Jornada de reflexión para los estudiantes

Los componentes del grupo de baile de Harteraphia le ponen ritmo al desfile de carrozas durante su paso por la Avenida de La Rioja, repleta por numerosos espectadores el pasado sábado.
Los componentes del grupo de baile de Harteraphia le ponen ritmo al desfile de carrozas durante su paso por la Avenida de La Rioja, repleta por numerosos espectadores el pasado sábado. / R. SOLANO

Los centros docentes de Haro disfrutan del día de fiesta incluido, a instancias del Concejo, por la Vega

ROBERTO RIVERA

Días de todo, vísperas de nada. Calmachicha durante toda la jornada de ayer, después de la clausura de las fiestas de la Vega, que sirvió al menos de cámara de descompresión para la chavalería antes de retomar el hilo narrativo del curso que arrancó el jueves, 7 de septiembre, en los colegios de Primaria y lo hará hoy en el Instituto Ciudad de Haro. Sólo para quienes están matriculados en la localidad jarrera. Quienes forman parte del listado de otros centros, bien de la comarca o de Álava, cumplieron como Dios manda en los pupitres de sus aulas.

La de ayer fue una fecha sin mayor sentido, salvo el de la recuperación de la tropa después de la zaranda de la Jira. Porque, amparándose en la licencia que se otorga desde la Consejería de Educación para la selección de siete días festivos más en el calendario escolar que diseña el Ejecutivo autónomo, dos de ellos para su programación en las fiestas locales, después del encuentro de los centros con los representantes del Consistorio local allá en plena primavera, éste solicitó en concreto la fecha de 11 de septiembre.

Aunque, al recortar el calendario de la patrona a cuatro días, ésta haya quedado en tierra de nadie.

No está demasiado claro si fue elegida porque, al evaluar todas las opciones hace ahora cinco meses, no se había decidido aún la reducción del programa y se mantenía la tradición de cerrar las fiestas con la Jira ese día, el 11.

Tampoco si existía alternativa para haber optado por el 7, porque la normativa comunitaria exige que las fechas se consideren festivas para todos los centros docentes y en ese caso aún no se había abierto el curso en el instituto, por lo que no podría haberse marcado como fiesta.

Pero parece evidente que lo sucedido impone un mínimo de reflexión para evitar absurdos.

Por ejemplo. El calendario de actos anunciaba para el jueves 7 un encierro infantil con toros de cartón piedra a las once, y la salida de la comparsa de Gigantes y Cabezudos que debería haber llevado a los menores al disparo del cohete señalado para las doce del mediodía. Pero a esas horas, la mayor parte de ellos tenían clase y los corporativos reaccionaron sobre la marcha llevándoles al patio los toros y un disparo de confetis, que no es lo mismo.

Claustros y asociaciones de padres ya han apuntado la necesidad de actuar con mayor coordinación y establecer un criterio más favorable para escolares y bachilleres.

Se trata de uno de los apuntes que se extraen de todo lo sucedido a lo largo de estos días que el concejal de Festejos, Rubén Salazar, repasa en clave personal realizando un balance «muy positivo» a través de una nota de prensa en la que destaca, como refrendo de su conclusión, que «la meteorología respetó las carrozas del sábado, el concierto de Huecco, y la Jira a Fuente del Moro del domingo, pese al riesgo de lluvia». O que «los vecinos tenían muchas ganas de concierto (aludiendo a la actuación del cantante cacereño) y así lo demostraron con su asistencia a la Plaza de la Paz, el sábado», después de «la tromba de agua importante» que, recuerda, cayó sobre la ciudad con insistencia. Incluso el favorable saldo que otorgaba a actos como el pregón de Fernando Riaño, la ofrenda de flores a la Vega, el Rosario de Faroles o la Jira al Moro que quedan en manos del mantenedor o del vecindario, impecables en uno y otro caso.

Apuntes sobre el programa

Más sentido tiene la valoración que hace del espectáculo piromusical que tuvo lugar en la noche del día de la patrona porque, según apuntaba en su comunicado, «parece que ha gustado bastante», y con razón. Aunque los espectadores reclamasen algo más de volumen en la banda sonora que acompañaba a la quema de la colección.

Confirmado por él mismo que la comisión de Fiestas se reunirá «para evaluar los fallos que se hayan podido cometer, y poder así mejorar de cara a futuros festejos», queda margen para que también desde la cúpula municipal aprovechen, como los estudiantes ayer, esa jornada de reflexión para repasar aspectos que exigen autocrítica y, sin duda alguna, audiencia al personal de calle que el destinatario final y los ha cuestionado abiertamente.

Nadie entendió la presencia de tres personas para controlar el acceso al Concejo y otros actos el día del chupinazo porque se trata de una labor que puede realizarse con mayor naturalidad; el concierto de Huecco dejó buen recuerdo por la incuestionable calidad y profesionalidad del cantante pero también arrastró problemas de ecualización; aún aceptando que el desfile de carrozas es «muy digno» hay quien consideró que la plataforma de mayor nivel fue sin duda la que presentó ante el auditorio el equipo de Rodolfo Merino con su espectacular Harley Davidson; y hay quienes reclaman que la Plaza de la Paz, en fechas tan señaladas, no tenga que seguir ajustándose temporalmente al plan de ahorro energético porque se queda a media luz y desdice cuando más gente hay sobre ella.

Lo que queda fuera de toda duda es que, dentro del entramado organizativo del programa, «todas las peñas y asociaciones» son clave en su dersarrollo porque, como reconoce el edil, «siempre están en todo, van a todo y son el verdadero alma de la fiesta». Pues claro.

Sólo se espera que no decidan que la Jira coincida de nuevo en domingo. Nos quedaremos en tres días.

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