García propone a la Banda de Haro que redacte otro contrato sobre la base del último en vigor

Los componentes de la Banda de Música de Haro, bajo la dirección de Ricardo Chiavetta, durante el concierto ofrecido por Santa Cecilia en el Teatro Bretón. Donezar/
Los componentes de la Banda de Música de Haro, bajo la dirección de Ricardo Chiavetta, durante el concierto ofrecido por Santa Cecilia en el Teatro Bretón. Donezar

El titular de Cultura deja en manos de los músicos que retiren e incluyan los artículos que consideren para iniciar los contactos

ROBERTO RIVERA

La revisión de los términos en los que se planteará, a corto o medio plazo, la contratación del servicio de la Banda Municipal de Música entra en una nueva fase que, por difícil que resulte de creer, devuelve a los protagonistas al punto de partida.

De acuerdo con la información facilitada a este medio por miembros de la asociación que agrupa a los músicos de la localidad jarrera y ha venido prestándolo a lo largo de los cuatro últimos años, el encuentro ‘no oficial’ que mantuvieron días atrás los miembros de la junta gestora de la entidad y el nuevo responsable del área, Leopoldo García, concluyó con un encargo trasladado por el munícipe a sus interlocutores.

El concejal de Cultura les pidió que tomasen como base la redacción del contrato que expiró a finales de noviembre y que introdujesen en ella las modificaciones que considerasen oportunas. Tanto mediante la eliminación como la introducción de aquellos párrafos o requisitos que crean convenientes para poder afrontar, ya de forma oficial, el proceso de negociación.

Y todo sobre un borrador definido, no por la Corporación local, sino por la propia agrupación.

Que el edil regionalista haya defendido este planteamiento de partida en su primera toma de contacto como responsable del área ha generado sorpresa entre los representantes de los músicos y los propios componentes de la Banda porque entienden que con ello se retrotrae el proceso a diciembre de 2016, clave en el desarrollo del conflicto sostenido a lo largo de todo el curso 2017.

A fin de cuentas, fue entonces cuando la asociación registró en las dependencias municipales un escrito con el que solicitaba de la cúpula municipal la convocatoria de la comisión de seguimiento para abordar los problemas que arrastraba, a pesar de negarse durante meses su existencia y la de otros escritos remitidos por la junta de la Banda en fechas posteriores, por parte del entonces concejal delegado, Javier Redondo.

La propuesta realizada por García vendría a retomar la cuestión tal y como se encontraba en ese punto y permitiría a los músicos defender el planteamiento que trataron de poner, sin éxito, sobre la mesa hace más de un año: las bajas que se registraban en sus filas, tanto por el fallecimiento de algunos de sus miembros como por la marcha de jóvenes a otras ciudades para cursar estudios superiores, obligaba a retomar el marco de gestión. Le resultaba imposible cumplir con el mínimo de integrantes contemplados en el contrato y pretendían rebajar esa exigencia y, paralelamente, la cuantía que debían recibir por la prestación del servicio en idéntica proporción, desvelaron sus representantes.

Lo que no se pudo negociar entonces, porque no se reconoció la solicitud tramitada por la junta gestora hasta que esta la hizo público junto a otros escritos que llevaban el registro de entrada en el Consistorio, un año después, podría convertirse en el epicentro de las conversaciones y, tal vez, en la solución al desencuentro que mantiene a la ciudad sin servicio desde primeros de enero y tardará, no obstante, en volver a prestarse.

Es la consecuencia lógica del inexplicable parón que ha sufrido esta cuestión, marcada por la periódica imposición de sanciones económicas por incumplimientos leves y graves del contrato que, de haberse pactado la reducción del número de músicos a presentar en ensayos y conciertos, y la cuantía a facturar, no habrían sido tales porque el montante ya estaría aplicado directamente en la mensualidad que se liquida a los músicos de la ciudad.

Todo ello sin el adjetivo de ‘multa’ que tanto ha deteriorado la relación entre las partes. Tanto o más que la falta de claridad en las conversaciones que han dejado entrever ciertas diferencias entre las posiciones de dos de los socios del gobierno tripartito.

Javier Redondo dejó claro, y así consta en las actas de la comisión de cultura, que defendía la firma de un contrato abierto y que no había reparo en que los conciertos los ofreciese otra banda que no fuese la municipal de Haro. Leopoldo García aseguró decantarse, incluso en pleno, por la vía del contrato como el edil de Ganemos Haro, pero siempre dejó claro que se negociaría con los músicos jarreros. «Estamos obligados a entendernos», llegó a sentenciar.

Repercusión del retraso

Curiosamente, después de haber asegurado ambos que se estaba trabajando ya en un documento que se decía «casi cerrado», éste último ofrece a la Banda la redacción del contrato que estarían dispuestos a firmar, tomando con referencia el último aplicado, antes de ser revisado por el equipo de gobierno.

Pero, aunque dejó claro que eran los técnicos municipales los que mostraban reticencias al sugerirse la firma de un convenio, durante el oficioso encuentro mantenido por ambas partes no descartó, si así lo solicitaba la agrupación musical, que pudiese llegarse a negociar sobre esa fórmula que los músicos, en contra de lo que aseguraba Redondo, sí creen posible cumplir por su parte.

Ese giro, y la dilación que ha marcado la gestión del contencioso, induce a pensar que desde la dirección del Concejo se hicieron patentes las diferencias de opinión, en clave interna, y sólo la renuncia de Redondo a esta delegación permite ahora redefinir otros escenarios que, en cualquier caso, sitúan la solución definitiva en un horizonte no inferior, probablemente, a los cinco o seis meses.

Los músicos han sido citados para el 9 de abril a la asamblea en la que debatirán la propuesta formulada por el concejal de Cultura. Y sólo entonces se conocerá su decisión al respecto, tal y como han venido haciendo en todo momento.

La firma de un nuevo contrato no se prevé anterior al mes de mayo. Y todos confían en que pueda estar estampada, por ambas partes, después del periodo de negociación, antes de junio porque entonces llegan las fiestas patronales de la Batalla del Vino.

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