Los jóvenes devuelven el brillo al Tirón

Los jóvenes devuelven el brillo al Tirón

La limpieza que llevaron a cabo 140 estudiantes del centro jarrero pone de manifiesto que sus riberas presentaban el mismo estado en el que estaban el curso pasado

EL CORREO

La ribera del Tirón vuelve a convertirse en germen de la vida y síntoma de fiesta. Lo demuestra la frenética actividad que advirtieron sus aguas durante toda la mañana de ayer, asistiendo al trajín de decenas de adolescentes que se llegaron desde las aulas del Instituto Ciudad de Haro para repasar sus orillas y ponerle de punta en blanco porque, a la vista del estado que presentaba de nuevo ayer, parecía marcado por la presencia, no siempre comprensible ni aceptable, del ser humano que volvió a dejar patente la peor de sus huellas.

Es, sin duda, la otra lectura, la menos agradable, de esta historia celebrada en una mañana impecable a instancias del colectivo de Amigos de los Ríos y el Gobierno riojano que sabe salpicada la región por ocho grandes cuencas que la convierten en una tierra para soñar.

Lo constataba Anusca Cañas al cierre de la campaña de limpieza que llevaron a cabo los 140 estudiantes sin perder el ánimo ni un solo momento. La coordinadora de la campaña, que ya sabía del estado que presentaba hace un año el río que llega correteando a Haro para entregarse generoso al Ebro, no pudo menos que lamentarse al ver, sorprendida, el saldo final de la recogida llevada a cabo por la chavalería.

«El año pasado limpiamos esta misma zona y un año después nos la hemos encontrado de nuevo en la misma situación, igual de sucia que entonces», explicaba resignada pero decidida ante los medios de comunicación.

Más que comprensible. Plásticos, bolsas de aperitivos, diferentes recipientes de vidrio, ¡el carro de un supermercado!, un pilar de la balaustrada del puente sobre el cauce del río, latas de todo tipo y formato, infinidad de colillas y, lo más sorprendente de todo, filtros de aceite de vehículos que dejan entrever que se procede a su cambio en la zona, con todo lo que eso podría suponer de riesgo de contaminación para las aguas del cauce.

«Éste es un sitio idóneo para venir en coche, hacer botellón o incluso cambiarle el filtro del aceite al vehículo. Lo hacen y lo acaban tirando aquí mismo, junto al río. Todavía hay gente que hace estas barbaridades», clamaba Cañas remarcando ante los participantes en la campaña la necesidad de entender lo que está bien y está mal, y la importancia que tiene trasladar esa sensibilización, la piedra angular de la propuesta que formula a la sociedad de la Comunidad el colectivo Amigos de los Ríos.

Aunque el final del cuento tiene un final feliz, otra interpretación mucho más optimista porque, si resulta preocupante ver el comportamiento de quienes no entienden la trascendencia de las malas prácticas en la naturaleza, la base de nuestro desarrollo, no es menor cierto que hay un batallón de chavales decididos a recorrer sus pasos, año tras año, para recomponer el orden y la estabilidad del ecosistema que más sufre la evolución del hombre.

La respuesta obtenida ayer, y la que se obtendrá a lo largo de estos días en otras cuencas y en otras localidades, justifica sin duda que se mantenga el puso. Algo cambiará.

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