«¡Manos arriba, esto es un atraco!»: la bronca a Enrique Iglesias en Santander

Enrique Iglesias, durante la actuación en el Sardinero./Pedro Puente Hoyos
Enrique Iglesias, durante la actuación en el Sardinero. / Pedro Puente Hoyos

Una mala acústica y una despedida prematura del artista madrileño indignó al público del Sardinero

GABRIEL CUESTA

No cabía un alfiler en el Sardinero este sábado. Miles de fans esperaban en Santander a Enrique Iglesias, sedientos de grandes éxitos que en los últimos años han sonado por todo lo alto en verano. Lo que mal empieza mal acaba. La gente coreaba su nombre, impaciente. Y es que el cantante saltó con media hora de retraso al escenario. Hasta ahí, todo relativamente normal.

A las once Iglesias saltó al estadio santanderino con 'Súbeme la Radio', su último gran éxito. Lo que no se imaginaba el público es que tendría que encender el transistor si querían escuchar cantar a su ídolo con un sonido decente. El madrileño no podía poner un 'pero' al ambiente. Un Sardinero entregado (y perdonando los fallos de sonido que hacían que casi no se oyera la voz del artista), con miles de móviles siguiendo sus pasos, hacía presagiar una noche inolvidable. Nada más lejos de la realidad.

El público terminó diciendo basta. La gota que colmó el vaso fue su pronta despedida. El concierto estuvo formado por unas 15 canciones (con una acústica nefasta todas ellas) y el artista, ataviado con gorra verde y camisa negra, se fue del escenario sin despedirse ni realizar los rutinarios bises. Tampoco interpretó 'Taking back my love', como se puede ver en la hoja donde indica la estructura del espectáculo. «Manos arriba, esto es un atraco», comenzaron a corear cientos de personas mientras las luces se encendían y los operarios comenzaron a desmontar las instalaciones.

Antes de la pitada y los reproches, Enrique Iglesias no se enteraba de que algo fallaba en el sonido. Tras interpretar 'Loco', se dirigió a los asistentes: «¡Buenas noches Santander. ¿Qué tal lo estáis pasando aquí está noche?», preguntó emocionado. Hasta brindó con chupitos junto a su banda. «Por Santander y por España». Y dio un trago. También antes de cantar 'Hero' volvió a buscar conexión con el Sardinero: «Muchas gracias por estar aquí. Llevo 20 años haciendo esto y los últimos 15 años aún me pongo nervioso cuando hay que hacer un concierto en España. Perdonarme por los nervios. Cuando era un crío, con 15 años, nunca me imaginé que podía estar aquí en Santander ante tanta gente. Es un placer, un puto honor, estar en España y ahora soy la persona más feliz del escenario».

Incluso después de la bronca subió un vídeo a sus redes sociales para agradecer a «Santander, Cantabria y a toda España» el apoyo recibido en «una noche inolvidable». Para algunos de sus fans, quizás inolvidable no era el adjetivo que se les pasaba por la cabeza.

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