«No dejemos que la moda mate a tanta gente»

Falda de Perú. Es de segunda mano. Carry Somers conoce a la diseñadora que la hizo. /Borja Agudo
Falda de Perú. Es de segunda mano. Carry Somers conoce a la diseñadora que la hizo. / Borja Agudo

La diseñadora y activista británica, Carry Somers, alerta en Bilbao sobre las «terribles» condiciones de trabajo que las marcas imponen a los empleados textiles

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Carry Somers llegó este miércoles invitada por la plataforma Bilbao International Art&Fashion, y sembró la alarma. La diseñadora y activista británica se atreve a decir lo que casi todo el mundo calla. Era propietaria de una marca de sombreros de paja hechos en Ecuador –la primera del mundo con la certificación de comercio justo– antes de fundar Fashion Revolution, el movimiento de moda sostenible más influyente. La organización nació el 23 de abril de 2013 y surgió como respuesta al derrumbe de la fábrica textil Rana Plaza en Bangladesh, donde murieron 1.138 personas y más de 2.400 resultaron heridas. Recuerda que la tragedia sacó a la luz el nulo control sobre los proveedores de importantes empresas de moda.

Somers denuncia las «deplorables» condiciones en que trabajan miles de operarios textiles, especialmente en talleres de países pobres, los altos niveles de contaminación que causa esta industria y reivindica «transparencia» en los procesos de producción y empleos dignos. Culpa de esta situación a las empresas y a los gobiernos, a los que acusa de «mirar a otro lado», al tiempo que suplica un cambio de actitud a los consumidores. No quiere transmitir la idea de que es malo comprar ropa, pero sí les pide que «compren menos y de forma más responsable»; y también que aprendan «a amar las prendas para que duren más».

Pantalones vintage. La activista británica compra ropa usada para alertar sobre la producción.
Pantalones vintage. La activista británica compra ropa usada para alertar sobre la producción. / B.Agudo

Somers confesó ayer que hacía 20 años que no se ponía pantalones. Opta por vestidos y faldas porque «son más sencillos de llevar. No tienes que pensar con qué combinarlos». La última vez que compró «un par de jeans» fue hace 14 años. En realidad, esta menuda y estilosa mujer gasta muy poco en ropa. En el último año solo ha adquirido los pantalones y la falda que luce en este reportaje, dos «buenos» pares de zapatos, «unos de Prada y otros de otra firma que ya no me acuerdo», y un bikini enArgentina de una diseñadora a la que pone rostro.

LA CLAVE

Formas de trabajo
«Las marcas baratas son más sostenibles que las del segmento del lujo, pero deben hacer mucho más»

Somers aceptó posar con dos ‘looks’ diferentes para ELCORREO, a petición del fotógrafo, para trasladar otra de sus preocupaciones. Los pantalones y la falda son de segunda mano, una manera, en su opinión, de echar el freno a la sobreproducción. Otro de sus objetivos es que los consumidores sepan quién hace la ropa. Miles de trabajadores, subraya, «son invisibles». Más de dos millones de personas y organizaciones de 67 países siguen a esta experta después de lanzar al mundo esta pregunta: ‘¿Quién ha hecho tu ropa?’

¿La moda mata?

– Sí. Puede matar y, evidentemente, mató en Rana Plaza. Como no había accidentes tan grandes, todo esto se ignoraba. Las marcas y las mismas fábricas lo tapaban. ¡Hasta los gobiernos! Es triste, pero necesaria, una tragedia tan mayúscula para percatarse de que este mundo debe cambiar.

¿Por qué nadie dice nada?

–Me entrevisté con 600 trabajadores en Bangladesh, Camboya e India que sufrieron los efectos del fuego. Aún siguen expuestos a riesgos para fabricar nuestra ropa. ¡No puede seguir muriendo más gente así!

«Las baratas, más limpias»

¿Es posible una moda sostenible o se trata de una utopía?

– Las marcas baratas son las más limpias.Eso es bueno, pero lamentablemente representa un porcentaje muy pequeño del mercado. La transparencia es el primer paso a dar. Podremos ver entonces qué hay detrás de los bastidores. ¡Apostemos por el reciclaje!

Pero los clientes quieren novedades a todas horas.

– Hay que educarles. Debemos enseñarles a cuidar la ropa, a lavarla... Amemos la ropa. Dejemos de verla como algo desechable y sí como algo que va a quedar en nuestros armarios. Muy pocas marcas intentan cambiar el modelo de negocio. Sólo Levi’s, Burberry y Gucci buscan nuevos métodos de reciclaje. Todos los demás no hacen casi nada.

En contra de lo previsible, las empresas ‘low cost’ son ahora mismo las que más abogan por la moda sostenible. «Inditex , H&M, Marks&Spencer... Se esfuerzan más que las de lujo, pero hay que hacer más. No podemos seguir con este modelo de producción. Es insostenible», reflexiona la creadora.

¿Habría alguna posibilidad de que los clientes sancionasen las malas praxis profesionales?

– Es difícil porque tampoco queremos que boicoteen a las firmas. No solucionaría nada. Solo empeoraría la situación de los trabajadores. Sí se podría presionar a las marcas para saber en qué condiciones trabajan el cuero, el algodón... Estuve la semana pasada en Bangladesh viendo los talleres y... ¡En qué condiciones más terribles trabajan!Las empresas deciden ignorarlo. Hay que concienciar a los gobiernos y cambiar las leyes. Trasladan los talleres a otros lugares para seguir contaminando los ríos cuando se les presiona.

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