El Correo

Una treintena de ermuarras opinaron en el primer proceso normativo municipal

La ordenanza municipal de hosteleria ha sido sido debatida.
La ordenanza municipal de hosteleria ha sido sido debatida. / e.c.
  • Se debatiía la elaboración de la ordenanza reguladora de usos hosteleros del municipio, que se aprobará el próximo pleno municipal

Treinta y cinco personas aportaron su opinión en el primero de los procesos participativos, denominado ‘huella normativa, del municipio. De este modo, la ciudadanía ha podido participar en la elaboración de la ordenanza municipal de hostelería.

Esta nueva herramienta se ha incorporado al funcionamiento de la administración local para poder garantizar un nuevo proceso de elaboración de las normas municipales, donde se muestran los trámites y documentos relevantes que se van generando desde la consulta pública previa del proyecto de norma hasta la aprobación definitiva por el Pleno de la Corporación. La máxima participación en este proceso se ha producido en el vecindario de la Avenida de Gipuzkoa y en San Ignacio.

El 65% de las personas que han participado son mujeres y el 35% hombres. El vecindario que mayor numero de opiniones ha aportado ha sido el de entre 18 y 28 años (12 opiniones), entre 29 y 38 años respondieron 9 personas, se recibieron 7 opiniones de habitantes entre 39 y 48 años y otras 7 de más de 49 años.

Desde fuentes municipales son conscientes de que «la participación ha sido limitada», no sólo porque se trata de la primera de las normativas que incluye esta participación, sino que también «el medio de información (digital) es más complicado para las personas mayores, aunque se encuentra la vía de la Oficina de Atención a la Ciudadanía, Abiapuntu».

En este proceso participativo la opinión generalizada es reticente a la nueva normativa. El 81,82% de las personas participantes creen que la ordenanza no soluciona los problemas actuales y el 18,18% sí.

Los responsables municipales recalcaron que la ordenanza municipal no puede actuar en aspectos tales como el horario de cierre, que está legislado por un decreto del Gobierno vasco, o en el caso de la regulación del uso de las terrazas, que también se legisla desde instancias superiores, por lo que las terrazas no se incluyen en esta normativa municipal.

Las opiniones en contra de la nueva normativa apuntan a una supuesta «reducción de ingresos» de la hostelería local y la consecuencia de transformación de Ermua en «un pueblo fantasma».

Desde el área técnica municipal, responsable de la elaboración de esta normativa, se entiende que «no tiene que haber una reducción de ingresos, ya que se puede pasar del grupo 2 al grupo 3 sin la limitación anterior de tener que ocupar 200 metros cuadrados y cumpliendo los requisitos de aislamiento, con lo que se aumenta el horario». Además, en respuesta a la acusación de transformación de Ermua en «pueblo fantasma», porque la población acuda a otros municipios, los técnicos municipales apuntaron que «si esto se da será porque los locales de otros pueblos estén mejor adaptados», ya que los hosteleros deben cumplir las normativas establecidas.

Una de las quejas se basaba en que la normativa no se introduce gradualmente, aunque desde fuentes municipales se insiste en que «desde 2012 existe la regulación del horario y desde 2008 la regulación sobre el ruido», por lo que entienden «que ha habido tiempo suficiente desde que entraran en vigor».

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