Defensa del Paisaje impone cuatro premisas para liderar la plataforma contra el AVE

Un tren de mercancías atraviesa la estación ferroviaria de Haro en dirección a Logroño, alejado del andén principal; al fondo se advierte el cerro de La Atalaya./ R. SOLANO
Un tren de mercancías atraviesa la estación ferroviaria de Haro en dirección a Logroño, alejado del andén principal; al fondo se advierte el cerro de La Atalaya. / R. SOLANO

Exige que el movimiento esté dispuesto a generar 100.000 euros para la financiación de estudios técnicos y jurídicos, implicación de concejos y ausencia de disensiones

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

La propuesta que la Asociación de Vitivinicultores de la Rioja Alta (Avira) trasladó a la Plataforma para la Defensa del Paisaje de Viñedo, a resultas del acuerdo aceptado en la asamblea pública celebrada el pasado 5 de abril, ya tiene respuesta. Los colectivos, corporaciones e instituciones que secundan a la agrupación agraria ofrecieron a la entidad presidida por Natalia Olarte liderar el movimiento contra el proyecto del AVE, en los términos en los que fue presentado por el Ministerio de Fomento. Pero la plataforma que gestionó la iniciativa legislativa popular contra los tendidos eléctricos sólo aceptaría esa propuesta si se cumplen cuatro premisas, algunas de enorme calado.

Sobre todo la primera, porque el estudio que los miembros de la plataforma hicieron de la oferta de Avira incluyó una valoración de los recursos económicos que deberían generarse para poder contratar servicios jurídicos y encargar, al mismo tiempo, los informes técnicos que se considerasen oportunos.

Y el cálculo realizado cifra el fondo de maniobra «mínimo» en los 100.000 euros. «A fondo perdido», apuntó su máxima representante. Olarte entiende que los implicados en esta pugna contra el desarrollo del nuevo corredor ferroviario del Ebro deberían aceptar que «se puede perder», con todo lo que eso implicaría en términos económicos.

No es, en todo caso, la única de las condiciones que, apuntaron miembros de Avira, ya han sido comunicadas verbalmente, tras el encuentro mantenido por la dirección de Defensa del Paisaje de Viñedo.

Para garantizar que se cuenta con un equipo de gestión adecuado, confirmar la implicación de las administraciones y de la sociedad en el esfuerzo, y calibrar las posibilidades de éxito de este movimiento, se marcan tres condiciones más.

Convencidos de que la movilización social constituye un pilar fundamental en este tipo de reivindicaciones, se reclama el respaldo explícito y firme de los municipios mediante el posicionamiento de sus corporativos en pleno, de manera que aseguren su respaldo a las convocatorias públicas que podrían llegar a convocarse y que desembocarían, a la vista de las sugerencias formuladas en esta primera fase, en una gran 'tractorada' en Logroño.

También en ese caso se exigen sellos de seguridad. Se pide la identidad de la persona que gestionaría el movimiento y coordinaría las actuaciones porque se impone un índice de asistencia básico. En la capital se considera imprescindible contar con el aval de al menos 4.000 personas, en defensa de una demanda que trata de frenar el proyecto del Estado.

Tercer estadio. Plan objetivo de comunicación. La plataforma que se plantó frente a los tendidos eléctricos en el término jarrero considera que se trata de una herramienta fundamental para definir «cómo va a afectar el proyecto a los municipios y al paisaje, y hacia dónde se va», disponiendo de documentación que defina el modelo al que se quiere llevar al medio rural, vino a apuntar Natalia Olarte.

El cuarto sitúa la negociación en el terreno donde se abordan las estrategias de grupo y supone, de forma implícita, una llamada al orden.

La plataforma pide que se eviten «las disensiones internas entre partidos y sindicatos agrarios», refiriendo así a la presencia de diferentes sensibilidades políticas entre los ayuntamientos que forman parte del movimiento social, y de la fractura que se ha producido en el seno de ARAG-ASAJA a resultas de la helada de abril de 2017 y la asignación de diferentes cuotas de rendimiento para los viticultores de la Rioja Alta y los del resto de la Denominación de Origen.

Desde la asociación a la que se sugirió que encauzase el rechazo contra la Alta Velocidad, entendiendo que supondría un daño irreparable sobre suelo productivo repleto en la mayor parte de los casos de viñedo, se insiste en que «el objetivo dede ser defender el paisaje en su conjunto.

Quedan ahora a la espera de la respuesta que debería ser definida por los líderes del movimiento sin que se conozca por ahora que opinan del análisis realizado en la Plataforma para la Defensa del Paisaje.

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