El recurso de Dragados impide sacar Errebal a licitación hasta marzo

Las obras de Errebal se reanudarán a final de año./FÉLIX MORQUECHO
Las obras de Errebal se reanudarán a final de año. / FÉLIX MORQUECHO

El Gobierno vasco ratificará la validez de la rescisión del contrato y las obras se podrán reanudar a final de año

ALBERTO ECHALUCE

La adjudicataria de Errebal, Dragados, ha presentado alegaciones a la decisión del Ayuntamiento de Eibar de rescindir el contrato de ejecución del proyecto que venía ejecutando. Sus consideraciones están siendo analizadas por parte del equipo técnico municipal, con la ayuda de asesoramiento externo, para adoptar los pasos necesarios.

Todos los planteamientos tanto de la empresa constructora como del Ayuntamiento serán analizados por un órgano del Gobierno vasco que será la instancia final por la que la rescisión adquirirá validez . A partir de este momento, el Ayuntamiento podra sacar a licitación, «posiblemente para marzo», el proyecto con los trabajos pendientes. La decisión del Ayuntamiento para la rescisión de contrato vino dada por los incumplimientos en los plazos parciales de obra, cuyo porcentaje de ejecución ronda el 40 por ciento.

El Ayuntamiento era consciente de que Dragados iba a presentar alegaciones, pero esto no ha sido motivo para paralizar la rescisión de contrato, con lo que se ha hecho un análisis del trabajo realizado y del pendiente para sacar a licitación la parte de la obra no materializada.

Nuevos plazos

En principio, se trata a sacar a licitación los trabajos pendientes en marzo, para su adjudicación en verano, y la posible reanudación de los trabajos «para finales de este año».

Las obras fueron adjudicadas a Dragados por la cantidad de 4.952.683 euros y un plazo de ejecución de veintiún meses, cuando el presupuesto base de licitación alcanzaba los 6,8 millones. Los trabajos arrancaron el 1 de febrero de 2016 y debían concluir el 31 de julio de este año. Ya desde el principio, las obras han ido transcurriendo a diferentes ritmos, incluso estuvieron paradas durante seis semanas entre mediados de febrero y finales de marzo del pasado año, por problemas entre Dragados y alguna de las subcontratas.

En la firma del contrato se establecieron tres plazos parciales. Según esos plazos, la cimentación y los muros de contención debían terminar el 31 de diciembre de 2016. La estructura de hormigón, incluida la metálica de cubierta de la plaza, para el 31 de agosto de 2017. Y la impermeabilización debía acabar el 1 de febrero de 2018.

«Incumplimientos»

El informe elaborado por la Dirección de Obra señalaba que, sin embargo, la cimentación y los muros se finalizaron el 18 de agosto pasado, mientras que el hormigonado de la losa de la planta baja se había terminado el 29 de noviembre, es decir, con muchos meses de retraso. Al ritmo que llevaba la constructora, la dirección de obra -una empresa independiente- aducía que la estructura de hormigón no se terminaría antes del próximo mes de febrero, tal como estaba contratado. Todo esto condujo a la rescisión de contrato.

A ello se le unió que Dragados ni había subcontratado todavía la fabricación de la estructura metálica de la cubierta de la plaza, por lo que no existía una fecha previsible de terminación de dicha estructura, que de acuerdo con el pliego del contrato debía haber estado concluida para el 31 de agosto del 2017. Toda esta serie de incumplimientos reiterados, junto a los retrasos que se seguían acumulando, unido a los comentarios de Dragados que «llevaba perdidos un millón de euros y que a su finalización iban a perder dos millones», hicieron que no le temblara el pulso al Ayuntamiento, que opta por contratar la parte sin acabar a otra firma. Desde la oposición, EH Bildu solicitó licitar por lotes la parte de obra que queda por ejecutar. EAJ-PNV, por su parte, señaló que «el que merece una rescisión de contrato es el gobierno municipal, una vez que han sido numerosos nuestros avisos sobre que no se estaban cumpliendo los plazos de ejecución».

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