El científico jarrero Oteo se convierte en Embajador de la Medicina de España

Oteo muestra su título flanqueado por la directora de la revista y la consejera de Salud./ E. C.
Oteo muestra su título flanqueado por la directora de la revista y la consejera de Salud. / E. C.

La revista Diario Médico reconoce de esa manera la labor investigadora y docente del director del área de Enfermedades Infecciosas en el CIBIR

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

A José Antonio Oteo, uno de los jarreros más renombrados en el universo de la ciencia y a todos los niveles, tanto dentro como fuera del país, le ponen en su sitio reconociéndole todos los méritos que ha ido acumulando a lo largo de su larga trayectoria profesional y elevándole a la categoría de ‘Embajador de la Medicina Española’, título que otorga la revista especializada Diario Médico para premiar «la labor, la dedicación y la trayectoria de los mejores profesionales sanitarios españoles» a los que se distingue sabiendo que encarnan, además, los valores humanitarios que se suponen intrínsecos, por vocación, a esta disciplina.

Recibió el galardón en el transcurso de una gala en la que fueron premiados otros veinticuatro especialistas de toda la Península, y en presencia de la consejera de Salud del Gobierno riojano, María Martín, que definió al médico de Haro como «un investigador tenaz y un generoso formador de especialistas. José Antonio y su magnífico equipo», reconoció públicamente la responsable del departamento autonómico, «están dejando la huella de La Rioja por todo el mundo y eso es algo que nos llena de orgullo».

Martín entendía que este reconocimiento «pone, una vez más, en valor la altísima capacidad de los profesionales e investigadores riojanos» a los que considera claros exponentes de una región que cuenta, aseguraba la consejera, «con excelentes especialistas sanitarios y que va a seguir potenciando ese talento humano».

Pero lo cierto es que el currículum del médico jarrero le convierte en un caso ejemplar. Paradigmático, seguramente, en su ámbito.

Oteo recibió las primeras aguas, en Haro, allá por 1960 y, cincuenta y ocho años después, desempeña el cargo de jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro.

Especialista en Medicina Interna, compatibiliza su labor asistencial en el complejo hospitalario de la Comunidad con la dirección del departamento de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) en el que se integran tres unidades de estudio: el Laboratorio de Patógenos Especiales (Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores), la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiota y Metabolismo, y la Unidad de Infecciones, Inflamación y Envejecimiento.

Aunque es su legado ‘escrito’ el que deja entrever, en realidad, la enorme trascendencia de la callada pero intensísima labor que ha desarrollado en el laboratorio junto a su vertiente formativa, campo en el que que se le considera todo un referente.

Su experiencia docente incluye formación de ‘postgrado’ a médicos residentes, participación en cursos de doctorado de diferentes universidades y contribuciones como profesor invitado en cursos de medicina y enfermería. Sin olvidar que se trata de uno de los profesores encargados de prácticas de estudiantes de Medicina del Hospital San Pedro y el responsable de la asignatura de Fisiología I del Grado de Enfermería de la Universidad de La Rioja.

Hasta la fecha ha estampado su firma en las más de 350 publicaciones de impacto científico que son resultado de su actividad investigadora y que se resumen en artículos editados en revistas científicas, libros y monografías.

Hay, no obstante, más. Mucho más. En la actualidad lidera un grupo clínico asociado a la Red Española de Investigación de Patología Infecciosa (REIPI) del Instituto de Salud Carlos III y su equipo forma parte, al mismo tiempo, de la Red Española de Investigación en SIDA (RIS), además de estar ya unido a la Red de Laboratorios de Alerta Biológica (RE-LAB), «creada para responder a las amenazas de agentes biológicos peligrosos».

Sus contribuciones científicas, destaca el ‘dossier’ facilitado por la Consejería de Salud, aparecen recogidas con frecuencia en programas oficiales de congresos nacionales e internacionales de relevancia en el campo de las enfermedades infecciosas. Y, en materia de divulgación, forma parte del comité editorial de varias revistas científicas nacionales e internacionales, y es evaluador de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospección (ANEP) y de diferentes agencias de otros países como Portugal, Noruega y Argentina.

Comprensible y razonable, por todo ello, que José Antonio Oteo haya recibido en todo este tiempo «numerosos premios científicos y sociales».

También que al recibir esta última distinción de la revista Diario Médico agradeciese a la Administración riojana «su apoyo a lo largo de todos estos años y muy especialmente a mis compañeros», apuntó señalando directamente a los componentes de su equipo, «con los que quiero compartir este reconocimiento. Vamos a seguir trabajando para que La Rioja esté al máximo nivel en investigación», pometió el médico jarrero en su alocución. «Nos debemos codear con los grandes, sin complejos».

Se trata de su penúltima declaración de intenciones. Jose Antonio se mantiene en la brecha. En primera línea.

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