El Correo

La familia Postigo no se arriesga a programar toros antes de la Vega

Pedro Postigo presenta el último cartel que se ha celebrado en la plaza de toros de Haro.
Pedro Postigo presenta el último cartel que se ha celebrado en la plaza de toros de Haro. / R. SOLANO
  • La empresa Taurelón, responsable de la programación de los últimos carteles, no contempla anunciar festejos por la Batalla

Como las fechas taurinas de años anteriores se iban acercando en Haro sin noticias carteleras que disipasen las dudas, nos hemos puesto en conversación con Pedro Postigo, promotor de los últimos carteles jarreros. Para ir concretando, sin desanimar, nos dice que «para las fiestas de La Vega, por septiembre, trataremos de dar una corrida de toros».

El día 8 de ese mes, la fiesta principal, es viernes. Faltan cuatro meses en los que se ventilan lo esencial de la temporada taurina en España y Las Galias. Tienen ya asegurada la publicidad cartelera con la firma de Bodegas Muga, lo cual supone un dinero ‘a borrar’ en la partida de gastos y que no tiene cualquier empresario taurino. Pero esto nada garantiza.

Pedro Postigo insiste en que no han sido capaces de cuadrar un cartel con cierto atractivo, ‘a priori’, para salvar el presupuesto con toreros de interés. Nos habla de fechas que no animan a la apertura de taquillas. Señala que «el 27 de mayo, el Alavés juega la final de la Copa del Rey. Vitoria está a diez minutos de Haro. El 3 de junio es la final de la Champion, y los días 10 y 11 son fiestas de San Bernabé en Logroño y Día de La Rioja con puente, lo que desviaría el interés taurino para «visitantes» al coso de Los Rosales.

Había pensado la familia Postigo en un festival estilo de los tiempos de Manolo Muga y su ‘cuadrilla’. Pero el tiempo se les ha echado encima y con él la feria taurina de San Isidro en Madrid, con las ‘figuras’ pendientes de sus fechas.

No han querido anunciar un cartel con toreros de tercera fila por el hecho de dar toros. Nos dice Pedro Postigo: «De haberlo hecho, hubiera sido con toreros de ‘arriba’. Ahora no les cuadra una fecha y sin ellos sería festival para perder dinero por falta de interés».

De cualquier forma, el festival se hubiera montado, como fecha más oportuna, antes de la feria de Sevilla.

Una observación es que las corridas de La Maestranza se han transmitido desde el día 26 de abril hasta el 7 de mayo y las de Madrid empiezan a darse, por el ‘Plus’, el próximo día 11 hasta el 11 de junio que se cierra la oferta con el cartel de la corrida de Miura. Un mes de forma ininterrumpida. Es conocido el epitafio de que ‘a lo gratis hay que apuntarse, cueste lo que cueste’.

Las fechas actuales no dejan encajar una corrida fuerte y para San Pedro los nativos asesoran a la organización que «no va nadie a la plaza… pagando». A las vaquillas sí. Este año el patrón ‘cae’ en jueves.

El silenció de Haro

Por cierto: ¿Se ha notado en Haro inquietud por el silencio taurino?

La empresa Postigo ya había trasteado con algún torero como Cayetano y López Simón. No han cambiado ‘impresiones’ con el riojano Diego Urdiales. El año pasado, con media plaza, las cuentas anduvieron ‘justitas’ y Pedro Postigo insiste en que los toreros «se deben llevar la mayor tajada pero debe quedar para los gastos inevitables».

Concluyendo. En el 2016, con Urdiales, El Fandi y Castella, no saldaron las cuentas para tirar cohetes y Pedro Postigo se posiciona así: «No sirven las calidades, las categorías y las consideraciones. En el toreo, y otros espectáculos industriales, el que más gana es quien más gente lleva a la taquilla. Lo demás son matices respetables y pura dialéctica que no cuentan a la hora de echar cuentas».

El toreo actual vive de un público de carácter ocasional que necesita la oferta en cartel de un torero que espera le asombre o sorprenda. Aunque no sea el más clásico ni el que más ensalcen los denominados ‘taurinos’ que casi se limitan a un puñado de figuras de guiñol estigmatizadas.

También podrían mover el cotarro figuras enfrentadas. Pero los besos y el buen rollo entre toreros han matado la afición… Pienso.

Tampoco favorecen la escasa renovación juvenil de los que se van a la balda, el desenfreno animalista y mascoteril, y los intelectuales aúlicos que nos cuentan las faenas como sesiones de levitación. Y claro: No llegamos a tanto.

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