Meghan, la joya de Buckingham

Meghan Markle atiende las palabras del príncipe Harry durante la ceremonia./REUTERS
Meghan Markle atiende las palabras del príncipe Harry durante la ceremonia. / REUTERS

La ya duquesa de Sussex reaparece esta noche en la recepción que la reina Isabel ofrece en honor del príncipe Carlos por su setenta cumpleaños

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Meghan Markle ha entrado en la Familia Real británica por la puerta grande. La ya duquesa de Sussex se ha quedado sin luna de miel. De momento. Pero parece no importarle. Tiene estos días un mundo por descubrir: el de la realeza. La exactriz protagonizó el sábado pasado su propio cuento de hadas. Brilló con luz propia en Windsor, localidad que le estarán siempre agradecidos a Harry y Meghan por rubricar allí su historia de amor. Hay imágenes de esta boda que quedarán para siempre. La más impresionante, cuando Meghan descendió del coche y, sola, sin ramo, con la única ayuda de dos pajes (hermanos gemelos, por cierto) subía escalón tras escalón rumbo a la capilla de San Jorge. Parecía una escena sacada de una producción de Hollywood. Por la grandiosidad. Y ello fue posible, primero, por el vestido de Givenchy y, segundo, por la cuidada y acertada elección de las joyas.

La tiara filigree, de la reina María, llevaba años y años sin ver la luz. Nació de un broche del siglo XIX , un regalo de boda del condado de Lincoln a la reina María. Se transformó en 1932 en una tiara bandeau. «Deberíamos denominarla así, ya que se adaptaba a los cánones de la moda de la época, la belle epoque. Esta tiara no se ha lucido en muchas ocasiones, y seguramente Meghan la eligió por exclusividad y sencillez», apuntan desde CIRCA, firma experta en tasación de joyas. Completó su conjunto de joyas con unos pendientes Cartier, de la colección Galanterie, y una pulsera, esta sí, de estreno, también de Cartier, de la colección Reflection.

Hablando de simbología, Meghan Markle llevó algo usado, los pendientes de Cartier, que ya se había puesto en ocasiones anteriores; algo nuevo, la pulsera moderna de diamantes firmada por Cartier; algo prestado, la tiara Filigree de la reina María prestada por la reina Isabel, y algo azul: el anillo de aguamarina de lady Diana, regalo del príncipe Harry, que lució en la recepción nocturna ofrecida por el príncipe Carlos.

Meghan Markle luce el anillo de aguamarina de Diana de Gales.
Meghan Markle luce el anillo de aguamarina de Diana de Gales.

Precisamente, una fiesta en honor de su suegro es lo que este martes propiciará que vuelva a verse a la pareja de moda que forman los duques de Sussex. Y es que comienzan ya los fastos con motivo del setenta cumpleaños del príncipe de Gales, heredero a la corona británica. Su cumpleaños real no es hasta noviembre, pero la reina Isabel ha convocado este martes a lo más selecto para una recepción con la que dar el pistoletazo de salida a las fiestas con que Carlos despedirá los sesenta. Hay expectación, claro, por descubrir si Meghan 'estrena' alguna otra joya de Palacio.

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