La Enológica de Haro entra en otra fase

El 125 aniversario de la apertura de la estación jarrera se plantea en clave de futuro: Elena Meléndez se convierte en su nueva directora

ROBERTO RIVERA

La relevancia de lo sucedido se valora en función de la proyección que el pasado acaba teniendo en el futuro. Para muestra, un botón en la Estación Enológica de Haro que celebraba ayer, y a instancias del Gobierno de La Rioja, sin que nadie acierte a entender el desmarque ¿estratégico? del Ayuntamiento jarrero en la conmemoración de acontecimientos tan relevantes como éste, o los que recuerdan el nacimiento y fallecimiento de figuras esenciales en su relato cultural como los de Lucrecia Arana y Enrique Paternina, el 125 aniversario de su apertura por acuerdo del Consejo de Ministros de 1892.

Los pequeños detalles parecen pasar desapercibidos pero se demuestran vitales. En la conmemoración de este hecho, que no hizo sino reconocer la enorme importancia que Haro ejercía ya para entonces en el mapa europeo del vino, hubo actos protocolarios que trataron de aportar al acontecimiento toda la trascendencia que merecía en presencia de algunos de los directores que marcaron durante las últimas décadas el ritmo de un complejo científico que resultó vital a la hora de crear la identidad del Rioja, y bajo la presidencia del máximo mandatario de la región, José Ignacio Ceniceros.

Y, sin embargo, ningún apunte parece tan esencial a la hora de garantizar la continuidad de su historia como la confirmación de que la Estación Enológica de Haro entra en una nueva fase tras la marcha de Montserrat Íñiguez y con el nombramiento de Elena Meléndez que le da relevo, oficialmente, como nueva directora del centro.

A ella le corresponderá, de suyo, afrontar los nuevos retos que se marca el Ejecutivo autónomo y que desveló en su intervención ante bodegueros, especialistas y miembros de la comunidad científica vitivinícola, José Ignacio Ceniceros al cierre de una jornada en la que el presidente riojano se encargó de convertir a la Estación Enológica en epicentro de la actualidad regional celebrando en sus instalaciones el encuentro semanal de su Consejo de Gobierno, y trasladando desde allí y para el conjunto de la Comunidad todos sus acuerdos.

En el listado de actuaciones que se saben ya seguras figuran, en concreto, «la puesta en marcha de un laboratorio de Microbiología, que supondrá una inversión de 280.000 euros y obedece al objetivo del Gobierno de impulsar la actividad innovadora e investigadora en el sector agrario riojano». Y en respuesta a la demanda del sector, en este caso concreto en relación con la detección de residuos fitosanitario, la ampliación de su oferta para realizar dichas determinaciones, «lo que reforzará la colaboración y el uso compartido y racional de nuestros recursos, infraestructuras y equipamiento», vino a remarcar el presidente riojano al confirmar que el centro riojalteño seguirá apoyando los proyectos I+D+i que aborde el Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV).

A fin de cuentas, en el cierre del acto que estableció el punto de partida de los actos programados para la celebración de este 125 aniversario, Ceniceros garantizó el compromiso de su gobierno con la Enológica jarrera y animó a los colectivos y personas vinculadas al sector vitivinícola para «seguir siendo punteros en el mundo vitivinícola y consolidarnos como referente de calidad e investigación».

Elena Meléndez, que seguirá dando continuidad a la labor de sus predecesores en el cargo y en un nuevo tiempo, se convierte por todo ello en eslabón de ese esfuerzo común que ya conoce porque lleva trabajando en el centro desde 2001.

Reconoce abiertamente que su nombramiento supone una «gran responsabilidad» y confía en «estar a la altura», confirmando que se consolida el objetivo de «prestar servicio al sector, que es el principal cometido de la Enológica», y la función de un centro que define como «un laboratorio muy versátil, con diferentes vías de trabajo, con la parte oficial, a la que da apoyo la Administración, así como el apoyo que se presta a pequeños cosecheros y bodegas, sin olvidar la parte de formación e investigación» a la que otorga máxima importancia.

La nueva directora apuesta, en resumen, por seguir prestando apoyo a las bodegas en la vertiente de la «exportación», ayudándoles a resolver «las trabas comerciales, sobre todo, en la parte analítica que se encuentran a la hora de vender en algunos países». Y tratará de colaborar con ellas «en la parte técnica, mediante devoluciones de partidas».

«La calidad y la competencia técnica», recordó sin titubear, son los fundamentos básicos de la Estación Enológica que considera una «referencia nacional», puesto que «interpreta los resultados para ayudar al cliente, al que asesoramos en todos los problemas que se pueda encontrar» al consumir o comprar vino.

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