‘Río Ego’, el barco inspirado en Eibar

La botadura del 'Río Ego' en los astilleros de Gaztañaga y Errasti fue todo un acontecimiento en el año 1920. / INDALECIO OJANGUREN

Se construyó a orillas del río Deba, en 1920, en el astillero de los eibarreses Gastañaga y Errasti. En 1923 fue comprado por una empresa francesa y pasó a llamarse ‘Zazpiak bat’

AINHOA GARCÍA MALLO

A orillas del río Deba, en terrenos pertenecientes a Mutriku, causó sensación un barco adornado con banderas de colores. A ambos lados, grupos de personas esperaban para verlo zarpar en directo. Llevaban tiempo esperando este acontecimiento y, finalmente, llegó el momento de ver cómo el barco surcaba los mares. El ruido de las salpicaduras del agua, las carcajadas y los aplausos de las personas perduraron durante un largo tiempo. Tras los nervios de la botadura, los dueños del barco ‘Río Ego’ decidieron soltar la cuerda de amarre al muelle. Era el 29 de septiembre de 1920, fecha elegida para que comenzara la travesía del ‘Río Ego’, cuyo destino final aún se desconoce, según un estudio que ha elaborado Ane Izarra, para la revista ‘Eibar’.

Aquél enorme barco fue nombrado ‘Río Ego’ y, mientras España estaba a la sombra de la Primera Guerra Mundial, se botaba así uno de los barcos de madera más grandes del país. Tal fue la novedad que muchos periódicos de la época se hicieron eco de la noticia. El 13 de octubre de 1920, la revista ‘Mundo Gráfico’ publicaba unas fotografías del barco, tomadas por el fotógrafo y montañero eibarrés Indalecio Ojanguren Arrillaga (1887-1972), dentro de su apartado ‘De la actualidad Donostiarra’, y bajo el pie de foto se podía leer: «Deva. El hermoso paibelote Río Ego, de 1.200 toneladas, construido en los astilleros de esta población, en el momento de ser botado al agua, el 29 del pasado».

En aquel día, Ojanguren fotografió con su cámara otro de los muchos hechos históricos de su impresionante catálogo que puede consultarse, en el archivo municipal de Eibar o en el archivo general de Gipuzkoa.

1.200 toneladas

Unos meses después, el 30 de marzo de 1921, se publicó también en la revista ‘La Marina Mercante’, editada en Barcelona un texto sobre este barco: «En Deva (Guipúzcoa) fue botado recientemente un velero de 1.200 toneladas llamado ‘Río Ego’. Se trata de una embarcación construida de madera que contará con 4 palos.

La operación de la botadura, del todo feliz, fue presenciada por grandísimo número de habitantes de aquella hermosa comarca, quienes tributaron al ‘Río Ego’, y a sus constructores, una entusiasta ovación en el momento en el que el barco entraba gallardamente al agua», se puede leer en el página 266 del mismo periódico.

El etnógrafo guipuzcoano Antxon Aguirre Sorondo (1946-2014) recogió en uno de sus artículos el dato que «cuándo estalló la Primera Guerra Mundial, los eibarreses Gastañaga y Errasti crearon un astillero en una de las orillas del río Deba (en el lugar donde después se construyó la empresa Plásticas Reiner), y ahí, en ese mismo lugar, construyeron el barco ‘Río Ego’. Pese a aquél día se dio la marea más alta del año, la embarcación surcó la mar sin ningún problema, adoptando los responsables del astillero todo tipo de medidas.

‘Río Ego’ era un barco de madera, bajo y con dos mástiles de la misma altura. Su construcción fue un hito dentro de los muchos veleros de vapor. Hay que destacar que los barcos parecidos a ‘Río Ego’ no eran nada frecuentes entre la flota española.

También un artículo publicado por Vicente Sanahuja en su página web, aseguraba que este barco recorrió un corto camino bajo bandera española.

La importancia de los astilleros de Deba y Mutriku

Los astilleros de Deba y Mutriku contaron con una enorme importancia en el siglo XIV. En esta dirección, López Martínez de Isasti, decía de Deba que «es villa con puerto de mar con barra y tiene astilleros que fabrican naos que destacaban por su gran porte. Por su parte, Mutriku fabricaba galeones y navíos de todas las suertes que llegaban hasta Sevilla, cargados de hierro. Así, el 14 de septiembre de 1534, el corregidor visitó la villa y dejó constancia de que en el canal de Deba a Mutriku había un barco «al que se estaban dando los últimos retoques».

A principios del siglo XX, en los astilleros situados en Arzabal, cerca de Casa Campo de Deba, se construyó un barco de importancia, al que bautizaron ‘Almike’. También en Mutriku, en 1931, figuraban de alta dos constructores, Pedro Manuel Egaña y Cesáreo Zumalabe.

Al parecer, en 1923, lo compró una compañía francesa -La Morue Française et Sécheries de Fécampe, exactamente-. Siguiendo lo comentado por Sanahuja, el barco, en 1922 fue ubicado en Málaga, después de haber llegado de Villagarcía de Arosa.

Su botadura en el astillero a orillas del río Deba fue todo un acontecimiento

Parece ser que, poco después, en marzo de 1923, el barco tocó tierra en Valencia, ya que dos de sus marineros fueron arrestados por una pelea en el teatro de la ciudad de las artes.

De ‘Río Ego’ a ‘Zazpiak bat’

En 1923, el ‘Río Ego’ pasó a llamarse ‘Zazpiak bat’ debido a que sus nuevos dueños decidieron cambiarle el nombre. A partir de ese momento, en todos los documentos aparecería el nombre ‘Zazpiak bat’. Cabe subrayar que esa misma empresa que cambió el nombre al ‘Río Ego’ como ‘Zazpiak bat’, posteriormente volvieron a llamar ‘Río Ego’ a otro construido en Alemania, y que sería, poco después, muy conocido en Francia, por dedicarse a actividades pesqueras.

En 1924, el barco navegó hasta Canadá, en el que sería su último viaje conocido

Así, el 25 de marzo de 1924, Ettiene Bernete, describió el barco en la publicación ‘Les Anales Coloniales’ «como el barco pesquero más grande del mundo, y que puede navegar con más de 20.000 quintales de bacalao. Bajo propiedad de la empresa La Morue Française quedó matriculado en las islas de Saint Pierre y Miquelon. Trabaja desde el puerto normando de Fécamp, con 55 marineros a bordo». El 26 de marzo de 1924 ‘Zazpiak bat’ salió desde el puerto de Fécamp bajo las órdenes del capitán Lesaignoux.

Después de tres meses de trabajo en alta mar, el 24 de junio volvió a Fécamp, tal y como señala Sanahuja en el artículo citado anteriormente.

Poco tiempo después, ‘Zazpiak bat’ navegó hasta Canadá, el que sería su último viaje conocido. De aquella travesía volvió bastante dañado y se necesitaron meses para su restauración. Fue en ese periodo de tiempo cuando se perdió la pista sobre el barco.

Según Ane Izarra, «se desconoce si el barco acabó en otro puerto o si se quedó en Fécamp después de su viaje a Canadá», pero asegura que «queda mucho por investigar porque hay muchas preguntas sin resolver».

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