Parentela

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ARANTZA FURUNDARENA

A Meghan Markle le vendría bien alquilar unos cuantos parientes por horas (lo que dure su boda), como hacía Juan Luis Galiardo en 'Familia', la estupenda ópera prima de Fernando León de Aranoa. No le iban a salir peores que los que ya tiene ni la iban a querer menos, porque eso es casi imposible. Además, por malos que fueran, seguro que interpretarían bastante mejor que los titulares los papeles correspondientes al padre, el hermano y la hermana de la novia, posiciones que ahora mismo están vacantes. No es broma. Meghan, que además pertenece al gremio, podría tener el detalle de dar trabajo a unos cuantos actores en paro y de paso contribuiría a mejorar la imagen de los Markle (empeorarla está muy difícil).

Basta con que cierre los ojos e imagine qué padrino le gustaría tener... Es verdad que corre el riesgo de que en sus fantasías se le aparezca por ejemplo Richard Gere. Pero, quién sabe, lo mismo Gere está dispuesto a llevarla del brazo al altar a cambio de promocionar su próximo estreno. Todo es cuestión de hablarlo con su publicista. Y si Gere no, pues que pruebe a hacer un 'casting'. Cualquier secundario de medio pelo va a quedar más creíble en el papel de padrino que ese padre que ha dudado hasta cuatro veces sobre si ir o no ir a la boda real de su hija y que por 100.000 dólares se ha dejado fotografiar mientras le tomaban las medidas del imponente perímetro de su barriga (claramente cervecera). Al lado de Thomas Markle, hasta un extra parecería Fred Astaire... Los falsos hermanos también lo van a tener facilísimo porque los auténticos son más envidiosos que las hermanastras de Cenicienta. Desde que supieron que Meghan iba a casarse con un príncipe no han parado de criticarla y desprestigiarla públicamente. Y ya no se puede caer más bajo.

Existe la posibilidad de que a Meghan la lleve al altar su madre, la única presentable del clan. El que sea mujer y negra aporta además un extra de inclusión y corrección política. Tampoco debería sorprender que la novia caminara sola hacia al altar (en ese trayecto no se va a perder). Pero la opción de la familia de alquiler está ahí. Al fin y al cabo, qué es una boda real sino una rimbombante ceremonia llena de gente irreal...

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