La enóloga jarrera María Vargas recibe el Premio a las Ciencias del Centro Riojano

La enóloga jarrera María Vargas recibe el Premio a las Ciencias del Centro Riojano

Nacida en Haro en 1971, es la máxima responsable técnica de Marqués de Murrieta y fue nombrada ‘mejor enóloga del año’ por el prescriptor envinos británico Tim Atkin

ROBERTO RIVERA

El Centro Riojano en Madrid se rinde también al carrerón que ha ido acumulando desde la discreción y con una apabullante humildad, María Vargas Montoya. La directora técnica de Bodegas Marqués de Murrieta y Pazo de Barrantes, nacida en Haro en 1971 y formada como ingeniera agrónoma, antes de licenciarse en Enología e incorporar a su currículum el Máster en Viticultura y Enología, se integra formalmente en el cuadro de honor que reúne los Premios San Millán que otorga la casa regional en la capital del reino, recibiendo el título ‘a las Ciencias’ con el que se reconoce su intachable trayectoria profesional, que no ha pasado desapercibida para nadiez.

Mucho menos aún para quienes conocen desde dentro las entrañas del apasionante mundo del vino. El primero de ellos fue Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga que no dudó lo más mínimo en confiarle, desde la presidencia del consejo de la centenaria bodega asentada en el Pago de Ygay y en el año 2000, la jefatura del departamento de Enología donde ha demostrado desde que se integrara en su plantilla en 1996 una personalidad incuestionable, plasmada en marcas que se mueven entre la tradición y la vitalidad que ha acabado aportando a su cartera de productos. El último en hacerlo, dando de esa manera un empujón decisivo a su trabajo en el escenario internacional, fue a principios de ejercicio el prescriptor británico y ‘máster of wine’, Tim Atkin, que la proclamó ‘Mejor Enóloga del Año’ a través de sus publicaciones.

Culminaba de esa manera la penúltima etapa en la carrera de fondo que viene afrontando María Vargas que, meses antes, había visto cómo uno de sus vinos, en concreto el Castillo Ygay Blanco 1986, recibía 100 puntos de otra de las voces más reconocidas y respetadas del sector, Robert Parker. Es lo mismo que hicieron el propio Atkin, que lo catalogó como el ‘mejor blanco del año’ y Suckling, que le otorgó otros 100 puntos en su catalogación mundial.

Ahora son sus paisanos los que se suman a ese coro que destaca todas las virtudes científicas y humanas de una enóloga sumida en pleno proceso de formación que la técnico de Haro, la ciudad donde creció y se forjó como apasionada al arte de la Enología, define con una frase labrada con el cincel de sus orígenes. «Reposar las ideas es fundamental para que el vino tenga la mayor tranquilidad posible. Pero eso no significa que haya que relajarse, ni tiene por qué ser sinónimo de volver a la tradición, si es que alguna vez se ha perdido. Nuestra tradición», venía a defender en la entrevista que ofreció a este medio allá en el mes de enero, «es evolucionar con el tiempo, y es lo que mejor sabemos hacer». Lo apuntaba alguien en quien se destaca un espíritu renovador que, sin embargo, ha sabido acomodarse en una de las firmas más clásicas y tradicionales de la Denominación de Origen Rioja.

Comprensible, por unas y otras razones, que la jarrera se haya sumado como Premio San Millán a las Ciencias del Centro Riojano, una distinción que recibió del consejero de Fomento, Carlos Cuevas, junto al resto de los ilustres de la región seleccionados en esta ocasión.

Pako Campo (Cenicero, 1978), pintor, recibió en su caso el Premio a las Artes; Javier Gullón (Logroño, 1975), guionista cinematográfico, el Premio a las Letras; y Paula Grande (Logroño, 1993), tiradora olímpica, el Premio al Deporte.

Durante el encuentro se entregó, además, una placa de exaltación de valores riojanos al Grupo de Danzas de Logroño, «por su aportación al folclore riojano», coincidiendo con su 75 aniversario; la Guindilla de Oro a la oftalmóloga Pilar López Arriba; y el título de socio de honor del centro a Cecilio del Río Quílez.

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