El Correo

Santa Lucía lamenta ser «una isla» en Haro

En el entorno del barrio se advierte la presencia de fincas urbanas que resultan del derribo y demolición de varios de los edificios levantados en la zona.
En el entorno del barrio se advierte la presencia de fincas urbanas que resultan del derribo y demolición de varios de los edificios levantados en la zona. / R. SOLANO
  • Vecinos de la arteria, una de las que mayor impulso comercialhan experimentado, critican el degradado estado de su entorno

Algunos, como Santiago Ijalba, lo hacen a pecho descubierto y con el carnet de identidad en la mano. Otros comparten sus valoraciones desde el anonimato. Y buena parte del vecindario se hace de cruces cada vez que pasa por la zona, una de las que mayor impulso comercial ha experimentado a lo largo de los años a pesar de no haber fraguado ninguno de los proyectos inmobiliarios que se gestionaban desde instancias privadas en las dependencias del Consistorio.

Santa Lucía se declara, a tenor de la opinión de quienes habitan en su entorno, «una isla» en la trama urbana de la ciudad que parece ensancharse hacia la explanada sur de El Mazo, tomando como referencia el eje de la Carretera de Casalarreina, y deja de lado todo aquello que está al otro lado de la vía que sirvió de conexión directa con la capital de la región a través de la Avenida de Logroño.

De la Plaza de la Cruz hacia la travesía que conduce al cerro de Las Eras, una manzana localizada a poco más de 300 metros de la Plaza de la Paz y del edificio donde se toman las decisiones finales sobre la gestión del municipio, se adivina un espacio donde la sillería de sus viejos edificios sufren el mal del abandono, se abren fincas derruidas, se desconcha el firme de la calzada que en muchos casos está fabricado como de antiguo en solados de hormigón y se concede patente de corso para almacenar los vehículos contra los muros sin ningún modelo ni marca de regulación municipal.

Se trata de un mal que viene de lejos y que adquiere mayor dimensión plástica en el edificio que albergó años atrás la fábrica de vulcanizados y textiles Gaviota, de la que sólo se demolió una nave por suponer un riesgo evidente para la seguridad de las personas pero mantiene otra de tres plantas a la que se accede a través de la apertura clandestina que se ha creado en sus muros.

Se trata de un escenario de «degradación urbana», situado a las faldas de un cerro con historia, que uno de sus vecinos considera «una vergüenza por el estado de total abandono que sufre de todos los servicios municipales a los que tiene derecho cualquier vecino», lamenta Ijalba en su nombre. «Una calle de doble sentido de circulación para vehículos, con una densidad de tráfico rodado importante por la existencia de industrias, no tiene aceras ni protección alguna para viandantes», lamenta en su escrito.

Asida a Santa Lucía, que recupera pulso por el incremento de negocios y la recuperación de su fiesta, parece quedar al margen de todo. Como si el personal la mirase de lado.

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