«La filosofía sin la ciencia es manca y la ciencia sin la filosofía es ciega»

Javier Crespo enseña valores a su alumnado con la puesta en marcha de proyecto mecánicos.
Javier Crespo enseña valores a su alumnado con la puesta en marcha de proyecto mecánicos. / A. LASUEN

El profesor Javier Crespo, que impartió un curso de hornos solares en Ermua, enseña valores a su alumnado a través de proyectos mecánicos

AINHOA LASUEN ERMUA.

El profesor, Javier Crespo, que impartió un curso de hornos solares en Ermua, enseña valores a su alumnado a través de proyectos mecánicos para que en sus clases se consiga ver la realidad del mundo a través de diferentes proyectos. Para ello conjuga valores y trabajo práctico, junto con una perspectiva positiva de la soberanía alimentaria.

-¿ Qué tal salieron los platos en el curso de hornos solares?

-Muy bien. Están utilizando el horno. Algunos muchísimo. Yo ya llevo 90 días cocinando con él este año. Salieron riquísimos y los comimos allí. Acabaron muy contentos, pero en las encuestas se dijo que necesitaban más horas de curso para manejarlo.

-Es profesor en la asignatura de valores éticos. Pero prepara las clases de un modo peculiar.

-Si, doy clases en el Instituto de Bérriz. Primero hago un proceso de sensibilización en el que les hago ver que hay problemas en el mundo. Como hice fabricacion mecánica y mantenimiento siempre trato de elaborar proyectos éticos, pero que sean mecánicos. Este año hemos hecho dos proyectos. Uno de apoyo a la venta de libros de la ONG en el que nos implicamos varios profesores.

-¿Ha tenido ayuda?

-Si. Cada profesor participaba en la medida en la que podía. Los chavales contactaron con la coordinadora de ONGs de Euskadi. Y la coordinadora vino a darles una charla con los proyectos que había, con lo que ya nos metimos la sociedad y en los problemas que hay en la Educación. Ellos eligieron crear los hornos, llamaron a las ONGs, hicieron un presupuesto y pensaron cómo conseguirlo. Se hizo una rifa para sortear un horno y se habló con proveedores para que nos lo hicieran más barato. Hay que tener en cuenta que el ayudar produce felicidad y los proveedores se portaron super bien. En la ferretería Anboto nos dieron las cazuelas a precio de coste, la tornillería especial nos la han dado en Suvasca.

-¿Es el primer curso en que hace algo así?

-No. Empecé en Ondarroa. Allí pedí las antenas de ETB y nos las dieron. Nos costó conseguirlas. Pero luego conseguimos convertir esas antenas gigantes en cocinas solares y esas ya están en Mali. Los chavales estuvieron yendo en junio para acabar el trabajo. Eso es muy difícil de conseguir. Aprenden haciendo. Un profesor mio decía que 'la filosofía sin la ciencia es manca, pero la ciencia sin la filosofía es ciega'. A raiz de este proyecto luego estuve en la expo en Milán y había un proyecto 'eathink' de proyectos de educación de soberanía alimentaria y aprendí. Luego estuve en Sasomendi ( Gazteiz). Hicimos varios proyectos, por ejemplo, el de crear setas con posos de café. Y vieron muchos valores, pero sobre todo, la capacidad de esperar para conseguir algo. Además me interesa hacer cosas relacionadas con la comida, porque según donde compramos o según cómo actuemos con la comida podemos cambiar el mundo. Con cada euro que gastamos podemos hacer que el mundo sea mejor. Hicieron queso ellos mismo, en Idiazabal. De ahí los chavales sacan los conceptos teóricos, pero no alrevés. Los conceptos son difíciles de asimilar (potencia energía, emprendizaje...). Pero si lo ves ya son sencillos. Los hornos solares, con la ONG Ayuda contenedor de Iruña, van a finales de agosto a un barrio de Cabo Verde.

-¿Cómo surgen las ideas para estos proyectos?

-Intentas hacer algo práctico y piensas cosas que les gusten a los chavales. Luego ellos deciden si quieren hacerlo o si prefieren que les pongan unas películas y debatir sobre ellas. Hasta ahora han querido hacer algo nuevo.

-¿Aprenden mucho?

-De todo, porque hay que hacer presupuestos y reglas de tres para ver cuánta energía se ahorra, usar el euskera para ponerse en contacto con las ONGs, el inglés para luego poder contactar con las personas que se benefician...

-¿En general, en Educación, no se da esa transversalidad?

-Es muy difícil. Entre nosotros no sabemos qué está dando el otro profesor. Y hay un problema, porque si los chavales ven que cada asignatura es estanca, no ven la transversalidad. Y a través de los proyectos puedes hacer eso. Es más trabajo, pero lo que se consigue es muy positivo.

-¿Les vamos a ver en “ciencia en acción?

-Sí, con el proyecto de hornos solares. Lo expondremos en octubre en Izarra.

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