Mucha química

Carolina y Jaime se marcaron un dúo en una cena en el jardín del Palau March. /R.C.
Carolina y Jaime se marcaron un dúo en una cena en el jardín del Palau March. / R.C.

Carolina Cerezuela actúa junto a Jaime Anglada en Palma ante la atenta mirada de su marido, Carlos Moyá

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Pierre Casiraghi andaba ayer por el Club Náutico de Palma como niño con zapatos nuevos. En sentido literal. Una firma de calzado presente en la regata le acababa de regalar unas chanclas (del 44) y él se puso a caminar a lo Charlot y a canturrear en inglés: «Mira mis zapatos, mira mi zapatos...». No quedó ahí la cosa. El hijo de Carolina, que se ha ganado a pulso el título de Mister Simpatía, recibió de parte del Consejo Regulador de la Sobrasada de Mallorca una pieza de más de un kilo del delicioso embutido elaborado con carne de ese cerdo negro autóctono que él tanto dice apreciar. «Muchas gracias, me lo comeré después», declaró encantado. Luego, tras dejar la sobrasada a buen recaudo, se acercó al 'Aifos' para saludar a don Felipe e intercambiar impresiones antes de desplegar velas.

La 36 Copa del Rey Mapfre dedicó ayer en la terraza del Náutico un homenaje a los regatistas españoles que participaron en los Juegos Olímpicos del 92 con motivo de su 25 aniversario. En Barcelona la vela cosechó cinco de las 22 medallas que se llevó España. El Rey, abanderado en aquella olimpiada, estuvo presente en el homenaje junto a Theresa Zabell y otros deportistas. Él en el 92 no obtuvo medalla, pero sí un diploma. Fue un momento para la nostalgia...

Terminado el acto, el público no podía evitar referirse al reciente ataque a un restaurante por parte de un grupo de radicales y comentar la barbarie de esa nueva 'kale borroka' que ha surgido en la isla contra el turismo. «¿A que no se atreven a hacer eso en Punta Ballena?», preguntaba un mallorquín refiriéndose a la zona más 'hooligan' del 'guirismo' balear. «En esto, como en todo, hay que encontrar el equilibrio: que haya turismo y que sea sostenible», apuntaba la actriz mallorquina Agnès Llobet (Virtuditas en 'La Sonata del Silencio' y Marisol en 'Las chicas del cable'). Llobet ha rodado cinco series en año y medio y acaba de participar en una película en la que ha tenido que hablar en japonés... Pero como navegante lleva un ritmo más pausado. «Suelo ir en llaut, que es muy tranquilito», comentó ayer en el Club Náutico.

Tórrida noche

Mallorquina consorte, como esposa del tenista Carlos Moyá, Carolina Cerezuela también es muy de paz y amor. El miércoles por la noche hizo dúo con Jaime Anglada en la cena que ofreció BMW, uno de los patrocinadores de la regata, en el espectacular jardín del Palau March. Fue una tórrida noche tropical en la que la actriz y ahora cantante actuó descalza... «Lo hago siempre que puedo porque me gusta recibir la energía de la tierra. Mis hijos, que ahora tienen siete, cuatro y tres años, aprendieron a andar descalzos. El problema es que ahora les llevo a un restaurante y se descalzan al entrar», confesó riendo Cerezuela. Tan devota de la energía telúrica es esta mujer que a su madre ya le ha advertido de que algún día la enterrará en el jardín y plantará un limonero. «Ella no quiere ni oír hablar del asunto», bromeaba la actriz.

A Pierre Casiraghi, por hablar, le regalan sobrasada

Entre el público estaba precisamente su madre y, para despejar cualquier duda, su marido, que ha soportado con gran deportividad los comentarios maliciosos sobre la química que existe, dentro y fuera del escenario, entre Carolina y Anglada. Viéndoles actuar, la química es evidente. Otra cosa es si ha habido física... La presencia de Moyá (serio pero relajado) parecía desmentirlo. Cerezuela no es que cante (que también, y con una voz muy melodiosa), sino que además dramatiza las canciones. «Me hago una película con cada una de ellas -admitía la actriz-. La música me hace viajar sin moverme del sitio».

Ataviada con un amplio vestido negro de pronunciado escote en la espalda, Cerezuela se reunió, terminada la actuación, con Carlos Moyá. A ellos se sumó Anglada. Y esta periodista fue testigo de cómo los tres (con ella en medio) se tomaban una copa en animada charla.

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