El Correo

Morgade pone al ‘Rioja’ de buen humor

Ana Morgade se dirige al público durante la cata.
Ana Morgade se dirige al público durante la cata. / M. A.
  • La actriz, humorista y presentadora repasa en su encuentro con el vino los días en que se grabó la serie ‘Olmos y Robles’ de televiónen la villa de Ezcaray

La venta de entradas para la última cita de ‘Conversaciones en torno al Vino’ se disparó al conocer la identidad de su nueva protagonista. Ana Morgade, una de las caras más conocidas de la televisión, no dudó en aceptar la oferta de La Rioja Capital para convertirse en la nueva anfitriona de una cata a la que no pudo asistir su compañero Miki Nadal por motivos laborales.

El evento, incluido en el programa de ‘El Rioja y los Cinco Sentidos’, consistió en una charla distendida y cercana con un personaje popular, al tiempo que compartía con el público una cata de los mejores caldos de la bodega que acogía el acto, Corral Don Jacobo de Navarrete.

Ana Morgade recibía a su llegada la ovación de decenas de personas que la esperaban en la sala botellero del edificio, en el inicio. Tras saludar a los miembros de la organización y al equipo de la bodega, se unió al conductor de la cita enológica, el ‘educador de vinos’ José Ramón Jiménez que le tenía preparada toda una ‘masterclass’.

Durante una hora, la actriz y el público asistente pudieron degustar tres de los mejores vinos de Bodegas Corral: Don Jacobo Blanco 2016, Don Jacobo Reserva 2010 y Don Jacobo Crianza 2011.

El vino y el cálido ambiente recreado para la ocasión, recordaron a Morgade sus tiempos de rodaje en ‘Olmos y Robles’, una serie grabada en Ezcaray en la que la actriz participó hace tiempo y de la que guarda muy buenos recuerdos. «Mi personaje se llamaba Cata, como este evento. Era una mujer que sabía mucho de vinos, algo que yo no compartía entonces con mi personaje, así que tuve que recibir alguna clase intensiva de cómo servir el vino».

Ficción aparte, dejó bien claro, «trabajar en Ezcaray ha sido una suerte. Es un pueblo de cuento, es espectacular. Además la gente es encantadora. Una cosa que me hizo mucha ilusión es que incluyeran a los personajes de la serie en el Belén de ese año. Me pareció precioso; fue un detalle muy bonito.»

Morgade, que afirma tener una «buenísima, fantástica y fenomenal relación con el vino», asegura «no ser una experta en la materia», una razón por la que la presentadora ofreció «un curso de cata Morgade», donde explica aquellas cosas que tiene que hacer un no entendido en vino para parecer todo un especialista. «Es muy importante no decir ‘ponme más’, porque pueden notar que te gusta un poquito empinar el codo. Luego lo coges del ‘cuellico’ y lo hueles por si está malo. ¿Te has enterado de algo? No. Pero tu di cosas. Es aromático, interesante, tiene mucho cuerpo, y entonces lo dejas en la copa. Y cuando no te vea nadie te la apuras».

Vinculación familiar

Bromas aparte, la humorista confesó que su gusto por los caldos le viene de herencia. «En mi casa somos muy de vinos. En navidad, el momento cumbre era el de abrir el Vega Sicilia».

En cuanto a gustos personales se refiere, «a mí», apuntó en su alocución, «me gustan los vinos poderosos, con su carácter y su cuerpo.»

Pero en la velada, además de hablar de vino, la actriz contestó a algunas de las preguntas de los curiosos participantes, quienes mostraron interés por los secretos de la pequeña pantalla, como los trucos utilizados en el Club de la Comedia, un ‘show’ que la humorista presentó en su última temporada.

«Grabábamos dos programas cada semana. Tenía que estudiarme doce monólogos. Os voy a confesar un secreto. Hay trampa. Cuando haces un monólogo tienes dos opciones: puedes llevártelo memorizado o leerlo en una pantalla muy grande que hay entre el patio de butacas y el primer anfiteatro. Además, Cada monólogo se graba dos veces, por si hay cualquier problema técnico. Por eso, en el ensayo nos maquillan y visten como si fuéramos a hacer el directo, aunque lo hacemos con el patio de butacas vacío, que no hay nada más triste para un monologuista porque tienes que hacer los huecos de la risa como si hubiera gente, pero no hay nadie».

Otra cuestión que suscitó el interés de los presentes fue la realización del programa Zapeando. «Es muy divertido. Yo siempre digo que hacemos dos programas: el que se emite en antena y el que hacemos durante los videos. Eso lo tenéis que ver... ¡Es maravilloso!»

Al finalizar el acto, la actriz describió la experiencia como «muy bonita» al quedarse con «una sensación muy agradable. Era como estar en casa, todo muy informal. He aprendido un montón sobre vinos, sobre cómo apreciar los sabores, las texturas, cómo ver a través del vino. Con todas esas cositas, una se va con la sensación de que no sólo ha pasado un rato agradable, sino que encima ha aprendido».

Lo decía una actriz, humorista, colaboradora y presentadora madrileña que el gran público conoció allá por 2011 en el programa ‘Buenafuente’ junto a Berto Romero y Andreu Buenafuente. Hacía reír a todos los que seguían atentos a esas horas al ‘late show’ más exitoso del momento. Aunque la actriz confiesa que sus inicios se remontan a la infancia donde «vivía disfrazándome».

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