El Correo

Una Casa del Pueblo con mucha historia

El PSE presentó los actos del centenario de la Casa del Pueblo en presencia de cargos, militantes y simpatizantes del partido.
El PSE presentó los actos del centenario de la Casa del Pueblo en presencia de cargos, militantes y simpatizantes del partido. / m. askasibar
  • Los socialistas de Eibar conmemoran el centenario de su sede y los 120 años de la Agrupación Socialista

La Casa del Pueblo de Eibar abrió ayer los actos de su centenario destacando su importante papel en la historia del movimiento obrero eibarrés hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936, así como su protagonismo logrado en los cambios sociales y políticos de la ciudad.

Mucho antes, en septiembre de 1897, se creó la Agrupación Socialista de Eibar. En su fundación participaron, entre otros, Aquilino Amuategui y Marcelino Bascaran. Desde sus inicios tuvo una afiliación considerable y aglutinó el movimiento obrero de la localidad. En 1901 la agrupación eibarresa ya contaba con su propio órgano de prensa denominado ‘¡Adelante!’ y en 1903 obtuvieron por primera vez representación municipal. El prestigio de la agrupación se extendió no sólo por el País Vasco sino también por España. En 1909, fue cuando la agrupación estimó necesario buscar un espacio físico donde impulsar su ideario.

De Vista Alegre a Unzaga

De este modo se estableció en la calle Bidebarrieta la primera Casa del Pueblo de Eibar. En mayo de 1912, Marcelino Bascaran Larreategui, presidente ejecutivo de la Nueva Casa del Pueblo de Eibar, tramitó en el Ayuntamiento su licencia de construcción en la calle Alfonso XIII (actual Plaza de Unzaga). La responsabilidad técnica del proyecto fue de Ramón Cortázar. Las obras iniciadas en 1915 concluyeron con una sola planta de las dos planificadas en un principio. Su inauguración fue el 29 de octubre de 1916.

Durante su primera época, la Casa del Pueblo de Eibar pasó a tener las connotaciones de otras casas como espacio de sociabilidad obrera por excelencia, siendo una especie de ‘sociedad de sociedades’, sede del comité local del PSOE, así como receptáculo de buena parte de su actuación sindical y política. No obstante, su intensa actividad le llevó a convertirse en la más significativa de toda Gipuzkoa. Este edificio no sólo tuvo funciones políticas y sindicales, también fomentó acciones culturales, artísticas, deportivas y de enseñanza. Hubo mítines, congresos, conferencias políticas, veladas literarias, musicales, actividades de formación y de defensa de los intereses de los trabajadores. El refugio socialista de Tomás Meabe inaugurado en 1934 en el monte Kalamua respondió a la iniciativa socialista promovida desde la Casa del Pueblo.

Las condiciones históricas y económicas que potenciaron los movimientos obreros organizados tuvieron su plasmación en Eibar con el surgimiento de las organizaciones gregarias socialistas obreras y, por tanto, de las Casas del Pueblo. Tampoco faltó su proyección propagandística. En el interior de la Casa del Pueblo se incitaba a la solidaridad, organizando colectas de apoyo a los huelguistas, desarrollando el mutualismo por medio de las cooperativas de consumo y mutuas asistenciales. Así, la mutualidad obrera de la Casa del Pueblo de Eibar cubría aspectos médico-farmacéuticos. Esta mutua y otros movimientos cooperativistas respondieron con la creación de las cooperativas de producción Danok-bat y Alfa, con gran trascendencia en el Estado español.

Uno de los grandes acontecimientos llegó el 14 de abril de 1931, a las 6 de la mañana, cuando Eibar pasó a la historia como la primera ciudad en proclamar la II República. La ilusión republicana se desvaneció ante el inicio de la Guerra Civil. Desde esta agrupación, se organizó la Junta de Defensa y el batallón socialista Amuategui. « Sin embargo, no se pudo detener el avance de las tropas franquistas y la ciudad fue duramente bombardeada», se indicó en la presentación de los actos

Incautación en 1940

Sin embargo, la Casa del Pueblo resistió a la guerra. El inmueble fue incautado en marzo de 1940. Y, durante la dictadura sufrió una transformación como edificio, y se vació su contenido cultural, deportivo, político y sindical de los movimientos obreros socialistas. Durante muchos años alojó al sindicato vertical del régimen franquista. Todos recordamos cómo este inmueble llegó a contar incluso con piscina, bajo su cubierta. Pero en el aspecto político se abrió así el tiempo de la clandestinidad.

Muerto Franco en 1975, se recuperó la Casa del Pueblo como espacio socialista adquiriendo un local en Vista Alegre, y desde allí se planificó la ocupación de la Casa del Pueblo edificada en 1916. El 23 de diciembre de 1977 militantes del PSOE y de UGT procedieron a la ocupación del edificio recuperando así la Casa del Pueblo.

La lucha por la libertad

Es por ello que la Fundación Ramón Rubial organiza ahora, con motivo del centenario, una exposición, con el título ‘La Lucha por la Libertad, el Progreso y la Justicia Social’, que, a través de fotografías y documentos, recoge los hitos más importantes de estos más de cien años de historia de la Casa del Pueblo.

En el acto intervinieron Idoia Mendia, secretaria general del PSE-EE; Iñaki Arriola, secretario general del PSE-EE en Gipuzkoa; Eneko Andueza, secretario general de la Agrupación Socialista de Eibar, así como Carmen González Guerra, comisaria de la exposición.

Desde hoy y hasta el 29 de octubre del año que viene, la Agrupación Socialista de Eibar desarrollará un programa de actos para conmemorar este acontecimiento que «pondrá de relevancia la tradición socialista de nuestra ciudad», señalaron. Dicho programa incluirá foros de debate, charlas, el estreno de un documental y la presentación de un libro de la mano de la Fundación Mario Onaindia.

En el acto de presentación de los actos, el secretario local del PSE, Eneko Andueza, expuso que « celebramos la triple efeméride del centenario de esta Casa del Pueblo, el 120 aniversario de la Agrupación Socialista de Eibar y el 130 aniversario del nacimiento de Toribio Etxebarria, triple motivo para conmemorar la implantación de los ideales socialistas en nuestra ciudad. Los socialistas eibarreses han sido protagonistas de los cambios sociales, políticos y económicos de la ciudad –dijo Andueza– y hemos participado muy activamente de la vida social eibarresa. Sin duda, todo esto ha sido posible gracias a una amplia militancia, comprometida y valiente, que ha hecho frente a todo tipo de dificultades desde el periodo de clandestinidad a la amenaza terrorista de ETA», dijo Andueza. Todo ello, le llevó a decir a Andueza que «este año recuperaremos parte del espíritu de aquellos inicios en los que nuestra agrupación fue también motor cultural, deportivo, solidario y que permitió dotar de una gran actividad paralela a la política. Recuperar aquella actividad para volver a una esencia que está en nuestro ADN y que es consustancial, también, a la forma de ser de nuestra ciudad».

Carmen González Guerra, comisaria de la exposición, dijo que «la exposición no sólo se centra en el año 1916 sino que recoge desde la creación de la Agrupación Socialista de Eibar hasta la actualidad. La casa del pueblo se constituye en un espacio de sociabilidad para actividades no sólo políticas y sindicales, sino también de formación, culturales, deportivas y de ocio». La secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, dijo que «respondemos al socialismo surgido en los pequeños talleres, gestionados por patronos que antes fueron obreros; el de las armerías con ventas en todo el mundo; el de experiencias pioneras y de gran éxito como la cooperativa Alfa». El exalcalde y consejero de Vivienda, Iñaki Arriola, destacó «a las personas para conformar una potente Casa del Pueblo, que llegó a contar hasta con una biblioteca de 1.000 libros, capaces de montar empresas y defender a los trabajadores. Somos herededores de aquellos ‘gigantes’, y vamos a seguir trabajando con la misma ilusión y capacidad».

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