El Correo

Avenida de La Rioja sigue recogiendo firmas y estudia otras acciones contra la ‘zona azul’

Imagen de la zona azul.
Imagen de la zona azul. / R. SOLANO
  • El anuncio realizado por el Ayuntamiento de Haro, señalando que se trata de una medida a prueba, no convence a nadie

La entrada en servicio de la nueva ‘zona azul’ en Avenida de La Rioja, lejos de aplacar los ánimos, no ha hecho sino reafirmar a los vecinos y comerciantes de la zona en sus posiciones de partida. A la vista de los efectos que empieza a tener la medida adoptada de forma unilateral por el Ayuntamiento de Haro, y en contra de lo defendido por ACCIRA y los veinticuatro establecimientos que suscribieron el escrito remitido por su dirección al Concejo, junto a las decenas de firmas recogidas por otros comercios mostrando su rechazo en firme, todos ellos insisten en reclamar la anulación de los cambios introducidos en la margen izquierda (en el sentido del tráfico) del tramo de la vía que va de la Calle de Castañares hasta más allá de la confluencia con Alemania.

La reconversión de esas plazas en estacionamientos en batería, y en sentido contrario al de la marcha, les ha demostrado, insisten en señalar los portavoces del movimiento que se ha generado en el entorno de esta arteria, que la avenida ha quedado «mucho más estrecha y muchísimo más fea», lamentando con ello el negativo impacto visual que ofrece ahora la calle más ancha de cuantas sirven de acceso al centro de la ciudad.

Aunque el mayor perjuicio, han venido a constatar en apenas cinco días, incide en cuestiones que ya fueron planteadas desde el primero momento en un escrito que no ha obtenido aún respuesta.

Todas son de carácter operativo. «El tránsito por la calle», apuntaba Miguel Nazara, «se hace muchísimo más lento» al resultar poco práctico el estacionamiento marcha atrás y el abastecimiento a uno de los enclaves más comerciales del municipio se hace «casi imposible», provocando con ello que empiecen a escucharse voces en contra entre los distribuidores que se ven obligados a aparcar, cuando tienen plaza, en una calle secundaria y en cuesta al haberse reservado el espacio situado frente a la estafeta de Correos para la creación de más zonas de estacionamiento en rotación (ESRO).

Pero sobre todo, remarcan los vecinos, clientes y comerciantes que se han posicionado frente a la Administración local, «se ha acabado trasladando también a esta avenida el problema que sufren los vecinos de la Calle Donantes de Sangre y quienes transitan o circulan por la zona, una cuestión que deberían abordar cuanto antes para pensar más en el beneficio para los ciudadanos que en el de la empresa concesionaria de la ‘zona azul’».

Una calle menos amable

¿Por qué? Nazara, uno de los portavoces de la iciciativa popular que arrancó el pasado lunes con la entrega de dos centenares de firmas para solicitar la paralización de una medida que comenzó a tomar cuerpo ese mismo día, entiende que la redistribución de esta área de aparcamiento para elevar en una docena las plazas gestionadas mediante pago, ha acabado convirtiendo a la arteria en «una calle menos amable». Y señala, junto al resto de sus compañeros, a la notable reducción que ha experimentado el ancho de la acera, invadida parcialmente por los vehículos, y a la emisión sobre los transeúntes y el interior de bares y comercios, de los gases que emiten, tanto cuando se está estacionando como cuando se ponen en marcha «que es cuando más humos se generan en la combustión».

Ahí es donde se plantea la posibilidad de trasladar sus quejas a Sanidad entendiendo que afecta a los alimentos de bares y tiendas.

Confirmadas todas sus sospechas, y otras circunstancias que se hacen palpables al verse obligados los vigilantes de la ‘zona azul’ a revisar los ‘tickets’ de reserva sobre la zona de circulación, la movilización iniciada hace poco más de una semana, lejos de paralizarse, sigue adelante y contempla la posibilidad de anunciar nuevas movilizaciones porque el anuncio realizado por el gobierno municipal no convence a nadie.

«Confirmaron a través de una nota de prensa lo que ya le habían dicho a los representantes de ACCIRA, que ésta es una medida que se encuentra a prueba y que en septiembre podría anularse. Pero nosotros», sostiene Nazara, «estamos convencidos de que esperan a que pase el tiempo para dejar las cosas como están. No creemos que sea necesario esperar seis meses, siete ahora, en realidad. Ya han pasado unos días y todos vemos que las cosas estaban mejor antes. ¿Para qué esperar más tiempo?», se preguntan los promotores de este rechazo.

De ahí que hayan decidido seguir recogiendo firmas contra la reordenación de los estacionamientos en los mismos establecimientos comerciales donde pudieron avalar su escrito la pasada semana (son alrededor de media docena y se sitúan en el cruce de Avenida de La Rioja y Alemania). Se calcula, a día de hoy, que durante el fin de semana podrían haberse recibido alrededor de doscientos apoyos personales más aunque el plazo para su recopilación sigue abierto.

Y se barajan otras movilizaciones, todas ellas de carácter pacífico, al tener conocimiento de que algunas comunidades de vecinos con garajes en la zona han expresado su disconformidad con una iniciativa que complica sobremanera las operación de entrada y salida, así como el efecto estético. «Parece un desguace».

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