sido formuladas por todos los partidos políticos en las convocatorias electorales que se han celebrado a lo largo de todo un cuarto de siglo, por entender que constituía una de las grandes carencias de la ciudad, la jefatura jarrera sigue disponiendo, sobre el papel, de veintiún componentes. Pero la realidad asesta un primer ‘mordisco’ a esa cifra: hoy por hoy son teóricamente diecinueve, número que resulta de la suma de su subinspector jefe, el único oficial que hay hasta la fecha en el cuadro y diecisiete agentes, confirmaban a este medio fuentes del cuerpo.

La jubilación de uno de sus compañeros, una baja más que anunciada, y la marcha de otro a Logroño, sobradamente prevista por todos, reduce en dos efectivos el plantel ‘oficial’ de que dispone Eduado Bozalongo, máximo responsable de la jefatura, que asume la imposibilidad de disponer de otros dos más que se encuentran desde hace tiempo en situación de baja, que se sabe de larga duración.

En conclusión. Los recursos del cuerpo policial son menores incluso de los recogidos en el organigrama de la Administración riojalteña ya que sólo están operativos, a día de hoy, diecisiete agentes.

Poder atender con ese reducido cupo los tres turnos del servicios resulta, en cualquier época del año, más que complejo, si se tiene en cuenta que deben cubrir los 365 días del año, incluidas las vacaciones y permisos de todos los funcionarios de la unidad. Hacerlo en periodos tan peculiares como el de Semana Santa, en el que se espera la llegada de numerosos turistas y experimentan un notable incremento, desde las necesidades de control del tráfico, hasta la atención al ciudadano en la sede de la Calle Santiago, todo un reto de difícil resolución.

Desde la Policía jarrera se plantea como referencia de lo que está por venir la aprobación de refuerzos en fases menos exigentes que ésta que se abre hoy, y a lo largo de todo el año, para evitar que acabe realizando un solo agente algunos de los turnos estabecidos. Y con ella en la mano se avanza que desde la cúpula municipal se ha dado luz verde, «únicamente», al refuerzo del turno de tarde, el que va desde las dos hasta las diez de la noche, durante las jornadas de hoy, mañana y pasado, con motivo de la celebración de las procesiones religiosas que recorrerán las calles de la capital riojalteña.

Seis de tarde, dos de noche

Y se apunta a la incorporación de tres agentes más, junto con el jefe de la unidad, a cada uno de esos servicios. Pero poniendo, sobre todo, el énfasis en el hecho de que no se ha planteado ningún refuerzo para los turnos de noche en los que prestarán atención, por lo tanto, dos efectivos, única y exclusivamente, si no se produce ninguna baja más.

Sorprendente cuando de dos a ocho de la tarde, lapso de tiempo para el que también se ha aprobado el citado refuerzo sin que se prevea ninguna necesidad extraordinaria, estarán trabajando de forma conjunta seis funcionarios.

Asumido el contexto en el que deberán realizar su labor, incluidas las patrullas por todo el casco urbano, tanto durante las jomadas festivas como a lo largo del fin de semana, las fuentes consultadas por este medio confiaban en no tener que custodiar, en esas mismas fechas, a algún detenido en las dependencas poiciales. «Eso complicaría mucho más aún todo el organigrama de trabao» al reducir a la mínima expresión la capacidad operativa de la Jefatura jarrera.

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