Colectivos de su cuenca crean en Haro una plataforma para la defensa del Ebro

Redondo, con una carpeta en la mano, rodeado por los componentes de la nueva plataforma./ R. SOLANO
Redondo, con una carpeta en la mano, rodeado por los componentes de la nueva plataforma. / R. SOLANO

Podemos, representado por varios círculos de La Rioja, exige junto a otras formaciones de Miranda, Tobalina y Ezcaray, el cumplimiento de la norma europea del agua

ROBERTO RIVERA

La localidad jarrera asiste a la constitución de la Plataforma para la Defensa del Ebro, una entidad que supera el ámbito local y agrupa a varios colectivos de diversos municipios de la cuenca, y que nace auspiciada por la confluencia de objetivos entre los círculos de Podemos en Logroño, Ezcaray y Haro, Ganemos Miranda, Izquierda Unida de Miranda y La Rioja, Vivir en Tobalina y Bildu de la localidad burgalesa.

Arranca asomada desde el Paseo del Pardo al cauce del río que comunica a las dos regiones, y formulando por mediación de su portavoz, el concejal de Ganemos Miranda, José Ignacio Redondo, una demanda que ya ha sido requerida del Consistorio burbalés sin que haya sido hasta el momento atendida: la realización de análisis de las aguas del río en todas las poblaciones que se encuentran a su paso, tras constatar que «el Ebro está muy deteriorado» y, fundamentalmente, que entre las sustancias halladas en las pruebas que costeó la formación política por su cuenta aparecen varios metales como actinio, berilio, talio, torio, bismuto «y, lo que es más preocupante, cesio en nivel 137».

Es el resultado remitido desde Valencia, donde se encuentra uno de los dos laboratorios con capacidad para realizar este tipo de pruebas en nuestro país y a donde se enviaron las aguas del río cumpliendo con «la cadena de custodia» establecida en el protocolo de actuación.

Conscientes de que en las consideraciones de los especialistas se planteaba la posibilidad de que «tal vez no fuese tan grave este índice de contaminación», y al mismo tiempo de que su deseo sería que no hubiese «contaminación alguna», el nuevo colectivo plantea la existencia de «dudas» al respecto y exige, por ello, de las administraciones locales la realización de los análisis que podrían disipar todas y cada una de las que han ido surgiendo.

Para ello, la primera de sus acciones se va a centrar en la interpelación ante los plenos municipales donde está representada la plataforma para que se lleven a cabo «análisis exhaustivos» del río, en cada uno de los tramos, «para ver si realmente es tan preocupante como puede parecer».

Porque el objetivo final que se persigue con esta iniciativa, que podría reforzarse en la capital riojana con la interpelación de Germán Cantabra ante el Parlamento regional para lograr la participación del Ejecutivo en la financiación de las pruebas, es lograr «la rehabilitación de este elemento tan importante para todas las poblaciones por las que discurre». Y para ello expresan su deseo, avanzó Redondo, de trabajar «con todas las fuerzas políticas, asociaciones y entidades de implantación ciudadana que consideren que el Ebro es cosustancial con su entorno».

Porque, si algo dejaron claro los representantes de las formaciones que se han sumado ya a este movimiento, es que no quieren «que se empiece a especular sobre si el cauce está contaminado y, si lo está, en qué grado está contaminado. Lo que pedimos», remarcó en su comparecencia ante los medios el portavoz de la nueva plataforma, «es que se consigne en los presupuestos municipales una partida con la que realizar unos análisis que permitan comprobar si los resultados se ajustan a las impresiones que tenemos sobre la presencia de contaminación», más allá del deterioro estético de las riberas y las aguas que consideran «más que evidente».

Directiva Europea del Agua

El plan de acción sobre el que se trabaja, vino a explicar Redondo, va más allá, en todo caso.

La Plataforma en defensa del Ebro recuerda que existe una Directiva Marco del Agua, de rango europeo, por la que se fijaba mayo de 2017 como fecha límite «para lograr que todos los ríos del Continente estuviesen aptos para el baño», dejando claro que los ayuntamientos deben colaborar y cooperar para conseguir que cumplan con las condiciones necesarias para la proliferación de la vida en su hábitat. «Y, evidentemente, el nuestro no cumple con ese requisito», lamentaba el portavoz del nuevo colectivo que nace, formalmente, en Haro.

Sabedores de que, ajustándose a esa normativa, se han recuperado ríos de tanta relevancia como el Danubio, el Támesis o el Senna, sus promotores se preguntan «por qué no se ha hecho lo mismo con el cauce del Ebro».

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