El Correo

La Virgen tiene quien le mime

Vecinos de caseríos eibarreses forman la Cofradía y se encargan cada año de sacar a la Virgen en procesión.
Vecinos de caseríos eibarreses forman la Cofradía y se encargan cada año de sacar a la Virgen en procesión. / félix morquecho
  • El grupo que forma la Cofradía de Arrate se encarga cada año de preparar la Imagen, y mañana celebran su día

Hay cosas que uno hace casi sin saber por qué. Se aprenden de los padres y se toman como una cita inexcusable. Es lo que ocurre con la Cofradía de la Virgen de Arrate, un grupo que cada 8 de septiembre tiene su función dentro de las fiestas. Además, el domingo siguiente al Día de la Virgen se celebra el Día de la Cofradía, una cita en la que vuelven a reunirse en torno a una Imagen muy cercana para ellos y ellas.

Mujeres y hombres de los caseríos cercanos se organizan para los preparativos del día más especial del año en el medio rural eibarrés. Vestir la imagen de la Virgen, preparar el altar y encargarse de que todo esté listo es algo que ya tienen dominado. Son muchas personas las que se fijan en Arrate en su día, y las que la fotografían como recuerdo.

Aunque siguen cumpliendo la tradición a rajatabla hay cosas que han cambiado. La estructura que sujeta la Imagen para su salida en procesión es ahora mucho más ligera que antaño. «Recuerdo que en el año 1953 hubo unos ejercicios espirituales muy importantes, y tuvimos que subir a la Virgen desde la parroquia San Andrés por Azitain y el camino de los Pasos. Fue agotador» recuerda Antonio Alberdi. Entonces tenía 22 años y ahora 84, pero no se le olvida aquella agotadora subida. «¡Y con traje y zapato liso!» apunta.

La procesión de la Virgen de Arrate se abre con tres personas que portan cirios y cruces, y tras el cuerpo de dantzaris van la antigua bandera y el estandarte de la Virgen. Además, queda la tarea de llevar la propia imagen. En todas estas labores no hay puestos asignados. En los últimos años las funciones se han ido alternando y las mujeres han entrado con normalidad a llevar a Arrate sobre sus hombros. Es un motivo de orgullo para un grupo que forma «una especie de sociedad». A pesar de que se ven caras jóvenes Alberdi lamenta que «cada vez hay menos gente en los caseríos, al final tendrán que venir de la calle.

La Cofradía de Arrate celebra mañana su día una jornada habitualmente menos multitudinaria. Acudirán prestos a la misa de las 11.00, que entre los difuntos recordará a Félix Alberdi que acudía cada año desde Vitoria para cumplir con la tradición. Después harán una procesión, en este caso por la carretera hasta la altura del Krabelin para retornar por la campa. A partir de ahí la Cofradía entrará de nuevo en letargo pero el 8 de septiembre de 2017 estará ahí para cumplir su función, como se hizo anteayer, como se ha hecho siempre.

Baile al suelto

Arrate despertaba ayer tras una larga jornada de fiesta. Una de las citas fue el concurso de baile al suelto que se resolvió con victoria para Iker Sanz (Lezo) y Ane Urrozola (Villabona) en mayores de 15 años y Maider Aginaga e Iker Belintxon (Lezo) entre los menores.

Pero las fiestas de Arrate no acaban ahí ya que el Día de la Cofradía ofrece hoy algunos alicientes. Los corredores abrirán el día con la carrera pedestre Simón Aldazabal. La salida será a las 10.30 desde la calle Toribio Etxebarria y la meta se sitúa en la campa de Arrate. Ya son 21 ediciones de una dura prueba que los mejores son capaces de completar en menos de 30 minutos. Este año se homenajea al atleta Juan José Malvar y al final habrá sorteo de regalos entre los participantes. Además, por la tarde habrá pruebas de bueyes, a las 17.30 en el probadero de la campa de Arrate.

El momento gastronómico-festivo llegará a mediodía con el concurso de paella, abierto a parejas de cocineros no profesionales de Eibar. Para participar hay que acudir para las 11.30 a la campa de Arrate con utensilios e ingredientes para preparar un mínimo de seis raciones que conquisten al jurado.