Sarao royal

Sarao royal

El cumpleaños de Pablo de Grecia cita en Londres a la realeza europa. Felipe VI acudió sin Letizia

G. ELEJABEITIA

Las fiestas de Andy Warhol en la Factory, el baile Blanco y Negro de Truman Capote o el cumpleaños de Bianca Jagger en Studio 54. A esa lista de saraos que hicieron historia podría unirse el quePablo de Grecia celebró este fin de semana para celebrar su 50 cumpleaños. Entre los invitados había vástagos de prácticamente todas las casas reales europeas -incluyendo algunas testas coronadas-, emperadores de la moda y príncipes de las finanzas, en una concentración de VIPs por metro cuadrado difícilmente igualable.

Pablo y Marie Chantal tenían mucho que celebrar. El sábado se cumplían 22 años de su fastuosa boda en Londres, el príncipe acaba de llegar al medio siglo hace unas semanas y su primogénita, Olympia, cumplirá 21 años a finales de este mes. De hecho, la fiesta eran en realidad dos: la del padre, cuajada de ‘royals’, y la de su hija, llena de reinas de Instagram. A la primera asistió Felipe VI -amigo del homenajeado desde la infancia, esta vez sin la compañía de la reina Letizia-, Máxima de Holanda, también sola, Hakkon de Noruega y Mette Marit, los príncipes Michael de Kent, Kyril de Bulgaria y su ex mujer Rosario Nadal, el diseñador Valentino y su socio Giancarlo Giametti o el ex embajador de Estados Unidos en España, James Costos. En la de Olympia se dejaron ver las hermanas Paris y Nicky Hilton, la modelo Poppy Delevigne o Eugenie Niarchos, Bianca Brandolini o Lauren Santodomingo, de profesión, herederas.

El código de vestuario era libre, siempre y cuando fuera extravagante. Se vieron muchos tocados imposibles pero sin duda se llevó la palma la anfitriona, Marie Chantal Miller, nimbada por una aureola de estrellas que la hacían parecer una diva de Eurovisión. Los apliques en la cara de su hermana Pia Getty, la corona de plumas de la joven Olympia o el floripondio de la reina de Holanda no consiguieron eclipsarla. Los hombres prefirieron limitar los experimentos atrevidos estampados sobre trajes de corte clásico, blazers de colores chillones o maxipajaritas.

Sin ningún pudor, los asistentes dejaron amplio testimonio de la juerga en las redes sociales, etiquetadas con el hashtag #princerevolution. Casi una invitación.

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