Hablando de igual a igual en Haro

Hablando de igual a igual en Haro

Asprodema y estudiantes toman la palabra en defensa de los más débiles

ROBERTO RIVERA

Más allá de las fotos, en las que parecen figurar como excusa, todos ellos tienen mucho que decir, aunque se les atienda más bien poco y a veces nada. Y, al escuchar cómo se manifiestan desde la espontaneidad más absoluta, se tiene la sensación de haber perdido la oportunidad de enriquecer todo lo que uno cree saber sin alcanzar a entender la infinita dimensión de lo que desconoce por no pararse a oírles.

Esa es la contundente lección que han dejado escrita durante las últimas horas los doscientos alumnos del Instituto Ciudad de Haro que asistieron durante la mañana de ayer a la proyección de la película ‘Volar’ para participar después en una apasionante mesa redonde sobre la violencia que sufren las mujeres. Y la reivindicación que formularon en la Plaza de la Paz la quincena de integrantes de Asprodema, anticipándose con la campaña que desarrolla en la localidad jarrera, Nájera y Santo Domingo de la Calzada a la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad este próximo domingo, 3 de diciembre.

Unos y otros han hablado bien claro, desde la discreción de un espacio cerrado al público aquellos y éstos desde un auditorio reducido. Pero lo han hecho, sobre todo, de igual a igual, la clave, entienden, que ayudaría a mitigar, de forma paulatina, los problemas que sufren y afrontan, al mismo tiempo, adolescentes en proceso de formación y gentes que tratan de superar lo que otros suponen limitaciones y ellos asumen como circunstancias a superar.

En ambos casos, a base de lucha y coraje. Y asumiendo que la mejor manera de entender al otro, y valorar aquello por lo que está pasando el más débil, es ponerse en su piel porque nadie, admitieron los chavales en la platea del Bretón tras escuchar el testimonio de nueve mujeres maltratadas, querría para sí lo que han padecido los demás.

Ese mensaje, que los estudiantes de Secundaria hicieron público en presencia de los adultos que escuchaban atónitos sus planteamientos, entendiendo que «es bueno atenderles para aprender con ellos», resultó lo más llamativo y sorprendente de la mañana de ayer. Tanto que los promotores del encuentro, desde sus profesores hasta Marta Uribe, entendieron que lo mejor era airearlo a los cuatro vientos. Porque supuso una edificante puesta en común de ideas que, sostienen en el resumen facilitado a este medio, ayudan a conciliar los mundos de chicos y chicas, una vez expresadas las preocupaciones que arrastran y en ocasiones les distancian.

Para entenderse, nada mejor que hablar. Y hacerlo, destacaba al cierre la responsable del área de Igualdad del Consistorio jarrero, «con más interés, nivel, humildad y respeto que muchos adultos». Porque la exposición que hicieron ellas de algunas cuestiones que podrían resultar frívolas o anecdóticas, les abrieron a muchos de ellos los ojos.

«Las chicas», vinieron a asegurar con nombres y apellidos, «no podemos salir a la calle como nos dé la gana». Y lo deja claro el hecho de que, por el contrario, «los chicos no tienen que pensar en qué ponerse para que no les llamen guarros o provocadores, ni por dónde deben andar o no andar por miedo a que les pase algo o les puedan decir de todo... Tampoco escuchan groserías que distan de ser piropos» y parecen convertirlas en reclamo sexual, única y exclusivamente, lamentaban para recordar que ellas sólo quieren «salir a la calle con sus amigos, como hacen ellos, para pasarlo bien». Sin encontrarse en un campo de minas del que no hacen responsable a los chicos «sino a nuestra cultura en la que se ve todo esto con buenos ojos pero se consideraría una atrocidad si lo hiciesen las mujeres».

Lo mejor de todo, que ellos atendieron y parecieron entender que «el cambio es posible si nos ponemos en la piel del otro», asumiendo compromisos.

El primero de ellos, el asumido por todos los presentes para tratar de alcanzar ese punto de «igualdad» entre hombres y mujeres que reclamaba una estudiante al declararse «feminista para luchar contra el machismo» que rechazaron los presentes. A lo largo de esta semana, tratarán en las cuadrillas de intercambiar sus roles para entenderse mejor desde la otra cara de la moneda.

Todo un ejemplo. Pero no el único.

Accesibilidad cognitiva

Asprodema se echó a las calles de Haro para hacerlo hasta hoy por toda la Rioja Alta con una iniciativa que trata de hacer entender al resto del universo sobre las peculiaridades de sus miembros, y de los mutuos beneficios que reportaría compartir un mismo proyecto.

En esta ocasión, para defender sus derechos, tantos ellos como sus familiares, han puesto en marcha una campaña a favor de la «accesibilidad cognitiva» a la que se han sumado personalidades de la cultura y el deporte de la comarca riojalteña como Javier Orodea (Náxara), Fernando Jiménez (Hermosilla), el Grupo de Baile Harterapia, Chuchi del Club de Montaña Sampol, el músico Enrique Cerezo «y hasta el personaje del rey Don García de Nájera» compartiendo fotos y vídeos con sus mensajes a través de las redes.

Así es como tratan de impulsar la puesta en marcha de ese plan de acción que consiste, según indicó Raquel Villar, educadora social del Servicio de Ocio Rural de la entidad, en asumir en todos los ámbitos que «hay gente con dificultades para entender la información que se ofrece en la comunidad pero que podría comprenderla a través de las adaptaciones que se requieran en cada caso».

Para que el personal de a pie se retrate, nada mejor que una fotografía en el marco ‘photocall’ que Asprodema lleva a cada cabecera de comarca con el lema ‘Compronder el Mundo’ que confían se convierta en el objetivo de toda la sociedad.

A fin y al cabo, recordaron los responsables de Asprodema, el objetivo final es explicar «cuáles son las barreras que encuentran principalmente las personas con discapacidad intelectual para comprender la información y los entornos en los que viven» y defender la accesibilidad cognitiva como alternativa para poder compartir los espacios de igual a igual.

También en su caso.

Plantean, a fin de cuentas, lo mismo que sugirieron los jóvenes de la localidad jarrera para dar un paso al frente: entender al otro desde la posición de inferioridad que soporta.

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