El Museo de la Vega recibe aire fresco

Un monaguillo de cartón piedra recibe al visitante en el acceso principal. /R. Solano
Un monaguillo de cartón piedra recibe al visitante en el acceso principal. / R. Solano

La cofradía culmina el proceso de remodelación del complejo donde se exponen sus fondos

ROBERTO RIVERA

Todo llega. Aunque hayan de pasar seis años. El esfuerzo y la constancia alimentan sueños. Y la fe va amasándolos para hacerlos realidad al fin.

En el relato histórico de la Cofradía de la Vega, por fuerza también religioso, aparece el 'Milagro de las Espigas' que acredita un acta notarial de 1694, confirmando el titular de la plaza, el licenciado don Diego de Urtazasarra, que sobre los cañizos de cebada plantados en un huerto situado junto a la Basílica de la patrona se alumbraron «granos de trigo sorprendente». Y éste sigue siendo piedra angular sobre la que se apoya la profunda devoción que profesan los jarreros a la advocación mariana, que llegó a decirse granadina y malagueña siendo en realidad tan de aquí, tan riojana.

Pues bien. Más allá de si se produjo tal suceso por intervención divina o resultó del primer injerto que se practicó en la región, siglos antes de que se recurriera al mismo 'milagro' para recuperar los viñedos de la comarca de las garras de la filoxera, se sabe que en el Evangelio se recurría a la parábola para abrir los ojos, las mentes y los corazones de quienes oían y además escuchaban.

Y la que protagonizaron ayer los cofrades de la Vega parece asemejarse, y mucho, a ese recurso literario de enseñanza que se utiliza desde la creatividad y la coherencia. Grano a grano, al unísono y después de varios años en los que se han resguardado recursos y solicitado apoyos, entre todos ellos han ido alimentando las reservas del simbólico granero para culminar el reto que se marcaron y han hecho suyos los diferentes mayordomos que han pasado por la entidad en este tiempo.

A la vista de todos, de nuevo, el Museo de la Virgen de la Vega, después de un profundo proceso de reforma y remodelación que ha insuflado al centro aire fresco y modernizado los expositores y espacios donde se guarda celosamente todo el patrimonio que se ha ido generando al rededor de la figura de la patrona de Haro.

Ahora, con este giro al futuro que actualiza unas instalaciones inauguradas hace dieciséis años, sobre paneles que aportan color, resaltan mucho más aún el valor y belleza de ese tesoro documental y cultural, y permiten al visitante centrar su mirada en un clima más íntimo, más acogedor, más adecuado.

En ese contexto es donde se muestra, de entrada, una selección de los elementos que conforman el Rosario de Faroles de Cristal que se procesiona cada 8 de septiembre por la ciudad, y cumple este año su primer siglo de vida, sus primeros cien recorridos por el callejero del municipio alentando sentimientos.

Dijo Javier Ríos Puente, máximo responsable de la cofradía durante la presentación del 'nuevo' museo, que la efemérides no ha hecho sino convertirse en «la excusa perfecta» para acometer esta intervención que ha supuesto una inversión de 30.000 euros, cifra a la que habría que sumar los otros 50.000 dedicados a la restauración de las carrozas y faroles del rosario procesional, con recursos propios y el respaldo del Ejecutivo riojano, a través de la Dirección General de Cultura.

Parece evidente que ha merecido la pena.

En ese espacio donde resalta el destello de los faroles, y al que se accede después de haber recibido la bienvenida de un monaguillo de cartón piedra que agradece el donativo, vuelve a exhibirse después del obligado periodo de cierre el terno litúrgico bordado en oro y plata sobre seda que fue donado en 1742 por Bernardino Fernández Velasco, duque de Frías y conde de Haro, junto a su esposa María Josefa Pacheco; una colección de imágenes, estampas, cuadros y reproducciones que se fueron haciendo de la talla gótica con el paso de los años; joyas de orfebrería utilizadas en las celebraciones religiosas; una colección de rosarios confeccionados con todo tipo de materiales y metales preciosos; exvotos ofrecidos a la Virgen en reconocimiento a su mediación, como el traje de luces que vestía Faustino Inchausti 'Tinín' cuando fue cogido por un astado en el coso del Rosal y entregó en compañía de Cayetana Fitz-James, duquesa de Alba, ante el camarín de la patrona; las creaciones que artistas como José Manuel Rodríguez 'Mamel' realizaron de su talla desde la perspectiva matemática de la pintura; o la crónica que EL CORREO ESPAÑOL-EL DIARIO VASCO, entonces con sede en el número 8 de la Calle Ledesma de Bilbao y apartado de correos 205, llevó a portada el 9 de septiembre de 1955 con motivo de la coronación canónica de la imagen, cuyo cetro se custodia en el museo.

Es lo mismo de siempre, la historia. Pero con mejor puesta en valor.

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