El Correo

«Es como una puerta que te hace decirte que eres mayor, que estás bien y que puedes hacer un montón de cosas»

Tranquilidad, todos esos libros no son para la Escuela.
Tranquilidad, todos esos libros no son para la Escuela. / F. Morquecho
  • Eva Pérez de Albéniz - Coordinadora Escuela de la Experiencia

  • El nuevo curso de la Escuela de la Experiencia arrancará a finales de este mes con novedades importantes que acercan al alumnado a Ikasten

Hasta ahora Ikasten se definía como la asociación de antiguos alumnos de la Escuela de la Experiencia. Sin embargo a partir de este mes el requisito de haber completado ese curso dejará de estar vigente. El nuevo alumnado será ya parte de la asociación. La Escuela de la Experiencia dará la bienvenida a su promoción número trece, abierta a personas mayores de 50 años que tengan inquietud por seguir formando parte activa de la sociedad. La inscripción se mantiene abierta hasta el 20 de octubre en todos los ayuntamientos de la comarca del Bajo Deba. Eva Pérez de Albéniz forma parte de la empresa Adindu y entre otras tareas se encarga de coordinar la Escuela de la Experiencia. Será el octavo curso en el que lleva los mandos y destaca el doble papel que juega este programa, aprender en un entorno relajado y ampliar los círculos sociales de cada uno. Son alicientes que han atraído a cerca de 250 personas en los últimos 12 años.

-Llega un nuevo curso y lo hace con cambios importantes, supongo que en parte por motivos económicos.

-Sí que hay una parte económica porque la subvención del Gobierno Vasco el año pasado no llegó, la de Diputación este año tampoco... Menos mal que están ahí el Ayuntamiento e Ikasten. Como asociación, Ikasten tiene claro que la Escuela de la Experiencia es algo que le aporta mucho. Al final del curso casi todos entran como nuevos socios, llegan además con una formación dentro de esta idea del envejecimiento activo, y además entran con un proyecto que le proporciona a Ikasten más actividades. Por eso se veía que es importante seguir, pero al no haber el mismo presupuesto había que hacer ajustes.

-¿Por dónde?

-Hasta ahora las clases eran los martes, miércoles y jueves en el centro social Untzaga, pero a partir de ahora las del jueves serán conjuntamente con Ikasten en Armeria Eskola. Sí que anteriormente a lo largo del curso se hacían también algunas actividades conjuntas con Ikasten. Dos o tres veces al año el grupo de la Escuela de la Experiencia iba a las charlas de Ikasten en Armeria Eskola. Pero algo que se repite es que la gente que termina la Escuela de la Experiencia se siente parte de Ikasten, pero de una forma separada, con su grupo. Entonces, para darle fuerza a la asociación se planteó que desde el principio, la gente que está apuntada en la Escuela sea ya socia de Ikasten y pueda ya participar de todas sus actividades.

-¿No se hacía ya?

-El año pasado sí que hubo dos o tres personas que vieron que en Ikasten había un grupo de teatro y se apuntaron. Pero no era algo a lo que diéramos mucha importancia. Este año la idea es que desde la propia inauguración se les dé a conocer que se abre el curso de Ikasten. Vamos a dar la bienvenida a los alumnos de la Escuela, a los nuevo socios, que son los que estuvieron el curso pasado, y se presentarán las actividades que va a haber. Así, quien empiece la Escuela de la Experiencia, tendrá la opción de participar en el resto de las cosas que organiza Ikasten. Aparte de eso, los jueves en lugar de dar la formación en el centro Untzaga, vamos a ir a Armeria Eskola para seguir la charla que organice Ikasten ese día. Una vez por semana van a estar en contacto y además alguno irá a los estiramientos, otro al teatro, otro a Kaleetan Kantuz... La idea es que la gente entre ya con esa sensación de que forma parte de la asociación.

-¿Hay algo que echa para atrás a la gente que no se decide?

-Mira, al principio lo que les daba miedo era la propia palabra escuela. La causa estaba entre que tienen un mal concepto y las ideas de ‘no voy a poder’, ‘no voy a dar la talla’, sobre todo en la gente que no ha podido completar unos estudios. Pero ahora yo creo que ese miedo está bastante superado. Puede ser que el hecho de que te comprometes para algo que va a durar todo el curso pueda influir, porque me doy cuenta de que a estas edades la gente está más ocupada.

-Se incide desde la Escuela de la Experiencia en que no es necesario ningún tipo de formación previa ni títulos. ¿Qué perfil de personas se encuentran?

-Hay de todo, y creo que ese es uno de los pluses de la Escuela. Hay desde amas de casa (porque amos de casa todavía no tenemos, espero que lleguen) hasta gente que ha ocupado puestos muy rimbombantes en su carrera profesional. Y en cuanto a edades, la media suele ser 65 pero últimamente estamos teniendo gente de setenta y bastantes, aunque no es mucha. Por otra parte también estamos teniendo gente más joven, de sesenta y a veces cincuenta y pico.

-Supongo que habrá gente que llegue sin saber bien qué es lo que va a encontrar. ¿Qué valoración suelen hacer después?

-Por una parte creo que valoran el tema de la formación. Entre la gente que se jubila hoy en día hay quien ha podido estudiar pero mucha gente es de unos años en los que no pudo terminar. Entonces, el hecho de aprender es una de las cosas que les deja un buen sabor de boca, y además aprender en un ambiente relajado, en el que no hay presión, se puede hablar... Otra cosa que engancha mucho es el tema social, conocer gente y hacer grupo. Se oyen muchos comentarios relativos a que ‘somos un grupo’. De hecho cuando terminan el curso se apuntan a Ikasten y empiezan a participar en actividades, cada uno en las de su gusto, pero mantienen algún tipo de vínculo con su generación. En algunos casos el propio proyecto que lleven adelante hace que se tengan que volver a reunir.

-Nunca es tarde para conocer gente.

-Algo que comenta mucha gente es que se ha encontrado en la silla de al lado a una persona que conocía de vista, que se

saludaban por la calle pero que no tenían trato, y muchos hacen grandes descubrimientos. Yo creo que esa es una parte importante.

-¿Son buenos alumnos?

-En general es gente que viene con un talante bastante generoso. Entienden que son personas muy distintas pero llegan dispuestas a respetarse. Es algo que sorprende. Hay excepciones pero la tónica es esa.

-La mayoría son de Eibar, ¿lo tienen más cómodo?

-Es así. Las personas que vienen de otras poblaciones lo hacen muy convencidas. Hay un perfil de gente que nos encontramos en los últimos años que son las que se acaban de jubilar. Están en esa transición de la vida laboral a la vida de jubilado, con 24 horas que llenar. Creo que hay gente que necesita un paso intermedio que les estructure la vida. Esto, a fin de cuentas, es una actividad que les ocupa tres días a la semana y es una manera de entrar en una jubilación de un estilo, formación, actividad física, conocer gente nueva... Por eso creo que la gente que viene de fuera de Eibar llega con ese chip. También hay quien está en un momento vital determinado en el que necesita un cambio.

-¿La inscripción va bien?

-Sí, hay unas 17 personas ya. Tenemos dos de Soraluze que es poco habitual. También de Ermua, Deba y el resto de Eibar. El curso se suele mover en un número de unas veinte personas.

-¿Cómo le explicaría lo que se va a encontrar a quien vaya a la Escuela de la Experiencia?

-Es algo que abre nuevos horizontes. Aprendes muchas cosas, conoces gente y de ahí te van a salir planes diferentes, proyectos... Para mí es como una puerta que te hace decirte que eres mayor, que estás bien y que te puedes plantear hacer un montón de cosas y un montón de proyectos diferentes.

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