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La casa de cultura de Eibar cumple 20 años

Exterior de Portalea ayer. El edificio lleva bien sus dos décadas de actividad.
Exterior de Portalea ayer. El edificio lleva bien sus dos décadas de actividad. / F. M.
  • Portalea se inauguró el 28 de septiembre de 1996 y lo hizo sin un nombre definitivo

Hoy hace veinte años, las autoridades que se disponían a acudir a la inauguración de la casa de cultura Portalea preparaban sus discursos. Remarcarían la importancia de un edificio con una inversión de 777 millones de pesetas y la necesidad de llenar sus 8.000 metros cuadrados de vida y de actividad cultural. Mañana, 28 de septiembre, la casa de cultura enclavada en la antigua empresa armera AYA cumplirá 20 años de su inauguración. Ese tiempo le ha servido para ir cambiando por dentro y mantenerse siempre llena de actividad.

‘Eibartikan’ fue el título de la exposición que inauguraba la casa de cultura el 28 de septiembre de 1996. Un colectivo de 13 artistas eran los primeros en exhibir sus obras. Curiosamente uno de ellos era José Zugasti, que expone actualmente en la misma sala. Con los suyos estuvieron los trabajos de Peio Alberdi, José Antonio Azpilikueta, Juan Luis Baroja Collet, Marina Barrena, Fernando Beorlegui, José Ramón Elorza, Leire Kareaga, Asier Laspiur, Elena Mayora, Marino Plaza, Alberto Rementeria y Daniel Txopitea.

La inauguración contó con la asistencia del diputado general Román Sudupe y la diputada de Cultura Koruko Aizarna, junto con el alcalde Iñaki Arriola. Fueron los conductores de una inauguración a la que asistieron unas 300 personas, que recorrieron salas y pasillos deseosos de ver cómo había quedado el nuevo equipamiento.

Eibar inauguraba una casa de cultura en el edificio que había sido fábrica de escopetas. AYA Aguirre y Aranzabal había trasladado su taller del centro de Eibar y la calle Bista Eder se convirtió en el punto donde se ubicaría una casa de cultura, una idea inexistente hasta entonces. Ya desde su inicio Portalea contaba con algunos de los usos que alberga hoy en día. Las escuelas de dibujo y cerámica, las aulas de cocina y fotografía, la sala de danza o los locales para reuniones formaban parte de su lanzamiento. También las oficinas municipales de Euskera, Bienestar Social, Educación y Cultura. Era la punta de lanza de lo que vendría poco después. Las obras de reforma total desarrolladas en el Ayuntamiento hicieron que Portalea acogiera la totalidad de las oficinas municipales hasta el año 2003.

Esa circunstancia hizo que Portalea haya cambiado su distribución en varias ocasiones. La quinta planta albergó oficinas como Alcaldía y Urbanismo, y una vez acabadas las obras del Ayuntamiento quedó libre para la instalación del Museo de la Industria Armera abierto en dos fases en 2007 y 2009. También el euskaltegi formó parte de las primeras instalaciones en 1996, pero un reajuste de sus aulas llevó a una transformación que permitió la ampliación de la biblioteca en 2007.

Discusión por el nombre

Una curiosidad es que Portalea comenzó su actividad sin un nombre definido. La primera idea había sido ‘Portale’ en referencia a nombre dado en Eibar a las entradas de las casas. Hubo otras propuestas como la de EA que apostó por Ignacio Zuloaga. Sin embargo, el edil del PNV Luis Alberto Aranberri ‘Amatiño’ señaló la denominación ‘Portale’ como un error gramatical, sugiriendo ‘Portalekua’ o ‘Portalekoa’. Euskaltzaindia daría después su respuesta para que Portalea fuera el nombre de la casa de cultura eibarresa.

Por eso la inauguración se tuvo que celebrar sin nombre. Así lo registraban las crónicas del 96. Otra curiosidad, la del periódico Egin la firmaba María José Tellería. Poco podía imaginar ella que unos años después sería concejala de Cultura encargada de gestionar la actividad de ese edificio.

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