Las obras de la Paz aparcan la polémica y recuperan cierto nivel de actividad

Las obras de la Paz aparcan la polémica y recuperan cierto nivel de actividad

La Brigada de Obras se encargó de retirar las jardineras gigantes que ocupan la zona interior mientras se eliminaba la capa asalfática del corredor circulatorio

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Lunes de Carnaval. Después de la concentración contra el parón y los retrasos en las obras que ejecuta el Ayuntamiento de Haro en el centro de la ciudad, y a renglón seguido de la polémica que se desató en la ciudad jarrera a raíz de la convocatoria de la Asociación del Comercio de Haro que trató de desvirtuarse, sin éxito, desde instancias políticas.

En la Plaza de la Paz, que parecía retener a media mañana los tibios rayos de sol que concedían una mínima tregua tras el frío de las últimas jornadas, se advertía un mínimo nivel de actividad. En la parte baja de su plano, personal de la Brigada Municipal de Obras procedía a la retirada de las grandes jardineras que permanecían en el centro de la superficie. En la más alta, bajo la Casa Consistorial, empleados de la empresa encargada de la ejecución del proyecto de renovación de redes y renovación urbanística del área, levantaba con la ayuda de las máquinas retroexcavadoras la capa asfáltica del corredor circulatorio que se proyecta desde la Calle Sánchez del Río y bajo el arco del Ayuntamiento.

Lo hacían ante la mirada de la docena de vecinos que acostumbra a juntarse en el frente del Palacio de Paternina, día sí y otro también, y en un momento dado en presencia de Javier Redondo, el concejal de Obras y Urbanismo que abandonó poco antes de la una su despacho para iniciar una inspección por los trabajos de la plaza mayor y, a continuación, los de la Calle Navarra.

Seguramente también por El Ferial, donde se reanudaron la pasada semana las labores de construcción de los nuevos vestuarios del complejo deportivo, hasta entonces en punto muerto.

Se supone que en la plaza mayor se pretender sanear toda la superficie para facilitar, en cuanto llegue el suministro del material, la colocación de las baldosas de granito que fueron elegidas para el solado de la Paz y que, sin embargo, no habían sido incluidas en el proyecto, la cuestión a la que hacían referencia los mandatarios del Concejo cuando hablaban de la existencia de ‘errores en las mediciones’.

He ahí la razón por la que, aseguraba en rueda de prensa la alcaldesa, Laura Rivado, se procedió a la paralización de los trabajos que, defendió ante los medios, habían comenzado «en tiempo y forma», y fueron contratados por algo más de 203.000 euros, IVA incluido.

«Una vez se inició la obra propiamente dicha, la empresa detectó un error de medición(la ausencia de la partida de las dichosas baldosas de granito) en el proyecto redactado por el arquitecto contratado y que ejerce también la dirección facultativa», apunta el comunicado del gabinete de prensa municipal. «Es entonces cuando los trabajos han estado paralizados durante algunas semanas (algo más de un mes), hasta que el responsable ha presentado un modificado en el que se han incluido los materiales y los nuevos métodos de sujeción a la superficie», cambios que repercutirán en un incremento del coste previsto. Alrededor de un 9,6%.

El modificado, reconoció Rivado en su comparecencia, se aprobó mediante decreto de Alcaldía este pasado jueves «para que fuese más rápido ya que, de lo contrario, tendríamos que esperar un poco más», dice. La regidora prevé que el nuevo retraso sea aproximadamente de un mes y se atreve a asegurar que la actuación «estará acabada para Semana Santa». Al tiempo.

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