Haro echa las redes en el déficit de camas de Bilbao de cara a la gran cita del rugby

Vicent Gallardo, director general de la competición, y el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto. /BORJA AGUDO
Vicent Gallardo, director general de la competición, y el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto. / BORJA AGUDO

Un hotel jarrero ya ha recibido ofertas para acoger a algunos de los más de 50.000 hinchas que acudirán a las finales de las ligas europeas

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

«Nunca antes se había hablado de turismo en La Rioja». Es la principal conclusión que extraía semanas atrás el cocinero ezcarayense Francis Paniego, bendecido por dos estrellas Michelín, después del terremoto social e institucional derivado de unas declaraciones en su perfil de Facebook en las que criticaba con dureza el descenso del 19% en el número de turistas extranjeros en La Rioja de un año para otro.

Pues si el segundo fin de semana de mayo la región no recibe a visitantes foráneos, no será por falta de oportunidades. Si no de forma directa, indirectamente habrá algo más de 50.000 extranjeros de paso en un radio de 300 kilómetros de Bilbao, donde el 11 y el 12 de ese mes se disputan las finales de las dos máximas competiciones europeas de rugby.

El problema –si no se quiere considerar como una oportunidad– radica en que la capital del Nervión apenas está capacitada para ofrecer cama a 8.000 de ellos, lo que obliga a más de 40.000 aficionados a buscarse un colchón en otras provincias limítrofes como Guipúzcoa (especialmente en la zona de Zarautz, Deba, Beasain o Azpeitia), Álava (en Bernedo o Ribera Alta), Burgos o Cantabria.

También los alojamientos riojanos podrían favorecerse por esta onda expansiva de extranjeros a la caza de un catre en el que dormir sus sueños de rugby. Y decimos podrían porque –al menos hasta la jornada de ayer– tan solo un establecimiento de Haro ha recibido ya noticias del interés por pernoctar para asistir a las finales de la Challenge Cup y de la Champions (equivalentes a la Europa League y la Liga de Campeones en el fútbol).

«Todo lo que sea vender habitaciones es siempre bien recibido, pero entre los compañeros de la comunidad no se ha percibido nada especial relacionado con este asunto», explica a EL CORREO Demetrio Domínguez, el presidente de la Asociación Riojana de Hoteles, quien constata que «en Haro existe un bloqueo de habitaciones por parte de una agencia de viajes, pero queda pendiente de confirmación hasta final de mes».

Si le parece descabellado que alguien haga noche en la capital riojalteña para asistir a un partido de rugby en Bilbao, sepa que las reservas que se están produciendo en el País Vasco francés (en localidades como Hendaya o Biarritz) obligarán a los hinchas a pasar al menos una hora y media en el coche antes de poner un pie en San Mamés.

En cambio, y según avanzaba la edición Bizkaia de este periódico, es Cantabria la principal beneficiaria de la designación de Bilbao como sede de las citas más relevantes del rugby europeo. Tanto, que el aeropuerto de Santander ha ampliado en siete vuelos sus conexiones habituales con Dublín, una de las ciudades en las que este deporte se vive con mayor fervor.

Cantabria, a la cabeza

De hecho, los hoteleros cántabros fueron los primeros en mover ficha cuando se supo que las finales se disputarían en Bilbao para asegurarse una buena porción de visitantes. «Hablamos hace tres semanas con la Asociación de Hostelería de Bizkaia para comunicarles nuestra disponibilidad», explica el presidente del colectivo en Cantabria, Ángel Cuevas, quien avanza que «en Castro y toda esa zona se están notando las reservas; será como una piscina que se desbordará allí e irá creciendo».

Desde el colectivo riojano, en cambio, se muestran expectantes y confían en que las finales de la Challenge Cup (equivalente a la Europa League en el fútbol, que se disputará el viernes a las nueve de la noche) y la Champions Cup (el título más prestigioso, cuyo ganador se decidirá al día siguiente, a partir de las seis menos cuarto de la tarde) no se solapen con los turistas que ya tuvieran previsto visitar La Rioja, ya que «los fines de semana a esas altura del calendario siempre existe la posibilidad de que tengamos que rechazar reservas por falta de capacidad».

Ahora queda esperar –bien movimientos estratégicos, bien un golpe de fortuna– para comprobar si los hoteles riojanos aprovechan la patada a seguir para hacer caja con la inercia del mayor espectáculo del rugby continental.

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