El Correo

Más de 8.000 contribuyentes verán elevado el valor catastral de sus inmuebles

La Diputación ha llevado a cabo la actualización del valor catastral de las viviendas.
La Diputación ha llevado a cabo la actualización del valor catastral de las viviendas. / FÉLIX MORQUECHO
  • A casi 5.000 se les reducirá, tras la última actualización llevada a cabo por la Diputación

  • El consistorio congelará el coeficiente que aplica en el cobro del IBI y recaudará 70.000 euros menos

Un total de 8.100 contribuyentes eibarreses verán incrementado el valor catastral de sus inmuebles y 4.900 lo verán reducido, tras la última actualización que ha llevado a cabo la Diputación Foral de Gipuzkoa.

El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) se establece en función del valor catastral del inmueble al que se le suma un coeficiente que aplica el ayuntamiento. En este caso, el equipo de gobierno municipal socialista ha decidido congelar el coeficiente que aplica en el cobro del IBI, pero al revisarse el valor catastral por Diputación a dichos 8.100 inmuebles se les incrementará el impuesto y 4.900 verán reducido el importe total del IBI

Esto hace que unos contribuyentes, pese a congelarse el coeficiente municipal, con la actualización del catastro, tendrán que pagar por un impuesto que antes no abonaban o directamente tendrán que pagar más.

En el aspecto de recaudación, en el caso de Eibar, para el ayuntamiento únicamente supondrá una subida aproximada de 230.000 euros para los que se les eleva el valor catastral –dichas 8.100 viviendas– y una bajada de 300.000 euros para aquellas 4.900 viviendas que ven reducido el catastro. «Pese a la actualización que ha hecho la Diputación del catastro, cuya última valoración parte de 2001, vamos a recaudar 70.000 euros menos porque no ha sido nuestra intención subir el tipo», decía el alcalde Miguel de los Toyos.

Notificación al contribuyente

Desde la Diputación se tiene previsto remitir un escrito a cada contribuyente con el diferente valor catastral que tiene cada vivienda en este ejercicio 2016 y el que pasará a tener en 2017. Los datos se obtienen en función de la antigüedad de las viviendas y de las urbanizaciones que se han podido acometer a su alrededor, que conllevan a una sobrevaloración o una depreciación del bien en curso.

No obstante, la revisión del catastro suele dar pie a un ya clásico debate entre defensores y detractores. Los primeros alegan que tiene un efecto redistribuidor, limita las posibles injusticias –los edificios más antiguos del centro de las ciudades pueden tener un valor inferior al de uno reciente de las afueras– y se previene el fraude inmobiliario. Los detractores recelan de esto y advierten que su objetivo real no es otro que engordar la bolsa de los ayuntamientos. En este sentido, se recuerda que el IBI –la contribución– que los municipios cobran basándose en el valor catrastal del inmueble es la principal fuente de ingresos municipal. De ahí su poder recaudatorio.

Por estos motivos, el PNV de Eibar denunció en el Pleno que no se ha debatido el tipo a aplicar por el ayuntamiento al IBI. «Los valores catastrales estaban anticuados y la Diputación Foral ha puesto en marcha su actualización. Ello va a implicar que el IBI suba para unos y baje para otros. Pero esa decisión se ha tomado sin compartirla con los grupos políticos municipales», denuncian los jeltzales.

«Sin debate»

«Es un tema del que se ha empezado a hablar a instancias de nuestro grupo de EAJ-PNV, que hemos sabido de esta actualización mediante otros alcaldes de Gipuzkoa. Nos tuvimos que enterar desde fuera, donde sí estaban hablando con los grupos políticos», critica el portavoz del grupo municipal, Josu Mendicute.

Todo ello sin entrar a valorar el IBI rústico, industrial y comercial, los jeltzales eibarreses registraron una propuesta de acuerdo para analizar la actualización y su repercusión tanto a las personas contribuyentes como a la recaudación municipal, según cuál fuera la posición del ayuntamiento. «Se puede optar por no subir el IBI a nadie, por mantener la recaudación municipal o por congelar el tipo y subir el IBI a 8.100 viviendas, que es lo que se ha hecho sin consultar a los demás grupos», exponen los nacionalistas.

Por todo ello, desde las filas jeltzales se apuntaba que se había echado de menos «información y conversaciones políticas». Paralelamente, la edil del PNV, en la Comisión de Hacienda, Elena Ibáñez, ha registrado una solicitud de información más completa. En concreto, ha reclamado datos sobre el número de viviendas afectadas tanto con subida como bajada del IBI, la media de subida y de bajada, la delimitación de viviendas por zonas, la afección de esta modificación al IBI comercial e industrial y, también, cómo va a afectar en el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, así como en el impuesto de sucesiones y en el de patrimonio.

Desde el PNV se considera que el gobierno municipal «no ha dado a esta cuestión la importancia que requería» y ha faltado información y voluntad política para compartirla».

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