Un informe alerta del riesgo de derrumbe del tejado de un inmueble en la calle Linares Rivas

Vista exterior del edificio afectado por las obras en el tejado./ DONÉZAR
Vista exterior del edificio afectado por las obras en el tejado. / DONÉZAR

La pudrición y la carcoma han dañado la estructura que soporta las tejas del número dos de la vía y del edificio colindante, que han de ser apuntalados

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

Los responsables de los trabajos para rehabilitar el tejado en el inmueble ubicado en el número 2 de la calle Linares Rivas de Haro se han encontrado con una desagradable sorpresa que debe ser solventada para evitar males mayores. Tanto, que el arquitecto ha elevado al Ayuntamiento un informe que insta a la paralización inmediata de las obras y a una exhaustiva inspección para poder garantizar la seguridad de sus inquilinos.

El documento fue admitido en el Registro General del Concejo el pasado hace apenas tres semanas, el pasado 27 de abril y tiene por objeto «poner en conocimiento de la propiedad la decisión adoptada por la dirección facultativa de la obra (...) respecto a la paralización de las obras, a la vista del estado de la cubierta para que se tomen las medidas oportunas al respecto».

Ese estado al que alude el documento no es otro que el riesgo de que la techumbre del edificio se venga abajo por la rotura de, al menos, uno de los cabios (vigas paralelas al tejado) que la sustentan. Según el informe –al que ha tenido acceso este medio–, el pasado 23 de abril se firmó el acta de inicio de obra por parte del arquitecto municipal, un representante de la empresa adjudicataria de la reforma y el arquitecto encargado de la dirección facultativa, que es quien ha emitido el documento al Ayuntamiento de Haro.

Tan solo un día después de comenzar los trabajos sobre el terreno, el arquitecto recibió una llamada telefónica de los obreros para comunicar que «uno de los cabios de la cubierta se había partido al desmontar las tejas del alero», por lo que se tomó la decisión de suspender los trabajos.

Al día siguiente se organizó una visita de obra para verificar el estado de la cubierta y «el estado resultante de la rotura del cabio». Así, los expertos comprobaron que una de las vigas «que se encontraba totalmente podrida» se había fracturado en la zona próxima al alero y que esa zona había sido cubierta con un plástico negro, «supuestamente por los inquilinos» del inmueble.

Además de esa pieza rota, los arquitectos se dieron cuenta del «estado de pudrición y ataque de carcoma» que afecta a buena parte de la estructura. «Se observa que el en el faldón revisado de la Travesía de Colón, por el que se han comenzado las obras, se encuentra semihundido en varias zonas; no en la zona en la que ha partido el cabio citado, sino en el centro de los vanos aproximadamente», arroja el informe, para determinar «la paralización de las obras tras tomar las medidas oportunas para proteger de cara a la lluvia de los elementos descubiertos y la zona hundida», además de comunicar verbalmente al arquitecto municipal de la incidencia.

Asimismo, el estudio advierte de que «el faldón correspondiente a la propiedad colindante y perteneciente al mismo edificio inicial se encuentra en el mismo estado del hundimiento del faldón». Por ello, la dirección facultativa propone al Concejo «una revisión más exhaustiva desde el interior del edificio para realizar los apuntalamientos necesarios y garantizar así la estabilidad mínima necesaria para garantizar la seguridad de las personas que habitan el inmueble».

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