Haro pierde a su mejor cronista taurino

Plaza La Manzanera de Logroño. Años ochenta. Los históricos Andaluz y 'El Choni' con José Luis y Nicolás de Gregorio./El Correo
Plaza La Manzanera de Logroño. Años ochenta. Los históricos Andaluz y 'El Choni' con José Luis y Nicolás de Gregorio. / El Correo

Fallece a los 95 años José Luis González, el harense que impulsó la delegación de Bodegas Martínez Lacuesta en Madrid y se codeó con Azcona y la gente del toreo

PEDRO MARÍA AZOFRA

El pasado martes falleció a los noveta y cinco años de edad José Luis González. En el mundo taurino y hostelero conocido como José Luis Martínez Lacuesta, por ser delegado comercial de la firma bodeguera histórica de La Ventilla de Haro, Martínez Lacuesta, con cuya familia acabó emparentado al contraer matrimonio con su esposa Carmen, hija de Emiliano Martínez, hemano del fundador.

En su tarjeta se leía: «Fumador de puros, aficionado taurino e independiente».

Su valía profesional durante cuatro décadas puso y mantuvo la compañía en un alto nivel de prestigio al servicio de un proyecto que sigue en auge.

No valoraré gestiones comerciales, pues mi nivel en ese tema es 'cero'. Pero he compartido con José Luis numerosos establecimientos y en Madrid tuvo cartel y solvencia de primera figura. Es algo en lo que sentó cátedra como nadie.

Compartimos treinta años de manteles, tendidos taurinos, tertulias, y quiero recordar a este personaje irrepetible y «bodeguero consorte», como él solía llamarse.

No he tropezado con otro más duro y resistente. Comida, bebida, cena, puro y, con él 'al morro', a medianoche, tira para Madrid conduciendo desde Logroño, Bilbao, Pamplona o Calahorra.

Así y 'riojaneando' noventa y cinco años. Los diez últimos con demencia irreparable, lidiada con máximos cuidados de familia y, en especial, de Blanca, una de sus ocho hijos que le dejan quince nietos. Algunos muy aficionados y todos respetuosos con la fiesta de toros.

José Luis fue un gran bibliófilo y deja miles de ejemplares taurinos. Algunos de mucho valor. Hombre desprendido, culto, muy leído, conocedor del lenguaje 'riojano' popular y castizo, y de mil anécdotas y datos históricos ocurrentes, callejeros y divertidos que afloraban muy de vez en cuando en sobremesas para el inolvidable recuerdo.

Alguna comida disfrutó mano a mano con Rafael Azcona, que confesaba admirable sorpresa por el fondo tan agudo y divertido que advertía y admiraba en José Luis.

Este harense -le gustaba más utilizar para su persona este gentilicio que el de jarrero- se consideraba un «buen tercero» de la crónica taurina que practicó por afición, con enorme impacto y éxito.

Asistía a cientos de festejos, «previo pago», y era devoto del toreo de base. Veía ferias importantes pero disfrutaba en Cervera, Aldeanueva, los festivales de Cenicero y Hervías, pueblos de Madrid…

Íntimo del histórico Jaime Marco 'El Choni', con quien vivió días bonitos en México con Cagancho, y muy amigo de Antonio Bienvenida, Ángel Luis y la familia.

Escribió, esporádicamente, en Pueblo, Informaciones, Arriba, Nuevo Diario, revistas sudamericanas, Claridades de México y más en ABC.

Cuando Zabala cubría Sevilla u otra feria, si Suárez Güanes no estaba en Madrid, informaba José Luis de Las Ventas o de Carabanchel. Años lo hizo de la feria de Logroño y otras.

Editó una crónica 'durilla' a Antonio Bienvenida y Vicente Zabala le replicó. De ahí nació buena amistad con ambos. Antonio, con Pepe Luis y Paco Camino, fueron su cartel torero preferido.

En 1983, con 'El Choni' al alimón, puso el 10 de abril en Logroño a Teófilo González 'El Sevillano'. Erales de 'El Raboso' con Gallito de Alfaro y Lafitte en cartel. No hubo ni una vuelta al ruedo. No trillaba con la estupidez taurina. Ni local, ni nacional ni provinciana. Defendía el tinto fresco: «El frío puede templarse. Caliente no tiene arreglo».

Natural de Haro (sus cenizas van a ser traídas a la Capital del Vino de Rioja), se sentía también muy logroñés por sus años jóvenes de interno en el colegio de Escolapios y por residente en la calle Gallarza, junto a Portales, de donde recordaba a Albino Martínez, taurino y convecino logroñés.

José Luis dio a conocer a Antonio Briones, su amigo, como ganadero a la información riojana.

Así nacieron jornadas para los toreros paisanos: Carra, Urdiales, Sergio Sánchez, El Víctor, Donaire… Gozaron de tentaderos con las 'carriquiri' brionesas en Vega de Hornillo. En sus reuniones nunca faltó copa de Campeador y otras reservas, corta cápsulas, descorchadores y otros detalles de buen gusto sobre la mesa.

En resumen, y para cerrar periplo por el recorrido personal de tan ilustre personaje de Haro, José Luis González Martínez (2 de mayo de 1923) nació en la bodega CVNE, en La stación de Haro, donde su padre era técnico y residía. Allí se crió y en la escuela le llamaban 'Vinícola'.

Su abuelo, empleado en la misma empresa, era taurino de familia y, como Leopoldo González Arnáez, firmaba la sección 'Ecos de Haro' en el diario La Rioja. Era el corresponsal.

El padre de José Luis, Eduardo González Izarra, al ser simpatizante republicano, fue expulsado de la bodega y de Haro. Se empadronó en Labastida, localidad de donde era su esposa Carmen Martínez. Sufrió expedientes, denuncias, por ser «de izquierdas y poco católico», y multas.

Leopoldo, hermano de Eduardo, regentaba una fábrica de fundas de paja y metal para botellas. Por su afiliación de izquierdas fue asesinado con otros jarreros y de pueblos vecinos el 6 de noviembre de 1936. En Rivas de Tereso. Los restos fueron exhumados en 1980. Otros dos hermanos también sufrieron represalias. Copio los datos del libro 'Aquí nunca pasó nada'.

Eduardo crea una bodega familiar en Labastida que adquiere CVNE. José Luis se inicia como comercial de Rioja Alta en San Sebastián y pasa a su delegación en Madrid, que dura hasta el 70. Conoce a Carmen, hija de Emiliano, hermano de Félix Martínez Lacuesta, fundador de la bodega y se integra en ella como comercial y delegado, tarea que desempeñan hoy dos de sus hijos.

El reciente óbito perdona exhaustiva documentación. Me he apoyado en horas de campo, cosos, copa y bocado. En la vida. Como el finado decía, «valga la buena voluntad y el mejor deseo». Amén.

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