Haro se cansa del vandalismo hacia sus zonas verdes

Una de las acacias que amanecieron el viernes dañadas en la carretera de Casalarreina. / AYUNTAMIENTO DE HARO

El Concejo emite un comunicado en el que pide respeto por el mobiliario urbano, tras los destrozos causados en la carretera de Casalarreina

DANIEL ORTIZ

Por todos es sabido que el concepto de buena educación y civismo van por barrios, pero el Ayuntamiento de Haro se ha visto obligado a tomar cartas en el asunto para exigir unos mínimos cánones de saber estar a sus vecinos.

En lo relativo al mobiliario urbano siempre hay cosas por mejorar. El mal uso o el abuso del patrimonio municipal siempre exige un seguimiento por parte de las autoridades para que la ciudad luzca lo más aseada posible. Sin embargo, la capital riojalteña se ha convertido recientemente en pasto del vandalismo con un objetivo común: las zonas verdes.

Ramas arrancadas de cuajo en los árboles, jardineras despobladas súbitamente de plantas o acacias mutiladas de un tajo son las huellas que algún o algunos miserables han querido dejar del paso de su existencia en la ciudad jarrera. Los últimos sucesos de esta índole tienen como víctimas a cinco acacias rotas en el paseo de la carretera de Casalarreina y el robo de una planta que una vecina había donado a su ciudad para que luciera mejor.

El Ayuntamiento se vio obligado ayer a emitir un comunicado pidiendo lo que debería ser una exigencia para cualquiera que sienta un mínimo respeto por su entorno. A través de una nota, el Consistorio hace «un llamamiento a la ciudadanía para respetar y mantener en las mejores condiciones posibles las zonas verdes y el mobiliario de nuestra ciudad».

Además, relata que «el pasado viernes por la mañana cuatro acacias aparecieron rotas y una quinta dañada en la Avenida Santo Domingo, en el camino de la carretera de Casalarreina. Esa misma noche fue robada una de las dos plantas que una señora, vecina de Haro, había donado al Ayuntamiento con el fin de que fueran plantadas en alguno de los jardines de la ciudad».

En su demanda colectiva de respeto, el Consistorio jarrero alude también a la pasada plantación de primavera en los Jardines de la Vega, cuando fueron robadas varias petunias y se destrozaron catorce aspersores del conocido como ‘Parque Azul’, en la calle El Mazo.

Los responsables municipales recuerdan que «los daños causados están suponiendo una gran cantidad de dinero que pagamos entre todos los jarreros y un tiempo que los trabajadores de la brigada de Obras y Servicios invierten en continuas reparaciones.

«Sabiendo que la mayoría de jarreros abogan y persiguen el bien común, no podemos obviar estos percances, que son reiterados y que rompen con la armonía de los vecinos de la localidad», concluye el comunicado del Ayuntamiento de la capital riojalteña.

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