Alfa, una constante reinvención de producto

Alfa se aferra a la aeronáutica como verdadero patrimonio y valor futuro./FÉLIX MORQUECHO
Alfa se aferra a la aeronáutica como verdadero patrimonio y valor futuro. / FÉLIX MORQUECHO

Daba empleo a 1.600 trabajadores hace 50 años, y ahora a 131, con un ERE de liquidación, y a la espera de un inversor

ALBERTO ECHALUCE

Si hay algo que se puede valorar de la historia industrial de Alfa es su capacidad de reinvención de productos y su vitalidad para sobrevivir a circunstancias difíciles. Aunque hace tiempo que no fabrica las célebres máquinas de coser porque la actividad dejó de ser rentable a principios de la década de los noventa, la compañía más emblemática de Eibar ha tenido que diversificar sus productos y hacerse con otros nuevos para salir adelante.

Fundada en 1921 por un grupo de trabajadores socialistas de Eibar, Alfa se estrenó fabricando revólveres Smith & Wesson. De inmediato, las armas dieron paso a la máquina de coser, que se convertiría en su producto estrella y daría a conocer la marca por toda Españ,a y parte del extranjero. ‘¡Pepe, la Alfa!’ era eleslogan publicitario que se hizo popular en los años sesenta, quizá el momento de esplendor de la empresa. En aquellos días, hasta 1.600 trabajadores se dedicaban a fabricar máquinas de coser en Eibar.

Pero llegó la crisis industrial en los años ochenta y Alfa estuvo a punto de desaparecer. Al rescate acudió el grupo Eteceta, del empresario eibarrés, Enrique Treviño, que se hizo cargo de la compañía en 1993 y puso en marcha una nueva estrategia: dejar de fabricar la máquina de coser y remodelar las instalaciones para atender sectores como la automoción, la aeronáutica, la defensa o la electrónica. Aquello fue una decisión valiente, osada, porque hubo que invertir mucho dinero en adecuar las plantas productivas a las exigencias de otros sectores que no eran la máquina de coser.

Resurgió de las cenizas

Fue clave mantener el espíritu cooperativo fundacional dentro de la estructura accionarial del grupo consiguiendo que los antiguos trabajadores controlaran un 15% del capital social, el equipo directivo un 11%, y el grupo Eteceta, el 70%. La sociedad de capital riesgo Socade, controlada por el Gobierno vasco, tenía el restante 4%.

En pocos años, de las cenizas floreció un grupo de 13 empresas con ochocientos trabajadores, con negocios en la industria, el arte y los electrodomésticos, que facturaban conjuntamente 105 millones de euros, con un cash flow de 15 millones.

La compañía volvía a convertirse en el motor económico de la ciudad contribuyendo a revitalizar la actividad económica en la comarca. Volvía a ser la empresa que más empleo aportaba a Eibar y la cuarta en Gipuzkoa. Nuevamente el dicho de que cuando funcionaba Alfa funcionaba Eibar tenía plena validez.

La empresa eibarresa aprovechaba incluso su experiencia en la fundición de bronce para hacer negocio con la construcción y el mantenimiento de grandes esculturas. Sus principales líneas de negocio se establecían en la mecanización, la estampación en frío y la microfusión de acero y aluminio, y entre sus clientes figuraban grandes marcas como Renault, General Motors, Airbus, Delphi, Zardoya-Otis...

La posición de Alfa en estos negocios se veía reforzada con la adquisición de otras empresas vascas como Mallabi, Industrias Gol y Dinalot. Las adquisiciones se fueron haciendo con la estrategia de reforzar aquellas unidades de negocio que se consideraban estratégicas. Francia, Alemania y Estados Unidos eran los principales destinos de las exportaciones, que suponían ya más del 50% de la producción. El equipo directivo que había capitaneado la reconversión a principios de los noventa dio paso a una nueva generación dispuesta a hacer negocios fuera de España. La internacionalización era una de las grandes apuestas de la nueva dirección. Alfa puso en marcha una fábrica en la ciudad rumana de Brasov para estar más cerca de sus clientes de países como Polonia y la República Checa. Rumagol, que así se llamaba la fábrica de Rumania, comenzaba a producir en el primer trimestre de 2009 en en un principio a la estampación, con la fuerza que había aportado Industrias Gol.

Vuelta al ocaso

El ocaso más manifiesto de Alfa comenzó con la venta de Industrias Gol en 2015 al grupo coreano Global SM Tech Limited-GSM por 22 millones de euros que arrastró a Rumagol y Dinalot. No quedó ahí la cosa, sino que también quedaban liquidadas Mallabi y Gero Arte Pat (antigua Alfa Arte). La liquidación de estas dos se llevó a 90 operarios. Mientras tanto otras secciones como Alfa Hogar que se dedican a vender pequeños electrodomésticos, entre ellos la máquina de coser, languidecen quedándose reducida a la mínima expresión. El escenario los últimos diez años ha sido fatídicos para esta firma.

Mientras tanto la pérdida de empleo seguía siendo una losa. De aquellos 1.600 trabajadores de la década de los setenta se pasó a los 800, en la entrada del nuevo siglo, quedando ahora poco más de 131.

Además de estar sometida a grandes vaivenes a las puertas de cumplir su centenario en el 2020, se encuentra bajo un ERE de liquidación, con unos administradores concursales que tienen intervenida la firma y esperando a un inversor que trate de fortalecer su sección aeronáutica. Este sector es muy exigente y siempre se ha beneficiado de su tecnología fundamentalmente para la fabricación de piezas monobloque (sin soldaduras de ningún tipo) de geometría compleja, con características físicas y mecánicas que exigen la utilización de complejas y estudiadas aleaciones de aluminio y superaleaciones fundidas en homo de vacío, unos procesos que Alfa domina y en el que diferentes expertos han calificado como «alternativa viable».

De momento, la dirección de Alfa Precision Casting (APC) trata de liquidarse, con el objetivo de salvaguardar la unidad de aeronáutica, la que entiende que es viable, una vez que se había arrojado la toalla con la de automecanizado ante las pérdidas que acumulaba y que de prolongarse en el tiempo podían arrastrar al resto de la compañía. Con ello, Alfa trata de mantener una visión de futuro ambiciosa intando reconvertirse, de nuevo, con lo único que es vital para ellos, la aeronáutica, y así remontar el vuelo. «Pero todos los temas relacionados en cuanto al inversor y los planes futuros siguen siendo una incógnita», señalan desde el comité de empresa.

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