El Bretón se rinde a 'Vega, la jarrera'

Los componentes del reparto y los coros saludan al público, entregado a las interpretaciones musicales de los coros de mujeres y hombres/ DONÉZAR
Los componentes del reparto y los coros saludan al público, entregado a las interpretaciones musicales de los coros de mujeres y hombres / DONÉZAR

La evocación mariana, la escena que se ha incorporado al libreto del sainete en esta nueva etapa, emociona al público que despide el montaje entre vítores

Roberto Rivera
ROBERTO RIVERA

Nueva etapa, nueva escena, nuevos intérpretes, el mismo éxito de siempre. 'Vega, la jarrera', el sainete local que se estrenó en 1927 y que tan sólo se ha repuesto desde entonces en nueve ocasiones, regresaba a las tablas del Teatro Bretón de los Herreros de Haro y volvía a hacerlo, una vez más, con un éxito rotundo.

La sala asistió a la primera de las dos funciones anunciadas por la Cofradía de la Vera Cruz, que recurre al montaje escénico para lograr fondos con los que financiar la restauración de los pasos de la Semana Santa por no obtener respuesta del Concejo local a su solicitud, y la sala no sólo se llenó por completo sino que, al cierre, sus ocupantes despidieron al elenco, compuesto por vecinos y aficionados de la ciudad que se sumaron generosos al proyecto, con un rotundo y cerrado aplauso, apuntaban emocionados quienes asistieron al restreno de la obra.

En algunos casos, reconocían incluso, con alguna lágrima furtiva que se les escapó a su pesar al reguardo de la penumbra, al introducirse en esta enésima versión del montaje la réplica de la Virgen de la Vega y escenificarse, al mismo tiempo y en el patio de butacas, el Rosario de Faroles que este año volverá a recorrer las calles de la ciudad jarrera y cumplirá, ese 8 de septiembre, cien años de historia.

Se trata, sin duda, de la innovación más efectista de cuantas se han ido incorporando con el paso de estos noventa años al libreto original de Federico Respaldiza y Basilio Miranda, que pusieron letra y música a una historia especialmente sencilla en lo narrativo pero en la que se interpretan, no obstante, canciones de lo más evocadoras para los vecinos de Haro, como 'Los alpargateros' o el 'Himno al Vino, parte esencial ya del folclore popular de la capital riojalteña.

El libreto original, respetado en su integridad, habla de «Vega, una joven vendedora que vive simplemente la experiencia de amor de cualquier muchacha de su tiempo», explica el programa del espectáculo.

Pero en un contexto definido por cuadros que se enmarcan espacialmente en la Plaza de la Verdura (la antigua Plaza de Abastos), la Plaza de San Martín, el calado de una bodega y la Basílica de la Vega, y números musicales como los de 'El botón', 'Miss Carnaval' o 'Los alpargateros', en los que se hace referencia a «conatos de huelga salpicados con nombres de la época, empresas, dimes y diretes que hacen de todo ello una obra ágil, bulliciosa y amena», resumen los responsables del montaje en su sinópsis.

Y todo ello sobre los telones originales que pintó Amador Rioja para esta producción que también se conoció bajo el título de 'Todo a 0,25' o 'Ya estamos en Haro, París y Londres', y que aludía a «connotaciones burlescas de unos comercios que luchaban para ver cuál ponía los artículos más baratos y al auge que la ciudad tenía a finales del siglo XIX, y que llevo a los simpatizantes de Haro a compararlo con ciudades emblemáticas de Europa» por la incorporación de alumbrado eléctrico y la llegada del teléfono.

A ese tronco inicial se sumaron, después, escenas que han ido actualizando el contexto en el que se desarrolla la obra y enriqueciendo la partitura definitiva, incorporando los contenciosos entre bodegueros y alpargateros y, en ésta última revisión, un diálogo entre Roque y su padrino Goyo, así como un homenaje a la Cofradía de la Vega con una evocación mariana escrita por Ricardo Chiavetta, director de la banda que respaldó de forma desinteresada esta propuesta cultural, aún no habiéndose resuelto aún su interminable conflicto con el Ayuntamiento de la ciudad.

En escena, dieciocho actores aficionados (Antonio Gibaja, Susana Moral, Paty Alonso, Iñaqui Azofra, Carlos Mena, Enrique Carreras, Nuria Vitores, Virginia Arce, Ángel Díaz, César Peña, Antonio Viela, José Antonio Viso, Belén García, Jesús Luzuriaga, Antonio Cortés, Antonio Matute, Pedro López y Beatriz Oteo), veintiséis componentes de los coros de hombres y mujeres (Angelines Iglesias, Esther Ranedo, María Viñas Salazar, Ángela Blanco, Gloria Martínez, Naty García, Isabela Requena, Naiara Hernáez, María Carmen Ruesgas, Graci Mate, Begoña Granados, María Román, Rosa Medrano, Natalia Olarte, Yolanda Varela, Raquel Cenamor, Antonio Matute, Jesús Villanueva, Antonio Gibaja, Juan José Palau, José Miguel García, Antonio Cortés, Jesús Benito, Santiago Iglesias, Jesús Barbero y Enrique Carreras), diez niños como figurantes (Irene Moreno, Carmen Olmos, Mikel Jiménez, Leire López Lacalle, Mikel López Lacalle, Valeria Martínez, Álvaro Gómez, Candela Tubía, Carla Carreras y Alba Martínez) y dieciocho músicos (Luis Fernández, Ascen Alonso, Ivonne Alonso, Juan Alberto Muñoz, Lorena Olarte, Óscar Sierra, Asier Oñate, Ramiro Luzuriaga, Pepe Díez, Ana Rosa Zabala, Elías Fernández, Bruno Salazar, Rodrigo Merino, Jesús Rioja, Rubén Rivera, Jesús Gibaja, Manuel Miño, David González y Luis Merino).

Pero sobre todo, una historia de aquí que sigue llenando el aforo del Bretón cada vez que vuelve a tomar cuerpo, ponga quien la ponga en marcha, como se ha demostrado a lo largo de las tres últimas décadas, el periodo en el que más se ha recurrido a su existencia para impulsar proyectos de carácter benéfico o altruista.

La siguiente oportunidad se presenta a corto plazo porque se anuncia para este próximo viernes, día 8, a las ocho y media de la tarde y sobre las mismas tablas del Bretón.

Ese día volverá a someterse al veredicto del respetable, más propicio que en cualquier otro caso al reconocimiento por corazón, el trabajo desarrollado por Ricardo Chiavetta en la dirección musical, Gloria Martínez en la dirección coral, Paty Alonso en la dirección artística y Antonio Viela en la coordinación absoluta de todo ese tinglado, con David López al frente del apartado de iluminación y sonido.

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