Las marcas de lujo ya no quieren pieles

Una modelo desfila para Gucci con una abrigo de pelo y un bolso de piel rosas./EFE
Una modelo desfila para Gucci con una abrigo de pelo y un bolso de piel rosas. / EFE

Gucci, Armani, Hugo Boss, Tommy Hilfiger... Las firmas de alto estándar renuncian al uso de tejidos de origen animal. ¿Lo hacen por conciencia o solo por agradar a ecologistas y clientes?

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Nunca se sabe si la moda va en serio o de farol. Tantas veces se ha desdicho de lo apalabrado -sólo mujeres delgadas y mayoritariamente blancas siguen teniendo acceso a las grandes pasarelas, por mucho que insista en no discriminar a las modelos negras y con un peso normal- que llama la atención el creciente compromiso de cada vez más firmas de lujo -Gucci, Ralph Lauren, Tommy Hilfiger o Hugo Boss, entre otras- por renunciar de forma definitiva al uso de pieles de animales. Frente a este sorprendente giro, modistos como Karl Lagerfeld y Roberto Cavalli no se han quedado de brazos cruzados. Han tildado de demagógica una actitud con la que poderosas marcas, sugieren, intentarían matar dos pájaros de un tiro: calmar a los influyentes 'lobbys' ecologistas y contentar a una clientela cada vez más 'verde' y concienciada por el respeto del medio ambiente.

Gucci ha sido la última firma en mover ficha y remover conciencias. La casa italiana, que vuelve a facturar cifras de récord tras sufrir varias temporadas de penurias, se alineó con Fur Free Alliance (Alianza Contra las Pieles) al anunciar que dejará de confeccionar prendas, a partir del próximo año, con tejidos de visón, coyote, zorro, conejo y mapache. No solo eso. También subastará las ropas de piel que tiene sin vender. Nadie de Gucci ha confirmado si la idea ha partido de su aplaudido diseñador, Alessandro Michele, o si se ha 'cocinado' en las altas esferas de la compañía.

Las 'arrepentidas' Calvin Klein (der.), Giorgio Armani (izq.) y Gucci han echado mano de todo tipo de pieles para confeccionar lujosas prendas de abrigo. / E.C.

Lo cierto es que su presidente, Marco Bizarri, empleó el altavoz del London College of Fashion para provocar una sacudida política que ha removido los cimientos de un negocio que buscaría exculpar sus pecados tras años de excesos y cosechas millonarias de beneficios: «Cuando escogimos a un nuevo director creativo, queríamos a alguien que compartiera la creencia en la importancia de los valores. Ser socialmente responsable es uno de los valores de nuestra casa y seguiremos esforzándonos por mejorar el medio ambiente y el trato de los animales. Esperamos que esto llame a innovar y aumente la conciencia en pos de una industria de la moda y del lujo mejores», deseó.

«Crueldad innecesaria»

Discursos tan contundentes han quedado reducidos tantas veces a papel mojado que hacen dudar de si este compromiso es realmente sincero o si únicamente busca el aplauso inmediato e interesado. Mucho antes que Gucci, la veterana y excéntrica Vivienne Westwood se erigió en abanderada de esta batalla. Cuenta que un vídeo de PETA -la mayor organización por los derechos de los animales en el mundo- le abrió los ojos sobre la crueldad existente en la industria de la piel. Otra británica, la vegetariana Stella McCartney, hija del famoso 'beatle', no ha usado desde la fundación de su firma, en 2001, un solo tejido de procedencia animal.

El modisto Karl Lagerfeld, escoltado por las modelos Kendall Jenner (izq.) y Cara Delevigne (der.).
El modisto Karl Lagerfeld, escoltado por las modelos Kendall Jenner (izq.) y Cara Delevigne (der.). / R.C.

En contrapunto

731 millones de euros,
un 35% menos que en 2015, ganó Chanel el año pasado. Su director creativo, el octogenario Karl Lagerfeld, es uno de los modistos que seguirán tirando de pieles de animales.

Sin embargo, lo que en su día se interpretó como una rareza va camino de convertirse en tendencia. Calvin Klein y Giorgio Armani también se han sumado a la causa. A sus 83 años, el multimillonario diseñador italiano ha necesitado más tiempo que nadie para cerciorarse de que el proceso tecnológico ha facilitado «alternativas válidas que hacen innecesario y cruel utilizar piel animal». Tras un año de negociaciones con la Sociedad Humanitaria de Estados Unidos, Hugo Boss también ha trazado una «ruta diferente» en su estrategia por «la sostenibilidad y la protección animal».

Lagerfeld y Cavalli cuestionan a firmas que renuncian a las pieles después de hacerse de oro

Fur Free Alliance, que aglutina a más de 40 organizaciones de todo el mundo, ha aplaudido esta ruptura empresarial y ética. «La compasión y la innovación representan el futuro de la moda. Se ha demostrado que es posible que los diseñadores y los consumidores pueden tener libertad creativa y lujo sin apoyar la barbarie». El Observatorio Justicia y Defensa Animal agradece la «preocupación ética» de la nueva generación de consumidores y denuncia las condiciones de la «práctica totalidad» de granjas peleteras existentes en España: «Los animales son mantenidos en pequeñas jaulas y sacrificados con métodos que persiguen no dañar su piel. Estas instalaciones tienen, además, un altísimo impacto ambiental y para la salud al emplear productos químicos tóxicos durante todo el proceso de tratamiento de las pieles».

Texturas exóticas

Pese a este toque de atención, Cavalli y Blumarine no sólo se mantienen en sus trece, sino que han desafiado a las organizaciones ecologistas al llevar este otoño a sus escaparates más piezas que nunca confeccionadas con texturas de ejemplares exóticos. En primera línea de esta corriente se ha situado el octogenario Karl Lagerfeld.

Al frente de Chanel, ha lanzado una interrogante sobre el futuro de la moda en caso de ceder a las presiones de los ecologistas: «¿Quién pagará a todos los desempleados si desaparece el negocio de la piel? No me gusta la idea de matar a los animales de una manera horrible, pero creo que todo ha mejorado mucho. Las carnicerías son aún peores. La gente sigue comiendo carne y vistiendo cuero», afirma. Lagerfeld se encuadra también entre los detractores del uso de pieles falsas tratadas con sustancias químicas. Sostienen los expertos que están hechas con productos no renovables «a base de petróleo» y que producen «terribles» impactos en el medio ambiente.

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