Sara Carbonero: «Soy cursi para la nostalgia»

La periodista, diseñadora y bloguera definesu vida actual con la palabra «calma»./R.C.
La periodista, diseñadora y bloguera definesu vida actual con la palabra «calma». / R.C.

La periodista desmiente embarazo y reitera su devoción por Oporto. «A Iker le hace bien. Se ha venido muy arriba», dice

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Nadie podrá decir que Sara Carbonero no es una persona agradecida. Nada más aterrizar en Oporto, su ciudad de residencia, y aunque era tardísimo (más de medianoche), la periodista, diseñadora y bloguera no quiso irse a dormir sin antes agradecer a todo el mundo (la firma de joyas de la que es imagen, la agencia de comunicación que organizó el evento, los estilistas, la peluquera...) el haberle hecho sentirse tan bien. «Gracias a todos de corazón. He disfrutado muchísimo y ya tengo ‘saudade’ de vosotros. ¡Hasta la próxima!», escribió en su cuenta de Instagram. Saudade es el nombre de la nueva colección de bisutería de la firma Agatha by Sara, de la que Carbonero es modelo y diseñadora desde hace tres años. Está inspirada en las joyas antiguas. El miércoles la presentó ante la prensa en el café Pabellón de los Espejos de Madrid.

Fue un viaje relámpago. La ex reportera deportiva aterrizó en la capital a las dos de la tarde y regresó en el avión de las once de la noche. Poco tiempo, pero el suficiente como para sentir el pellizco de la nostalgia por su vida anterior. Una vida a la que renunció para seguir a su marido, Iker Casillas, a Oporto. «Soy un poco cursi con esto de la morriña -confesó Sara-. A veces añoro el poder tomarme un café con mi mejor amiga. Aunque no estamos lejos de Madrid, ahora hay que esperar a que cuadren las fechas». Sin embargo, se siente perfectamente instalada en Oporto. «Me he adaptado muy bien. Nos sentimos en casa. La gente es tranquila, prudente, cariñosa y nos lo ha puesto muy fácil. Esta es una ciudad muy cómoda para vivir, para los niños, para todos... La palabra que define nuestra vida ahora mismo es calma».

La mujer que en sus redes sociales proclama que «sería imposible vivir sin música» y que por las noches les lee a sus hijos Martín y Lucas un cuento basado en la letra de ‘Imagine’, de John Lennon, admite ser fan de los fados de Mariza y de Carminho. Aunque no se arranca a cantar, afirma que «el portugués lo domino». Tres años de pedirles a los amigos de Oporto que no le hablen en español y el intercambio continuo de mensajes en el grupo de ‘whatsapp’ de las madres del colegio han fogueado a Sara en la lengua de Saramago.

Desconoce su nuevo destino, pero calcula que «en menos de cinco años volveremos a Madrid»

A sus 33 años, rica, guapa, famosa y con un casoplón con vistas al Atlántico, Carbonero no le pide más a la vida. Ahora mismo, ni siquiera otro hijo. El miércoles se vio obligada a desmentir el embarazo que le habían adjudicado por culpa de una «foto horrorosa en la que no sé si por la luz, el brillo o la postura salí con una barriga que no tengo. Ya verás como me embarazan, le comenté a Iker. Y él me llamaba exagerada...». La realidad es que la pareja quiere otro hijo, pero más adelante. «Primero tendremos que conocer nuestro próximo destino», puntualiza la periodista. Casillas, que ya chupa banquillo en el Porto, termina su contrato con el equipo este verano y su futuro es incierto.

Vida patas arriba

Los destinos que se barajan para el mítico portero son diversos: Estados Unidos, Emiratos, China, Inglaterra... «¿A quién no le apetece vivir en Londres?», pregunta Sara decidida a buscarle a su próxima mudanza «el lado positivo». Su decisión está clara. «No concibo una familia que viva en países distintos. A veces echo de menos a los compañeros de trabajo, el jaleíllo, el directo... Pero nadie me obligó a dejar la tele, hice lo que tenía que hacer y estoy donde tengo que estar. Además, no creo que tardemos en volver a Madrid más de cinco años. Mi marido no va a estar jugando al fútbol hasta los 50», se consuela entre bromas la toledana... Su excedencia maternal en Telecinco expira dentro de año y medio, cuando Lucas, su hijo menor, cumpla tres años. Pero podría ampliarse con otro nuevo embarazo.

«Un hijo te cambia la vida -reflexiona Sara como madre-, pero siempre les digo a mis amigas que dos te la ponen patas arriba. Empiezan los celos y te entra la mala conciencia de estar con uno más que con otro». Martín, según cuenta, es tranquilo, amante de los animales y de la música. Y Lucas, el menor, mucho más inquieto, «pegón» y aficionado a los coches y a todo lo que ruede... «Se pasa el día pegado a un balón». Carbonero dice haber encontrado por fin el equilibrio y la serenidad lejos del ruido mediático de Madrid. «Aquí te afecta todo menos». Iker también está relajado, según su mujer. «Oporto le hace bien. Se ha soltado. Es natural. Es él. Se ha venido muy arriba».

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