Sexo y cigarrillos

Un 'selfie'. Daniella Midenge se somete de vez en cuando a sesiones fotográficas recordando la modelo que aún llega dentro./
Un 'selfie'. Daniella Midenge se somete de vez en cuando a sesiones fotográficas recordando la modelo que aún llega dentro.

Midenge, una exmodelo que triunfa como fotógrafa, usa el tabaco de excitante para ensalzar el poder de la mujer sin subrayar su lado sexual

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Daniella Midenge nunca obtendrá el premio nacional de salud. Esta exmodelo sueca reconvertida en prestigiosa fotógrafa de moda tiene, en cambio, muchas posibilidades de ser nombrada embajadora de la industria tabaquera. Desde que cambió los desfiles por la cámara y la pintura se ha especializado en retratar a maniquíes desnudas con un cigarrillo en las manos o la comisura de los labios. Cuando no fumándose un buen puro enfrente de un espejo. Como la retrataban a ella cuando subía a las pasarelas y acaparaba las portadas de las principales revistas.

Midenge es una experta en subrayar la sensualidad más voluptuosa entre el cálido humo de los pitillos y fuertes bocanadas. Es puro erotismo. Quizá porque todavía siente nostalgia de su vieja profesión, sigue protagonizando ‘selfies’ en los que demuestra no haber perdido un gramo de glamur. Por supuesto, cuando opta por el autorretrato, se desnuda literalmente y también fuma. Nunca le ha importado mostrarse tal y como es.

Daniella Midenge es muy de retratar parejas femeninas.

Sus imágenes remiten a otra época. Mientras los pitillos han desaparecido de la escena fashion por su incorrección política, Midenge se empeña en rescatar (y ensalzar) cuerpos femeninos con curvas. Nada de muchachas famélicas con aspecto de no probar bocado para evitar cerrarse puertas y poder cumplir sus sueños en las pasarelas. Las fotografías de Daniella suscitan grandes dudas: no se sabe si son los cigarrillos, con los que evidentemente busca un punto de provocación, o los cuerpos femeninos los verdaderos objetos de deseo. En cualquier caso, Midenge evita escarbar en cualquier tipo de trama sexual. No es su intención, por mucho que el tabaco se convierta en puro fetichismo y compita con tacones lascivos y gestos desafiantes e insinuantes.

Las modelos disfrutan dando caladas a cigarros que se consumen de forma irreversible

Con la ceniza amenazando con arruinar muchas sesiones fotográficas, los pitillos (y ceniceros) son de todo menos objetos decorativos. Daniella los exhibe para demostrar que las mujeres «son más fuertes que el sexo». Sin hacer demasiado ruido, sus fotografías brillan en las mejores publicaciones. Hay una explicación. Sabe lo que se trae entre manos y bebe de los mejores maestros del género: Peter Lindbergh, Herb Ritts y, por supuesto, el más grande, Helmut Newton. «El imaginario de Daniella es audaz y precioso, creado con una ligereza hipnótica. Ella es en sí misma un perfecto espécimen con un profundo sentido de la belleza natural. Es la perfecta encarnación del equivalente femenino de Helmut. Está lista para continuar el legado de la fotografía icónica», aplaudió la arquitecta Gesine Thomson.

«Más fuertes que el sexo»

Autodidacta y apasionada de los contrastes, vive un viaje permanente. Escapó de los bosques nórdicos en los que creció antes de pasar por Berlín y recalar en Los Ángeles, donde reside actualmente. Trabajó restaurando óleos en Estocolmo antes de pagarse el alquiler del apartamento como maquilladora y peluquera. Su fama se ha disparado a raíz de la publicación del libro ‘Sex&Cigarettes’, un volumen que refleja la intimidad, la fortaleza y la pasión de las mujeres en una serie de fotografías en blanco y negro. El libro ha merecido un sinfín de elogios: «Daniella es una fuerza natural y a través de sus ojos ve el mundo desde una perspectiva mágica propia que trasciende a través de poderosas imágenes. Inspira con su carisma a las modelos que retrata para que sean parte de esa fantasía», ensalza el empresario sueco de moda Johan Lindbergh.

Sin embargo, no todo han sido alabanzas para una mujer que desafía los convencionalismos: «No soy fotógrafa, ni modelo. Soy una amante de múltiples cosas», revela. Por supuesto, jamás se imaginó el éxito que iba a cosechar: «Pensé que sería pintora. Quizás todavía creo eso», confiesa. En una industria dominada por hombres sobre los que ahora caen todo tipo de sospechas por presuntos abusos sexuales, Midenge se reivindica con una perspectiva diferente. «Siempre hay una idea, un sentimiento, un estado emocional, una energía, una dirección del color, un tema e incluso un set preparado. Pero luego todo eso no encaja. No me gusta mantenerme apegada a algo porque sí, no soy fan de los planes detallados en lo más mínimo», cuenta la autora de un libro que contiene más erotismo que nicotina. Daniella posee un magnetismo especial y transmite una seguridad insólita a ‘tops’ que disfrutan dando caladas a cigarros que se consumen de forma irreversible.

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