La nieve ralentiza el ritmo de Haro

La nieve ralentiza el ritmo de Haro

El temporal deja sobre la ciudad un manto de quince centímetros de espesor que afecta a la actividad docente sin alterar en ningún caso el tráfico circulatorio

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

La nieve se hace dueña del paisaje en la comarca jarrera donde volvió a tejer, durante la madrugada de martes a miércoles, un manto de quince centímetros de espesor que acabó extendiéndose por toda la ciudad, el conjunto de la región y el trazado de las vías que componen su red de comunicaciones terrestres, interfiriendo con ello la dinámica social entre las poblaciones aunque sin generar mayores problemas, no al menos de importancia, en el casco urbano de Haro.

De relativizar el impacto del temporal, sobradamente anunciado, se encargó el personal de la empresa Valoriza que fue esparciendo a lo largo de la noche cientos y cientos de quilos de sal por las principales vías y plazas del callejero, y muy especialmente frente a los centros que mayor actividad pública generan, como los colegios y el instituto, o el Centro de Salud y Especialidades.

Fue en los centros docentes donde se advirtió, en realidad, menos flujo circulatorio. En buena medida porque hubo padres que prescindieron del coche para realizar el recorrido a pie con sus hijos. También porque hubo quienes decidieron no acercarles, al suponer que acabarían suspendiéndose las clases, circunstancia que se advirtió con claridad en el Instituto Ciudad de Haro donde se registró un bajo nivel de asistencia, de alumnos y de profesores, y la actividad se situó bajo mínimos, llegándose a suspender en algunas aulas.

Lo cierto es que en el conjunto de la Comunidad, la nieve sí afectó al transporte escolar, cubriéndose tan sólo 28 de las 97 rutas habilitadas, y en algunos casos de manera parcial. Las precipitaciones afectaron sobre todo a la Rioja Baja. Mucho más que en la Alta, área donde tan sólo se decretó el cierre del Colegio Entreviñas que agrupa a los escolares de Ábalos y San Vicente de la Sonsierra, aunque incluso en este caso se fue abriendo conforme avanzaba la mañana.

A pesar de la considerable nevada caída durante esa madrugada, en la que se registraron temperaturas que se situaron en todo momento bajo cero, la normalidad volvió a convertirse a media mañana en la tónica dominante, tanto en la capital riojalteña y el conjunto de las poblaciones que se encuentran dentro de la cuenca del Oja y el Tirón.

Porque, a tenor de la información facilitada por la Jefatura de Policía Local, en Haro no se produjeron siniestros inducidos por la nevada y en el apartado de ¡anécdotas’ apenas se anotaron tres de nula trascedencia. Un contenedor de residuos vacío acabó en medio de la calzada de una calle, la tela de un toldo mal cerrado apareció rasgado y fue necesario retirarlo con carácter preventivo, y la señal de información turística que detalla la historia del Banco de España apareció volvada.

Curioso que en todos estos casos el agente meteórico que había provocado el desaguisado no fuese la nieve que había caído de forma copiosa sobre la ciudad sino el aire, intenso y frío, que ganó fuerza a lo largo de la mañana y de la tarde.

El parte final sólo alude a la salida de un vehículo con un herido leve en San Asensio y atenciones a conductores bloqueados a primeras horas en Santo Domingo.

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