Sombras racistas en el maquillaje

La 'influencer' Aina se rebela contra la tiranía de la cosmética./
La 'influencer' Aina se rebela contra la tiranía de la cosmética.

La industria cosmética casi solo tiene ojos para la población blanca. Las mujeres negras luchan por la igualdad de «oportunidades» y denuncian la falta de productos de belleza especiales para sus pieles

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Jackie Aina, cuyo nombre de nacimiento es Jacquelyn Lonje Olayiwola Oyeshola Bolayemi Aina, ha sido la última gran 'influencer' mundial en denunciar el boicot de la industria cosmética contra las mujeres negras. Llueve sobre mojado. Natural de Los Ángeles, lleva años lamentando que las marcas de belleza solo tienen ojos para la población blanca femenina, mientras que las opciones en gamas de colores y polvos son muy limitadas para clientas, como ella, de tez oscura. «Todas sufren a la hora de escoger la base adecuada por falta de variedad», censura. Salva de la quema a firmas como Lâncome o Clinique, porque, en su opinión, buscan contentar a todas las consumidoras, indistintamente del tono de su piel.

Con más de dos millones de suscriptores en su canal de YouTube, Aina sabe de lo que habla. Por vivir en Estados Unidos, un país con gran diversidad donde asegura que la discriminación es patente «hasta en el maquillaje». Y, sobre todo, porque conoce de buena mano el negocio. De su paso por los gigantes MAC y Bobbi Brown aprendió que los patrones de belleza ignoran frecuentemente los tonos más oscuros. Les sucede lo mismo que a las modelos. Todo el mundo -diseñadores, editores y fotógrafos- alaba en público y privado a las maniquíes de color, pero luego resulta muy difícil verlas desfilar en las pasarelas. Naomi Campbell e Iman han denunciado hasta la extenuación una desigualdad que ahora toca de fondo al sector del maquillaje.

Autenticidad, reivindicación y carisma marcan la carrera de Aina, una mujer que utiliza las redes sociales para construir un mundo más justo y sacar los colores a la cosmética. Se ha implicado empresarialmente con la marca Artist Couture en el desarrollo de 'La Bronze', un tono rosado adecuado para pieles más oscuras que las que inundan las páginas de las revistas de moda. La jugada le ha salido redonda, ya que el lanzamiento arrasa en ventas.

Aina puede que sea la punta de lanza de la lucha por la igualdad de oportunidades, pero no es la única. La modelo sursudanesa Nykhor Paul ha arremetido en numerosas ocasiones contra los maquilladores que la retocan antes de los desfiles. O, mejor dicho, por el nulo caso que, a su juicio, la prestan y la irrespetuosa falta de interés y despreocupación de la mayoría de especialistas por cuidar cutis como el suyo. «¿Por qué tengo que traerme mi propio maquillaje a un desfile cuando todas mis compañeras blancas no tienen que hacer nada más que sentarse y esperar a que las maquillen? Estoy muy cansada de disculparme por mi tez negra. ¿Por qué no podemos ser parte de la moda íntegra y equitativamente?», se pregunta.

Romina Di Bartolomeo, una popular maniquí afrouruguaya, también ha denunciado las humillaciones sufridas a lo largo de su carrera y las dificultades que encuentran las mujeres de su país «por la carencia casi absoluta de productos para dermis oscuras». La modelo asegura que son «reducidas» las marcas que desean ver asociada su imagen a «gente negra». «La discriminación racial está solapada, debajo de una alfombra invisible», reflexiona.

Polvos y coloretes

Algo parecido le pasó recientemente a la firma de maquillaje estadounidense Anastasia Beverly Hills, que escandalizó a miles de usuarias después de que en una de sus últimas campañas marcara a Dora, una modelo negra, con un labial de un color distinto al que empleó con otras dos maniquíes blancas. La compañía se disculpó por la metedura de pata y dijo que no volvería a repetir el error. Sin embargo, el daño causado fue irreparable, ya que muchas de sus indignadas seguidoras insistieron en si la empresa quería «alejar a las mujeres negras de sus productos».

Episodios parecidos son una constante. La modelo británica Leomie Anderson, una habitual de los desfiles de Victoria's Secret, puso el grito en el cielo con este tuit: «Hoy un maquillador profesional ha tenido que mezclar una base de maquillaje marrón con mil más porque la industria cosmética no registra mi piel. ¿Tienes una base acorde a mi tono o...?», le preguntó al estilista. Según Anderson, la industria cosmética debería ser «más competente en términos de diversidad racial». La mayor dificultad, apunta, radica en los polvos y coloretes, ya que no permiten la mixtura.

Investigadores de la Universidad George Washington y Occidental College han concluido, además, que las mujeres negras están expuestas a niveles «más altos de toxinas» que las blancas, al aplicarse cantidades industriales de maquillaje con el objetivo de alcanzar el prototipo de belleza estandarizado. Puede que la solución esté en manos de la súper estrella Rihanna. La artista de Barbados ha lanzado 'Fenty Beauty', una línea de maquillaje con cuarenta tonos de base que busca adaptarse a todo tipo de rostros, desde las pieles más claras a las más oscuras, y evitar que alguna tez acabe anaranjada. Quizás sirva para colocar a la cosmética, industria a la que le está costando avanzar en términos de inclusión, a la altura que se merecen todas las mujeres, blancas y negras.

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