«Se abandonan más perros en época de caza que en verano»

Eider Anguera con uno de sus perros y uno de los recogidos desde la asociación Marcan Huella. /morquecho
Eider Anguera con uno de sus perros y uno de los recogidos desde la asociación Marcan Huella. / morquecho

Marcan Huella es una protectora canina que lucha por dar una «vida digna» a los perros que acogen en Debabarrena

AINHOA GARCÍA MALLOEIBAR

Marcan Huella es una asociación canina sin ánimo de lucro, que nació el 30 de marzo de 2014 de forma altruista por un grupo de personas preocupadas por los animales del Debabarrena. El objetivo de esta organización es que los animales que les lleguen tengan una vida digna. Desde la protectora se dedican a proporcionar casas de acogida ya que «no tenemos un lugar físico, por lo que tenemos a los perros en varias casas de acogida o en un hotel canino hasta que son adoptados, con sus adiestradores y veterinarios, que hay que pagar cada mes», explica Eider Anguera, voluntaria de Marcan Huella. Esto supone un gasto «de mil euros todos los meses», que lo solventan gracias a la cuota de los ochenta socios que tiene actualmente la protectora y que «suele ser como mínimo de diez euros al mes».

También ponen en marcha otras actividades como, por ejemplo, el merchandising o actos para conseguir fondos. «Es la única manera de mantener a los animales, ya que no tenemos ningún tipo de ayuda por parte de las instituciones», señala. Aunque asegura que «nos ayudan en la medida de lo posible». Además, hay que recordar que los socios de esta protectora son voluntarios y que, por tanto, tienen sus trabajos individuales, y buscan «ese tiempo que tenemos o no» para atender estos animales «porque no somos expertos en perros, los amamos».

Por esta razón, Eider asegura que la protectora no puede acoger a muchos perros. «En principio pusimos como tope la cifra de once perros», indica. La mayoría de los animales que acogen han sido víctimas del abandono o maltrato. «Mi perro Euri fue abandonado en la época de caza porque no valía para ello», añade Anguera. Asegura que durante los primeros meses el animal no sabía lo que era jugar ni lo que era una caricia. «Temblaba pensando en que iba a ser maltratado porque fue lo que vivió desde pequeño. Ahora juega, salta. Es feliz», añade.

Abandono animal

Uno de los problemas más comunes en verano pero también el resto del año es el abandono animal. Eider Anguera asegura de hecho que en la comarca del Bajo Deba «se abandonan más perros en la época de caza que en verano». Durante esta época reciben avisos cada dos por tres, y subraya que los perros de caza que más se abandonan son las razas setter, bretón o galgo. En el Estado, en 2016 se abandonaron 137.000 perros y gatos, un 30 por ciento de ellos son cachorros de camadas no deseadas y un 70 por ciento son adultos.

«Desconocemos cuántos perros se han abandonado en la comarca del Bajo Deba este año, pero ya te digo que los datos de España no son del todo ciertos porque desconocemos a cuántos perros se quitan de en medio», añade.

Anguera destaca que estos animales que son abandonados no suelen tener chip por lo que «no puedes saber de quién son, aunque nosotros por ley, tenga o no chip, antes de darlo en adopción tenemos que difundirlo a través de las redes sociales durante un tiempo porque igual no se trata de un caso de abandono». A pesar de esto, Anguera incide en que en Euskal Herria la población es mucho más consciente que en otras comunidades. «Basta ver las perreras y protectoras que existen en el resto de España», añade.

La voluntaria de Marcan Huella explica, asimismo, que muchos de estos perros abandonados «aparecen en unas condiciones muy lamentables». Pone de ejemplo un caso que les llegó a la protectora y su estado era tan lamentable que tuvieron que poner fin a su vida. «Tenía un peso muy bajo y apenas se movía, añadiéndole a esto las marcas y heridas que tenía en las cuatro patas», agrega.

En cuanto a la Ley de Protección Animal que existe en España, esta fundadora de Marca Huella confiesa que es «muy difícil saber si la cumplen o no». Claro ejemplo es que el maltrato animal tiene unas consecuencias «de ocho meses sin poder tener un animal de compañía y 300 euros de multa», añade. Eider Anguera considera que la pena es «muy baja», aspecto que debería mejorarse porque «el maltrato no se puede tolerar en ningún caso». Otro de los factores que entra en el abandono animal son las camadas. Desde la protectora adoptan a todos los perros esterilizados. «Hay que ser consecuente. Si tú no quieres crías de tu perra, ¿por qué tienes más? Esterilízala».

Esto acarrea los problemas actuales de abandono que existen y «hay que pararlo», sentencia Anguera. «Hay que dar a conocer a la gente la vida de los animales, qué necesitan, cómo les tratamos, por qué hay que esterilizarlos». Por ello, desde Marcan Huella quieren dar a conocer su trabajo y mejorar la vida de los perros que acogen porque «ellos también tienen derechos».

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