Una jarrera, pieza indispensable en la nueva expedición solar de la Agencia Europea

Una jarrera, pieza indispensable en la nueva expedición solar de la Agencia Europea

La ingeniera María Isabel Pérez Grande ha sido la responsable del diseño de uno de los elementos que participarán en la misión Solar Orbiter

DANIEL ORTIZ

Los viajes espaciales son siempre uno de los sueños más recurrentes en la infancia de cualquier pequeño. Especialmente, en esas generaciones que crecieron en el máximo apogeo de la misión espacial y alucinaban con las imágenes de los despegues de cohetes en Cabo Cañaveral.

También sucede que a menudo los sueños están más al alcance de la mano de lo que imaginamos. Y que le pregunten, si no, a María Isabel Pérez Grande, ingeniera jarrera que por el momento no viajará al espacio exterior pero sí está teniendo una influencia directa en uno de los proyectos ambiciosos de la exploración astral. Porque suya buena parte de la responsabilidad de que la misión Solar Orbiter llegue a buen término.

Esta ingeniera riojalteña tiene como principal obsesión que la sonda ‘SO/PHI’ (Solar Orbiter Polirametric and Helioseismic Imager) sea capaz de resistir los inimaginables contrastes térmicos que representa acercarse tanto al sol como para darle la vuelta y descubrir su cara oculta.

Esta semana más de medio centenar de científicos implicados en el proyecto se han reunido en Logroño para concretar todos los detalles de su puesta en órbita, en el último cónclave previo al lanzamiento, que está previsto en 2019 desde el Cabo Cañaveral, en Estados Unidos.

Esta misión, la primera del programa científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) y que cuenta con una pequeña participación de la NASA, cuenta con liderazgo español en dos de los instrumentos que la componen. Su objetivo es realizar un cartografiado preciso del campo magnético solar, responsable de prácticamente todos los fenómenos que observamos en el sol, como las manchas, las tormentas solares o el viento solar.

Este instrumento medirá también la velocidad del plasma en la fotosfera, que es la capa más interna de la atmósfera del sol y de donde procede el viento solar. Y todo ello, teniendo como condición indispensable que la sonda resista al achicharramiento gracias al diseño térmico realizado por la jarrera Maria Isabel Pérez Grande.

Cuestión de magnetismo

La Solar Orbiter es indispensable para el estudio de los campos magnéticos solares y proporcionará mapas del vector campo magnético y de la velocidad a lo largo de la línea de visión de la fotosfera solar.

Este instrumento ha sido desarrollado por un consorcio científico-técnico europeo en el que participan el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), el Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA) de Madrid; el Instituto Universitario de Microgravedad ‘Ignacio Da Riva’ de la Universidad Politécnica de Madrid, el Grupo de Astronomía y Ciencias la Universidad de Valencia, el Instituto de Astrofísica de Canarias y la Universidad de Barcelona.

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