El Correo

Las primeras gotas de septiembre

La procesión apostó por la prudencia y ante lo mojado del recorrido se dió una vuelta al contorno del Santuario.
La procesión apostó por la prudencia y ante lo mojado del recorrido se dió una vuelta al contorno del Santuario. / félix morquecho
  • El entorno del Santuario de Arrate vivió una jornada festiva sin aglomeraciones en el Día de la Virgen

Si los siete primeros días de septiembre habían sido totalmente secos, el octavo debería seguir esa tónica. Sin embargo, el día grande de las fiestas de Arrate amaneció bajo una contumaz lluvia empeñada en aguar la fiesta. No fueron pocos los que desistieron de acercarse al alto, ya fuera por el tiempo o por la oportunidad de escapar unos días, cosas del calendario.

La primera cita para los fieles de Arrate estaba en el Santuario. La Misa Mayor llenó el templo, no con las apreturas de otras ocasiones pero sí con un calor que hacía agitar los abanicos. Pese al ruido de algún cohete se pudieron escuchar mensajes en recuerdo de los refugiados. Se nombraron en la homilía pero también en la participación de los bertsolaris Narbaiza y Meabebasterretxea.

Fuera, el camino de los Pasos de la Virgen iba viendo llegar a los más animados, eso sí, con menos fuerzas que en años anteriores. En la fuente de Zestero no hubo el pincho que ayuda a acometer las últimas rampas, un disgusto para los arduos caminantes.

Acabada la misa llegaba el momento de sacar a la Virgen en procesión. A pesar de que no llovía a esa hora el estado del camino llevó a hacer la versión corta del recorrido, dando una vuelta al contorno del Santuario. Sin embargo, siempre hay que cambiar algo y si hace tres años se salió hacia la derecha, esta vez la curva fue hacia la izquierda. Txistularis, dantzaris, integrantes de la Cofradía, autoridades eclesiásticas y municipales hicieron el recorrido acompañando a la imagen de la Virgen de Arrate antes de que retornase al Santuario.

Antes de entrar los miembros del grupo de danzas Kezka le ofrecieron su ‘ezpata-dantza’, con protagonismo para sus invitados. Poco después acudían a la campa ofrecer una nueva exhibición. Era la undécima ocasión en la que los eibarreses tenían ocasión de disfrutar de esta ‘joven tradición’. Con el fin de las danzas, los bertsolaris y los trikitilaris Jainaga y Narbaiza tomaban protagonismo sobre el escenario. A ras de suelo la precampaña se dejaba notar entre unas txosnas y otras. Muchos eibarreses aprovecharon para ponerse al día después de las vacaciones en una jornada festiva pero tranquila.

La paella, para el domingo

Un 8 de septiembre no es sencillo encontrar mesa libre en los merenderos de Arrate. Sin embargo, la lluvia de ayer hizo que hubiese sitio de sobra. Por eso quienes tuvieran pensado preparar un paella y hayan desistido tienen una nueva ocasión este domingo. La celebración del Día de la Cofradía incluye el habitual concurso de paellas que comenzará a las 12.00 en la campa de Arrate. Para participar basta con acudir media hora antes con los ingredientes y utensilios necesarios. Hay un tope de 20 parejas participantes, que deben representar a sociedades, casas regionales, cuadrillas o familias de Eibar. Se debe preparar un mínimo de seis raciones. Cocineros de la comarca formarán el jurado y los ganadores se llevarán 90 euros y trofeo, con premios de 60 euros a la segunda paella y trofeo a la tercera.

Temas