El Correo

Simplemente Yerma

Destaca la puesta en escena por su simplicidad, con un escenario compuesto solo por sillas.
Destaca la puesta en escena por su simplicidad, con un escenario compuesto solo por sillas. / e.c.
  • El grupo local Sutegi presenta mañana en el Ermua Antzokia una adaptación de la obra de Lorca, «natural y sin ampulosidades ni artificios»

Es su segunda función con esta obra, aunque la primera se representó en una fecha complicada, coincidiendo con un puente, por lo que han querido que su púbico disfrute de su actuación volviendo a representar en el Ermua Antzokia su obra ‘Yerma’, de Federico García Lorca.

Es por ello que mañana el grupo local de teatro Sutegi volverá a sentarse en el escenario del Ermua Antzokia, a partir de las 22.15 horas, para recibir a su público en un trabajo que «gustó mucho. La gente se sorprendió y me dijo, entre otras cosas, que tenía una puesta en escena muy singular», confesaba el director Alain Kortazar.

Este trabajo resulta ser un reto para Sutegi en el que hay componentes que incluso llevan una década disfrutando del teatro con este grupo aficionado ermuarra. Las novedades que se incluyen en la obra han supuesto un nuevo handicap al que los componentes de Sutegi se enfrentan con gusto.

La obra se desarrolla durante algo más de una hora, ya que se ha eliminado la parte poética de este texto lorquiano para adaptarla a las necesidades del grupo.

Máxima concentración

«Es completamente diferente al resto de obras del taller que se han visto hasta ahora. En todos los sentidos, en puesta en escena, en forma de actuar, porque cada director trabaja de un modo diferente», aclara Kortazar. «Nosotros, con esta obra, hemos trabajado algo natural, menos impostado, menos exagerado, casi se podría decir, menos teatro. Estamos más sintiendo que haciendo. Es menos ampuloso que lo habitual», afirma el director ermuarra.

Sobre el escenario no existe otro atrezzo que unas sillas, en las que permanecen todos los actores y actrices durante la hora que dura la obra, levantándose únicamente en el momento en que actúa su personaje. «De este modo la concentración es máxima», explica la ‘batuta’ de este trabajo teatral.

Estas sillas clásicas, entre las que incluso se puede encontrar un reclinatorio y la ropa de baserritarra, fue cedida por Estibaliz González «y es perfecta para la obra», según Kortazar. Además, el cambio de escenarios era tan numeroso que la escenografía se tornaba complicada. Como consecuencia, «pensamos que al igual que el texto era menos ampuloso, para contar la historia no era necesario tener alfombras o lámparas».

Los componentes de Sutegi eligieron ya esta obra antes de que falleciera su anterior director, Juan Carlos Colina, amante de Federico García Lorca, y el actual director, también seguidor aférrimo del escritor granadino, se encargó de continuar con este trabajo.

Al parecer, lo que más esfuerzo ha costado a estos actores y actrices es aprenderse el texto «ya que, pese a que no son textos difíciles, en el sentido de estudiarlos, Lorca tiene una forma muy peculiar de escribir. No puedes cambiar el orden de las palabras y tiendes a ello y entonces lo haces más moderno», explica el director. También influye que «Lorca escribe frases larguísimas y entonces la gente pone comas donde le da la gana y parece mentira, pero si cambias la coma de sitio, dices otra cosa», añade el responsable del montaje.

El tema es contemporáneo. «Lo que cuenta no está tan lejos de nosotros. Aunque parezca mentira aún existe esa presión de la sociedad sobre una mujer que no puede tener hijos», asiente.

Además de representar ‘Yerma’, Sutegi ha comenzado ya su próximo proyecto. Una obra aún inédita. Se trata de un montaje que escribirá su director a partir de un taller de creación de personajes que abordan en la actualidad.

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